miércoles, 31 de octubre de 2012

a Camboya, sin prisa.





Sucede que saldré un momento
¿Mi miedo?
no, no es a las tormentas
y tampoco es miedo
-como dicen por ahí-
a terminar en la plana de sucesos;

Me aterra la idea
de no regresar a tiempo…
Hoy día ahí fuera
la gente toda lleva prisa
a donde sea que vayan
ya han llegado tarde.

Recuerdo que una vez,
cuando fui más pequeño,
con diez u once años,
la abuela me mando a comprar
una soda para la comida;

Yo tarde en regresar
poco menos de dos horas
<<Solía quedarme a platicar
con los borrachines agradables
que siempre estaban en la esquina>>

Al volver
mi abuela dijo exactamente:
-¿tan rápido ya volviste?
no me diste tiempo
a encargarte también tortillas,
anda vas a tener que salir otra vez-
Omar Alej.

martes, 30 de octubre de 2012

Camboya, la varita mágica de un sapo.



Disculpa.

Por dejarme las uñas de los pies
al pensar en la cantidad de ocasiones
en las que estuve servido
en una charola,
acompañado de palabras,
marinado con canciones
y debidamente cocido por la espera;

Veces en las que pasaste de mí
como de un orujo a la cicuta,
disculpa…
lo creí superado.

Ojala
y quiera esta nostalgia
reconocer que hice todo intento
por dejar atrás las muchas calles
que tuve que bajar,
de tu casa al miedo,
pateando
signos inequívocos
de las similitudes
que había entre mi alma
y un costal de tuercas
y clavos…

Que incomodo,
para ti,
que sea incapaz de romper los vasos
en los que te servías
para otros
mientras yo caía de sed
ofreciéndote mi propia luna,
dispuesto a quedarme sin más previsiones
que la desnudes,
la inocencia
y una serpentina
pa pintar
todo aquel desierto  
como una transparencia daliniana.

Disculpa, en nombre de algo,
lo que sea.
Te Juro que creía superada
la humillación
que me hizo viejo
cuando con un espejo
te hice luz desde debajo de mis puentes
y el contestador de aquel vecino tuyo
me dio acuse de ser inoportuno;
además del silencio
que daría como clabe
para retirar mis números rojos.

Debí de ser un hombre entonces
u algo así,
no dejar que me besaras
cuando aun tenías
la rosa de los vientos de tu boca
en los labios de los otros…

Fui un egoísta.
Cada vida que espere por tu llamado,
cada ato de dudas sembrado bajo tu almohada,
cada mañana malnacida en ayer noche;
perdóname magia
no debí morir por ti
cuando ni siquiera
hacías por matarme

Y ahora disculpa
tú intuirás
que no he podido superarlo.
Omar Alej.

lunes, 29 de octubre de 2012

Camboya; asociación traidora.





¿Quién eres tú
que tantas cosas eres?
gritas, bailas, deduces,
organizas oraciones colectivas
y además reciclas;

Lees y cantas,
la vanguardia y lo curioso.

Dices que tienes
los amigos mercachifles
que el destino
te dio en pago por tus voluntades,
que caes y te levantas
como no hizo nadie antes,
con la dignidad de ser insensata
a braga suelta.

Tomas tres minutos cada hora
para decir que estas a punto
de traernos del pasado tu mañana
y firmas después
epístolas mal maquilladas
que luces, cual plumero,
a fin de hacer alegre
la insolvencia
que los más viejos,
y amargos,
te solventan.

Ya te digo yo quien eres:
<<caminito de la escuela>>
cena vegetal en la luna simulada,
pero eso sí,
con platos talavera;

Mal gusto
y devoción a lo espontaneo
que resulta
hablar de lo que nunca
en realidad
habías pensado.

Tú, corazoncillo roto,
aun lates en vides blancas.

De quien eres
solo sabes
lo que otros
ya dijeron mucho tiempo
antes de ti…

Aburrida,
yo diría que,
además de aburrirnos,
te aburres tú
de ser quien eres.
Omar Alej.

sábado, 27 de octubre de 2012

Camboya; Brujería contra el mal de los poetas.





Poesía,
la palabra que se oculta del poeta,
la poesía.

La que no se dice
cuando libros dicen sus legados,
cuando se dicen versos,
matemáticas, rencores… alegrías.

Poesía,
no son las aves;

La envidia de los hombres
que a hurtadillas miran sus alas sin atreverse
tan siquiera a extender sus manos;
al menos esperanzadas
de cortar una espina
y clavarla en uno de sus pulgares,
vulgar síntoma de sensibilidades académicas.

Así es que no existe
ni Colón,
ni las tres carabelas.
No existe al momento del alba
un rayo de gloria
que toque una puerta cerrada
y suceda a los pies de la seda…

Existe por bien la apatía
el engaño, la vid… la mentira:

El polvo postrado
viendo ceder por trozos
las costumbres enamoradas
de un espejo,
carne y hueso que camina.

Poesía:
fuego altanero,
mudo sincope que rige,
como ciclope tuerto,
lo que diga lo blanco…

Lo que vista los heraldos negros.

¿Eres tú poesía?
Cuando el cáliz se riega
y los niños formados
en las filas infames de peluquerías
no quieren aprender,
¡por favor!,
solo irse de nuevo
a donde les crezca el cabello
y los ladrones conviden
miguitas de oro
para sembrar bosques de tala tardía.

Ven aquí
y bésame,
helado momento de furia…

¡Que viva la muerte, poesía!

Que viva la muerte sin ti.
Omar Alej. 

viernes, 26 de octubre de 2012

Brujas con Baal en Camboya.



<<Porque no todo lo dicho importa…
porque lo que importa  
no es lo que tú tengas que decir>>.



Camboya, Némesis de los festivales de rock.





Ve por ellos cariño,
no te ocupes en mí…
salva sus banderas
de la quema de estrellas
que proponen calle abajo,
muéstrales el acento de su lengua
e incorpora
en todo ese lamento
aprendido a plazos por T.V
tu silencio bueno…

Pon para ellos la mesa,
convida a su apetito
la sal de tus ternuras,
cuídales,
que sus modales queden cubiertos
por tu haz de plata.
  
No escatimes
en los panes y los peces,
sostenles el rosario
y que no sepan
el pecado al que le oran
(ese que aun te tienta).

Si de pronto,
intrigada por la vos de la marea,
cantas las canciones
que escribieron para ti,
en una habitación de espera,
los celadores de la historia;
cuenta tú
que son palabras,
que van y vienen
hasta convertirse
en lo que lleva el viento.

En ti te quiero yo
y convencido
de que algo ahí
también es mío.

Vos quédate 
yo con este acuse de tu ausencia ofrendo,
desde esta orilla,
mis propias naves;
te suelto amarras
y que naufragues allá,
de regreso a donde estoy.
Omar Alej.

jueves, 25 de octubre de 2012

Lindo y Miedo en Camboya;Paria soy Yo.




Miedo baja las luces
y se queda mirando
por el corredor en el que faltan escaleras,
pone un fosforo en la boca de una vela
anda y sigue
por las huellas de una gata
que maúlla penetrada
contra el techo de tejas;

Cae una cigarra
y baila atravesando los puentes
que van de una baldosa a otra.

Lindo sentencia sus culpas
con simulaciones espaciales:
pincha valiums,
conduce petas;
subversivos escapismos
que derrapan
en la buena o mala fortuna
de otra aguja…

Y otra vez,
aunque con otro soundtrack,
la misión de despertar a media noche
a buscar la caja negra
en la fotografía que, cuando niño,
hizo de su propio desván
con aviones de juguete secuestrados.

Paria cada mañana conduce al trabajo
cubre de analgésico su rostro
y es mitad un ciervo…

Otra mitad
es sencillamente
aquel chico al que resultan familiares
los alfileres en forma de cruz
que van en las solapas de las secretarias;

No pregunta qué pasa con el clima
ni resuelve crucigramas
desatándose los pantalones a las rodillas.

Cada día antes de volver a casa
se pregunta cómo liberar un ave del paraíso
sin hacer mella en la frescura de una dahlia
y pide porque llueva
no con mucho afán,
pidiendo solamente.

Yo vive con Miedo, con Lindo
y con Paria,
su comida preferida
son los enchufes de corriente
y los chutes de energía nuclear
con la que, según Yo,
hacen iluminar lunas como peces…

Querría y quiere
levantar una querella contra
el habito oficiante que llevan los poetas
al espejo,
decir :

-Señor sino tiene usted
nada que escribir
mejor no escriba-.

Omar Alej.

lunes, 22 de octubre de 2012

De injustos jugadores en Camboya.




Es injusta esta tu tierra,
aplazan los festejos
y una virgen se queda
sin milagros,
sin romperse.

Barren los colores de la calle,
Juzgan gente  
en las plazuelas
y las palomas vuelan
de kiosco en kiosco
buscando migas de pan
que quedaron olvidadas
en los molinos de harina.

Tiene en sus calles polvorientas;
en su carácter viejo,
colgando de un letrero en las imprentas,
el abandono de los baldes
del agua fría,
y de los prósperos ingenios
de la calor,
distancias dando a esta tu tierra
arena suficiente para dar de ella un desierto
del cual crezcan espejismos suficientes
que ayuden a seguir
en dirección de la fuente de la sed.

Es injusta y no es por ganas,
no es por las envilecidas cortinas
con las que se raja la luz.

Lo es
pues mientras afuera
hombres y mujeres
se tropiezan
intentando salvarse
de una vida que ellos mismos han matado;

tú y yo estamos aquí
cerrando los cerrojos por adentro
y disfrutando,
sin prisa alguna,
de una cartuchera de besos tronados
que no tienen
ni blindaje
ni chalecos antibalas.
Omar Alej.

sábado, 20 de octubre de 2012

Camboya, con V de venirse.





Tranquilamente querida
yo salvare para ti el mundo,
evadiré todas tus dudas
y cierto
que será cierta
la luna en la copa de vino.

Desde aquí desde mi trinchera,
solamente necesito
veinte minutos
y declararé la paz
entre los hombres;

Porque duermas
dormiré las peores pesadillas
dentro de un cubo de hielo.

Siete segundos un beso:
media posibilidad
son cincuenta y tres segundos…
cuatro minutos una mirada
serpenteando por tu cuerpo
hasta romperse con un botón
abierto al mundo
en un tic tac.

De nuevo
y son nueve ganas,
ahora la desnudes
baja y sube a través
de prisas;

Como si fuese
la larga vida
de un impreciso par de minutos…

Te quiero
y es claro,
como el te quiero
que desde la orilla
le reza la muerte al mar.

Un coro en el sexo
se hace violencia
y remonta
la sincronía de los espamos
-ya hemos llegado- me dices
y abres el agua
como a un cerrojo.

La ultima pluma
del último minuto cae sobre un árbol…
no es verde,
no es viejo,
no es joven…
no está vida,
esta seco.

Poesía
hecha con flora de tu cabello
y toda la fauna
que hay en las nubes…

Minutos con V de venirse
para revivir tus pecas,
tus ojos grandes,
como amenazas.

Y un reloj roto
que marca la hora
en la que el mundo mejor
ha sido hecho.

Omar Alej. 

viernes, 19 de octubre de 2012

Camboya, a que en realidad no te duele.


Ilustracion By Extraña.


Leo en la prensa que Malala
mejora progresivamente
un tiro en la cabeza
y ella ya puede escribir
lo que no habla;
ironías y pardiez…

Pasa desde que el mundo es mundo
y deduzco que casos tales
son producto en realidad
de fantasías aun más graves,
jode verle con tanta razón
y ya con tan pocas razones,
duele un poco,
solamente un poco.

Lo mismo de poco
me duelen las guerras,
el trafico indiscriminado de seres vivientes,
el frio en la carne de las calles
haciendo crujir los huesos,
el precio indigno de la dignidad
y el secuestro de las emociones;

Duele en realidad
aunque solamente un poco.

No me mata,
no tiene ya el tiempo,
la programación televisiva
lo mismo ocurre
con los famas
y la puta mierda que han llegado a ser
lo aburridos cronopios;
que sí Cortázar
que te follen a ti
y a todo el que te lee.

Tengo amigos que no son tan hermanos,
la verdad sea dicha,
y que en consecuencia
no sabrán de su desprecio
por toda mi acritud
puesta pal servicio de la comodidad
y la pereza …

Son, digamos,
llaneros solitarios
que prescinden del dolor en la belleza
y aunque eso duele,
duele solamente un poco.

Lo que duele en realidad,
lo que a profundidad me hunde
son las vísceras de la nada regadas en el suelo;

Este no poder honrosamente,
y sin poner mi humanidad en duda,
angustiarme por la arruga en mi corbata…

Eso duele,
duele de cojones.

¡Ah!
también me duele
lo caliente del café
al quemar mi lengua.
Omar Alej.

jueves, 18 de octubre de 2012

Camboya, tres lagrimas en el pajar.





Llorar,
ejercicio del agua es llorar;

Mojar las ventanas,
soñar hacia dentro,
llorar.

Perdonarle la risa
al silencio,
llorar…

Pedir de las llamas el cuerpo,
llorar.

Llorar sin calma,
pinchando los lacrimales
con tres agujas,
con segundos tiesos
y llorar.

Porque en la vida
el llanto cabe,
porque en la muerte
el llanto calla…

Porque no hay lagrima
que sacie la triste tristeza
de un simple grillo,
llorar.

Y hacerse río
y dejar florezcan
cebollas desde los huesos,
llorar amor…
Llorar.

Para que vueles
y no te vayas
y sepas pues
que estoy llorando
de tanto que los caimanes
firman palabras
con tinta gota
de días de lluvia.

Llorar,
que no hay forma más clara de poder ver
que dormir llorando.
Omar Alej.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Camboya, la musa de los mozos.




Que bien que te vayas,
que me arrastres,
sin atarme,
por el cementerio
de los tramoyistas del miedo…

Qué bien que lo hagas
dejando al invierno
dormido en las telas
y además
aplaudo que sepas
pisar a fondo el pedal
de mi incontinencia biliar,
sí, es ceniza
y es miércoles.

Ocho menos cinco;
celebro
que andes sin mí
en los canales de radio,
que engalanes las psiques
de poetas castizos
y que te cojan de labios
músicos santos
que tejen canciones
sobre el mar
y las piedras
que no se fuman…

¿Cómo recriminarte
que me dejes solo
y a solas?

¿A quién culpar
si al pasar por tus ojos
solamente las sombras nos vemos?

Podría ser,
y así es,
que te vistan mejor otros brazos,
que anuden tu aire
profundo otras dudas,
que se bañen contigo
en las olas
millones de sueños
y que quieran,
además de pedirte,
darte una luna gatuna
sin perdidos abriles.

Qué bien
inspiración, musa, talento,
o como sea que te llames;

Qué bien que te vayas,
que tus reniegos de mí
socorran
la historia de amor
que desde hombre he querido tener
y que al dejarme tú escribes:

El amor es un roto,
como tú y yo…
                         Nos tenemos.

Omar Alej.

martes, 16 de octubre de 2012

El corazón de Camboya es un fruto.





Ten come,
no dudes si es hambre
o injusticia.

Come así, con las manos,
hablándome;

Con la boca llena de dudas,
secretamente confiando,
cruzando ideas,
del sinsentido al universo.

Come corazón mío,
come.

Ya te noto en algo viejo,
ya en algo
tu memoria prefiere vestirse
con los ríos más mansos:
no aquellas lunas de fiesta,
no aquellos soles de otro milagro,
y otra caída.

Que tibio al latir,
que insano.

Espuma negra no eres
y sí,
coronado por todas las palabras corazón.

Sepulturero de olvidos,
carne de cañón
contra la batalla
de todos los honores…

Ten come viejo amigo,
come como comen las flores;

Como de ti  
comen la uñas,
las cometas…
                      los algoritmos.

Come que para ti
no hay mundo en el mundo
ni hay identidad más basta
que los claroscuros
poniéndose al oeste.

Sin sueños come corazón
que los sueños son de gula
y mal aliento;
no te veas taquicardio,
come a penas.

Que muera de hambre la muerte,
tú come.
O.a.

lunes, 15 de octubre de 2012

Donadores de vos en Camboya.


A ti, que pulsas más que nadie, mi corazón.





Estaré con vos.

Cuando la eléctrica tormenta
de la muerte
rompa la espigada calma
de tu oscuridad
no podrás creerlo,
pero yo estaré con vos.

Seré quien tenga fe
en todos tus miedos,
pasaremos alerta de todas las sombras
que como una red
se anudan a las raíces
de los impulsos más emocionados;
emocionantes.

Con mi propia mano
seré el escribano que desafíe
las premoniciones de tu llanto,
no me quitare los ojos
y cuando la obviedad nos parta el culo
estaré con vos…

Gritare de pie a tu lado,
cuéntame como a un escudo,
como a un cardumen de caballos submarinos;

Sentirás mi aire
abrirse en tus pulmones,
seré de rémoras
hasta por lo codos
en un solo abrazo…

Me dirás que miento
y yo mentiré:
estaré con vos,
por la vida misma que lo hare.

Cuando te aten las alas,
cuando te dispare
a quemarropa
la chusma del verano.
cuando digas antes de pensar
lo primero que has pensado,
cuando pintes el futuro
y el futuro no tenga tu nombre
en la paleta del color
yo estaré con vos.

Bajo la fuerza
en la que metes
los residuos de un azar,
donde nada firmas del agravio
que hace para ti
el silencio agudo
de mi melancolía;

Ahí yo estaré con vos…

A donde nunca nadie,
antes, estuvo conmigo.
Omar Alej. 

sábado, 13 de octubre de 2012

Camboya ya no soy yo. Camboya es Fito Paez.





Dicen que ya no soy yo
que estoy más loco que ayer.

Deje el tabaco y el ron,
me saqué del color negro
y ahora al vestirme
parezco un tuno
pasado por la ley del folklor…

Ya no quiero vivir en New York
y lo mejor para mí
ahora sería
poder ser yo como el Che.


He cambiado por artesanía
la nube negra en la que llovían
mis aberraciones
y he mandado construir
sobre paredes
largas ruinas: un rosal.

Ya no es mi pena
la solidaridad ajena
y quiero ¡quiero!
acostumbrarme al desenfreno
de la ostentación,
lo político…
lo correcto, el amor.

En mí ya el pasado no existe
pude al fin dar ese dolor al dolor,
no tengo en mente virtudes que vanidar
ni lunas que salvar de los mirones;

Me voy a centrar en soñar
con el mundo mejor
que los demás
querrían para mí.

Prepárate bien
voy para pedirte perdón,
diré que sabes de lo que hablas
cuando en tus restas
uno menos uno siempre suman dos…

Calma
que esta vez haya calma,
adiós a los días de pasar la niñez esperando la guerra.
Bienvenido sea el sol
la mar, los artistas
y la señora montaña.

Ayer, por ejemplo,
le hice una foto a un avión
y en la luz que rompían,
los buenos prismas del mantra,
ensuciaban la kitchen room
sin dejarle propinas a Dios;

Me pareció así
o tal vez
yo había salido
a pegar de brincos salvajes,
en apoyo a los manifestantes
que se manifestaban
a favor de la humana preservación.

Tal vez sea octubre
pero dan ganas de atarme a un indio,
de señalar la injusticia,
de hacerme pasar por listo…

De tomar cerveza,
dejarme las uñas,
pensar que es tonta
la reina de la pasarela
y decir que en algo me importa
tu opinión,
tus poemas.

Quizá porque no es noviembre
pero me apego al hecho de que las transeúntes
llevan una mano
que quiero alcanzar;
juntos escribirnos      ja
<<Nos buscamos tanto>>…

Dicen que ya no soy yo
Que estoy más loco que ayer.
Omar Alej.

viernes, 12 de octubre de 2012

Azar Camboyano.


A la magnifica, por azarosa, palabra. ¡Olé tus huevos!



Si hoy ves a la Mina
te aprietas con fuerza
la rabia a los dientes,
te dejas tocar
y te dejas que cuenten
que han visto llorar una esquirla
de aquí hasta la calle corrientes,
como en el tango aquel de Malena.

Si hoy ves a la Mina
aplaudes de pie al desamparo,
corriges la recta
y te haces de curvas
en el descenso a una nube;
Traga saliva
y permea en la sed
su brote de azares/palabras.

Si hoy ves a la Mina
No tengas miedo de ti…
no tengas en los cuchillos dos manos.

Pide permiso al salir
y llega,
después de todo tal vez,
y como ella diría,
nada se dice al escribir de la nada.

Si hoy ves a la Mina
ya no hace falta que veas…

Escucha.
Omar Alej.

jueves, 11 de octubre de 2012

Camboya, entre caricia y espasmo.



Me besas
te beso,
así iniciamos…

con aliento y labio
escribo mi cuerpo en ti;
  
Somos dos besos
y solo una boca tenemos.

Hacemos de la lluvia fuego,
del reflejo espejo
y de una luz un disparo.
nos calentamos
en la luna esquizoide
del cuerpo a cuerpo
que las almas denuncian,
conteniendo la duda
entre caricia y espasmo…

Del nudo de dedos 
que las ninfas te hacen por Eros
me escondo,
si las miro
me desnudo y 

¡escamas!;

Visto
por hombrecillos que arden,
como minas de agua,
en el parpadeo de un tercer ojo.

Materia, patria, tu nombre…
el hombre.

Todo asentado en un sobre
que lleva noticias
de un derrape de lenguas en pelvis;
Corsarios que reptan
en un islote cubierto de cielo abierto,
igualito a la carne que sale a tragar
de canibalismos ocultos en un liguero.

Muertos,
estamos muertos querida
y por ello a muerte vivimos tantos,
por causa tus tetas
y a la ventura el placer
de tus trémulas nalgas...

La planta de tus pies
recubriendo con bríos
la raíz de mi falo,
y el escapulario
en la culpa de,
-sí, otra vez-,
tu cintura.

Ahí lo tienes
ya es todo el aire
que hace de cuerda en la asfixia
de ir y venirnos,
sembrando de pruebas
toda la gula
con la que besamos
un inocente beso.
Omar Alej.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Bribón electo y capital Camboya.




La tristeza de Bribón es de ópalo,
un collar pendiendo
de los cuellos de una quimera
malacostumbrada al malabarismo…
No es un blues en las cantinas,
no es un grito con los puños
a quien no apresta tensión,
y Dios libre
de que sea
un poema arrabalero
travestido con las botas
de maricas súper héroes:

De ser triste
solo sabe la tristeza que atestigua en el favor
de la fraternal mesura
que tiene un llanto abierto
a través de las indómitas ausencias…

Quedan flojos los lamentos del que ríe
por el llanto.

Agua hacen las robustas tormentas
cuando un ploc ploc de bilis morena
penetra en las paredes
haciendo manchas con formas golondrinas
que se parten a la fuga
en góndolas de espuma;

La tristeza de Bribón,
que se descifra
sin coartadas al reproche,
no hace fuerzas con las sombras
y como simple es una pluma
se eleva entre los objetos de metal
y sin decirles ola
hace bienvenidos
a los corales de algodón.

Recubre con relámpagos la señal de las antenas,
gira y ve
a donde nadie devuelve la mirada,
tintea con palabras en las ramas secas
y con los frutos que se pudren en el árbol
pone de comer en una mesa sin asientos
preparada así para el pasado…

No hay en él
causa mayor de muerte
que la escases de vida;

Sopla Bribón
y con melancólica gala 
sortea las dudas de arena
que dejan tiradas
los viandantes amantes
a los que les da por creer
en la rabia que inventan
al fondo de la tristeza.
Omar Alej.

martes, 9 de octubre de 2012

Camboya, el fin de casa es el mundo.


Ilustracion By Extraña.



Neuronas, petróleo, minerales,
gas natural;
carbón, madera, metal, agua.
energía nuclear
deseo.

¿Con ello acaba el hombre?

Justo donde lo vital
se hace inevitable.
O.a.