jueves, 29 de noviembre de 2012

Camboya y el océano sin tormenta.



"El mar es dulce y hermoso, pero puede ser cruel".
El viejo y el mar; Ernest Hemingway




Calmo el océano
no escupe de sus entrañas
los restos,  
se deja habitar por cenizas,
anzuelos
e ilusiones deshabitadas.

Sin tormenta
se tumba en la playa,
bebe de dulces rayos UVA
y no destruye
los castillos de arena
con los que expropian
su violencia silvestre…

Ya no baja
a purificarse en los corales,
ya no secunda a los radares
en su paranoia;

Su velis de sombra
ya no surca
los bancos de peces besucones.

A penas las marca
rajando las yemas de los dedos,
deja
un zigzag de espuma
divorciado del salitre…
a penas las consuela
en los abismos
que dialogan los cetáceos.

Calmo el océano,
sin tormenta…

Sin rastro de sangre
sin restos de navíos
sin tesoros secretos
sin temor a lo profundo
sin hombre al agua
sin tierra a la vista:

Vivo el océano,
andando la costa,
siguiendo la huella
de conquistas
y saetas  
que a un latido vendieron el cuero
de su idioma,
buscando una nube
mientras muere;

Como la primera gota
de la tormenta
muere
advirtiendo sobre la muerte
en el cristal.
Omar Alej.

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