sábado, 20 de octubre de 2012

Camboya, con V de venirse.





Tranquilamente querida
yo salvare para ti el mundo,
evadiré todas tus dudas
y cierto
que será cierta
la luna en la copa de vino.

Desde aquí desde mi trinchera,
solamente necesito
veinte minutos
y declararé la paz
entre los hombres;

Porque duermas
dormiré las peores pesadillas
dentro de un cubo de hielo.

Siete segundos un beso:
media posibilidad
son cincuenta y tres segundos…
cuatro minutos una mirada
serpenteando por tu cuerpo
hasta romperse con un botón
abierto al mundo
en un tic tac.

De nuevo
y son nueve ganas,
ahora la desnudes
baja y sube a través
de prisas;

Como si fuese
la larga vida
de un impreciso par de minutos…

Te quiero
y es claro,
como el te quiero
que desde la orilla
le reza la muerte al mar.

Un coro en el sexo
se hace violencia
y remonta
la sincronía de los espamos
-ya hemos llegado- me dices
y abres el agua
como a un cerrojo.

La ultima pluma
del último minuto cae sobre un árbol…
no es verde,
no es viejo,
no es joven…
no está vida,
esta seco.

Poesía
hecha con flora de tu cabello
y toda la fauna
que hay en las nubes…

Minutos con V de venirse
para revivir tus pecas,
tus ojos grandes,
como amenazas.

Y un reloj roto
que marca la hora
en la que el mundo mejor
ha sido hecho.

Omar Alej. 

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