lunes, 26 de noviembre de 2012

Camboya, donde original pierde ante lo único.



Que se jodan querido Alfredo,
que se jodan,
que del mundo que no tienen para ellos
saquen
primeramente a Julius
y así se lo metan
en donde llevan todo el olvido
que no les cabe en el recto.

Que dejen de la ética,
que a ultranza abaratan
defendiéndola,
el huerto de tu amada
por fin abierto
y se han de suponer
una calma exagerada
les será imposible,
que lo sepan,
matar la vida de Martin Romaña…

Debe ser que no vieron
en tus hojas los besos
que para seguir
usa el Sena.

Debe ser que no besaron
en tus palabras
la crónica blanca de un amigo
que quema un vodka a las brasas
para evitarse llorar,
a canto suelto,
con arena en la garganta.

Que no lo esperen en abril señor Bryce
ni en Guadalajara
ni en Tlatelolco
y ni en Lima la horrible…

De joderse que se jodan
como a sí mismas joden las envidias:
los escritores de manual que olvidan
suponerse
en algo parecidos a los hombres humanos,
quedándose en celebridades
que no celebran
al célebre reo de nocturnidad.

Que se jodan míster Echenique,
sin la amigdalitis de tarzán,
sin las obras infames de Pancho Marambio
no serian más  
que una ilustrativa lobotomía
por donde esconder,
de puro tercos,
a tantas veces Pedro;

Dan tristeza a tu pena buena
y vose,
señor Alfredo Bryce Echenique,
tan tranquilo desdeñando la nostalgia
cuando como toda la gente,
de otra gente,
dos señoras conversan;

Y usted apenas diciendo,
contra un premio de agravios,
“que se jodan”…

Ni mucho ni poco,
sencillamente
“que se jodan”.
Estrada.

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