viernes, 21 de diciembre de 2012

Camboya; La vi entre la pena y la nada.




La vi llorar,
escuché el grito mudo
que estallaba en su ahogo,
para no perpetrar
un abandono más…
tal vez el ultimo sueño
de bailar un foxtrot en Berlín.

La vi cercada por la desgana,
gastando las últimas líneas
en simular el ímpetu de los fracasos;
con la cara contra las manos
y sin pensar,
humana,
en los tangos que revivía
del viejo baires,
por las avenidas de barracas…

Parecía,
su corazón,
el blanco abierto de los sístoles,
y diástoles, de una ciudad podrida
por el asedio de las fronteras.
Atacaba con calma
cada paso oscilante
entre las asfixia y el crimen…

Brotaron sus ojos
como grabados de rabia:
los perros sin pedigrí la rodearon.
Ladraban su nombre
y por Dios que ella aullaba,
aunque con los ojos cerrados.

La sangre
de los Balcanes,
de las misiones y del viejo Santiago
era toda su sangre,
y cayendo en goteros,
entre los caminos,
de un adoquín a otro,
parecía imitar su silencio.

Entonces no sentenció
que era zurda
ni quiso saber
de las visitas que la virgen de Fátima
facturó en el oráculo del fin del mundo…

No barajó,
por puro arte intuitivo,
los naipes marcados
que había en el sobre heredado
de supuestas puestas de sol
bajo la luz de la luna.

Se dejo ahí quieta,
atragantada de mocos
y luces marchitas
que antes,
en otras miradas prendidas,
ella veía, una tras otra, apagarse…

De antes lloraba
y lloró toda tarde tardía,
aburrida de todo;
colocada hasta el cielo con nada.

Se sabía llorando
y no dijo una sola palabra;
mojaba con lágrimas
una mañana no tan de ayer.

La vi viva
y respirando.


Omar Alej.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanto esta parte

"La vi llorar,
escuché el grito mudo
que estallaba en su ahogo,
para no perpetrar
un abandono más…"

De manera automática me transmitió una tristeza por lo que viste de ELLA, esa delicadeza corrompida y tu narrando como un corresponsal de guerra en trinchera, es cierto que la poesía se debe sentir para entenderla y realmente tienes la capacidad de transformar sentimientos Omar Alej!

Anónimo dijo...

La tristeza es tan honda,que solo se puede reflejar y nos daremos una idea del hondo pesar que puede existir en un ser.

Me Encanto la parte
la Vi viva
y respirando

ya que como dicen de dolor nadie se muere.