martes, 31 de julio de 2012

Mercado Escarlata; Abrimos Mañana.





Mañana agosto se tiñe de rojo...
mañana Gatsby, Dandi, Piolo, Dandiel,
y con cuantos nombres
pueda un hombre nombrar a un hermano,
cocerá a palos
lo que sobreviva de azul en la sangre.

Mañana juego de defensa en un seleccionado ultramarino;
Gana quien más goles falle
pierde todo aquel que tenga
la mano de Dios
calzada en el pie,
como un guante.

Mañana en el mercado
dicen que habrá ofertas,
qué por casi nada
te podrás comprar un humidificador
que humedezca tus orejas
cuando tu columna ya este harta de cargarte.

Mañana es a doce polvos la batalla:
Follas porque follas,
uy, uy Sayaca,
¡pumbale!
y veamos cuanto queda
después de golpear con zancos la piñata.
Tito Buenaire. 

Mercado Escarlata dia01.



"Soy mucho mejor de lo que ustedes piensan pero mucho peor de lo que imaginan".
Rodolfo Galimberti




Salud por el payaso
payaso porque sí,
por amor al rombo,
al color de los días grises
y al tufillo que en la tuba
queda de Alburquerque hasta Berlín.

El vice versa que el hombre cede
cuando el maquillaje anda,
que algunas voces van
del miedo a la frente
diciéndolo todo;
celofán, tal vez, bhasta… ¿tinta más ó menos roja?.

Clown payaso
un poco se muere
cuando llorar no puede,
drama queen
un poco revive
cuando el graderío le ríe.

Suerte de paleto
mirando el redondel
a donde abre llagas a la tierra
un Curro Romero
que va al toro ya sin vida que ganar…

Salud por el payaso
mañana que es agosto,
salú y que al salir de los tablaos
aun le mire su María
como le mira cuando bebe
y de ciertas cosas calla
que son cosas que el querría no saber.
Tito Buenaire.

lunes, 30 de julio de 2012

Camboya, cosa nuestra.





Dormir con los peces
debe ser como volverse de agua,
administrarse altas dosis de sal
y llamar a la nada
con nuestra ausencia de brazos,
con el dolor de la muerte del movimiento…

Dejarse ahí dentro
ver sepultarse con  olas los parpados
sin saber que atestiguas mareas altas
que nadie persigue
en su huir de la luna.

Servir de alimento a los rayos de sol
que guían el aire
a las profundidades
de un día más escrito en la arena.

Dormir con los peces
debe ser morirse lo mismo
que abrirle la boca a las aves
y pedirles un soplo de tierra firme.
O.a.

Camboya, donde nunca pasa nada.






Santi e Iñigo han sido siempre buenos colegas. Una vez que se conocieron hablando sobre El capitán Alatriste allá en Cartagena decidieron que más allá de lo que tenían en común valoraban, por sentirse únicos, la lealtad y el respeto. Desde aquella noche han pasado mil y una noches, todas a fuego vivo, todas en carne hermana. Por ejemplo, los que cuentan su historia acotan en el hecho de que Santi estuviese, desde la primera vez que la vio, enamorado de Ximena, la novia buena de Iñigo.

Iñigo lo sabe, Ximena lo sabe, Santi lo calla, en fin que todos lo niegan. La amistad, como la mare, sufre vaivenes y en esos ires y venires los tres consuman la gracia más grande de la humanidad; ese juego perdido en el que se convierte el fuego de la lealtad.

La noche de hoy beberán hasta perder el camino de vuelta, lo han decidido. Ximena se enrollara con un brasileiro surfista y se lo montara frente a ellos a orilla de playa. Santi no creerá lo que ve al ver una ola de tubo a más de dos metros de altura. Iñigo estará apurando las gambas con pisco sour, hoy la luna es peruana.

I.- ¿no tendríamos que hacer algo? Coño tío que la tía buena que el sudaca este se está tirando es mi novia. ¿No estabas tú enamorado de ella?

S.- no lo creo, de la tía buena que se está tirando el brasileiro la verdad es que yo no sé mucho. De quien yo estoy enamorado es de la tía buena que tú te estás tirando.

I.- entonces ella…

S.- ella no es tu mujer, ni la mujer que yo amo. Esa que está ahí es una tía buena que como todas las tías buenas necesita de alguien que le trate sin devoción.

I.- mira que eres cínico tronco, sentado aquí con el novio de la mujer que amas y viendo como se la trinca otro capullo.

S.- tal vez…aunque ahora no estarían de más un par de lágrimas.

I.- ¿lagrimas?.. y eso a cuenta de qué.

S.- pues a que la tía buena ha terminado de comerse al sudaca y ahí viene Ximena esperando que al menos hayamos sufrido un poquito por lo puta que es.

I.- ¿tú crees?... tío pero si estas llorando.

X.- vámonos ya, aquí nunca pasa nada.
O.a.

sábado, 28 de julio de 2012

Camboya, dormidos que duermen.

“Cecilia duerme bien acompañada porque a menudo la acompaño yo”
J.S. & F.P.




Últimamente no sueño,
de pronto no tengo más pesadillas,
ya no camino yo sobre el agua,
ya no conduzco un tanque en la guerra,
ya no me besan mujeres
que usan dientes donde van las vaginas…
Se me ha ido el insomnio
y ya no paso las noches soñando
con poder dormir.

Duermo profundamente,
tanto que pareciera que toda la seda
cubriera mi cuerpo cerca de un lago
donde la temperatura es lactante,
donde el croar de las ranas
suena a canciones de West Side Story…

Recuerdo que detrás de casa hay una iglesia
y que, en honor a su fe,
sus feligreses lanzan proyectiles estridentes al cielo
para ver si de menos un Ángel
se siente aludido
y baja también a contar
pecados y chismes de carácter urgente…

sin embargo, mire uste qué sorpresa,
no los escucho, yo estoy durmiendo.

-Se hace tarde-
mi mujer me despierta;
Qué lindo que es este sueño de estar durmiendo con ella.
Omar Alej.

viernes, 27 de julio de 2012

Pizza estilo Camboya.





-Fuera de Italia
hasta la luna es estepa-
A eso interpelaba Mónica
cuando el avión llegó al aeropuerto de barajas,
en Madrid la neblina era olor a sudor,
sudor de cemento, jeringuilla y litrona…

Con once años,
media docenas de pecas en las mejillas,
un fotograma de Sophia Loren
y un padre banquero alemán
poca parte de Europa parece
lo que vendría después
de que aquella odisea
llamada La Ilíada.

Bueno que más allá del cartón, 
con el que maquillan la sangre de ciudades caídas en reconstrucción,
Mónica era diabla...  
Por no entender no entendía de París,
tanto croissant
con tan poco apetito.

Cuando Mohamed planteó
el plan que tenía para que no se marchara
ella le dijo que al dejarse llevar
también era libre del italiano que hablaban los parisinos con tanto catarro,
que en consecuencia de tanto avant garde, sin mozarrella,
no quería saber más de Voltaire
si no era sangrando la arena del coliseo de Roma.

Así que esta vez tocaba la España,
la de la guerra civil,
la de los relatos toreros de Hemingway…
La de los discretos napolitanos en la batalla del cabo de Trafalgar.

Aterrizaba el avión
y ya recordaba que en algo
la triste figura de un caballero en la mancha,
y el polvo enamorado de Quevedo,
no eran del todo distintos
de Mastroianni Marcello
perdiendo y besando a Lidia
mientras La Notte acababa…

Pequeña, soñadora y pensante,
próxima a mujer italiana,
quería robarse la gracia de Franca Rame,
salir con la suya y actriz
en la Nuova Scena de Darío Fo.

Soñaba con soñarse esa noche
vestida de seda negra
en el mismo taxi en el que cruzaban gran vía…

Besaba el cristal que alejaba las calles
imaginando a un marino mercante español
que en un paso cebra
le contaría que por Huesca
los grifos tenían que ver con el agua  
de una humedad de mujer llamada Venecia.

Quería salir a plaza de la cebada,
recorrer el barrio de la latina,
presumir de su casta y de Pirandello,  
pero sobre todo
no volver a comer
con salchicha alemana la pizza.

Al despertar echo de menos a Coco
cuando entraron al Ritz
cargó su propia maleta,
y no sabía que sentir
por no haberle llamado madre…
De momento pensó que su muerte
tenía sentido en aquel letrero
“solamente en el agua está la próxima isla”.

De haberse muerto papá
un cielo alemán sería peor que un infierno del Dante.

De haberse, su padre, hecho cargo de ella,  
la vida de Mónica podría haber sido así.
Omar Alej.

jueves, 26 de julio de 2012

Camboya después de ayer.




“Pertenezco, sin embargo, a esa especie de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen, no ven sólo la multitud de la que son, sino también los grandes espacios que hay al lado. Por eso no he abandonado a Dios tan ampliamente como ellos ni he aceptado nunca a la Humanidad.” 
Fernando Pessoa.



Antes de hoy mi mundo
eran los traficantes de droga,
los cronista de futbol fracasados
y doña Ana,
una puta de bar alterne
que no dejaba a sus nietos llamarle “tata”…

Algunas veces por la mañana
tocaban a mi puerta por media taza de café,
era una buena relación vecino/cliente
y a decir verdad no pensé mucho en ellos
cuando en otra calle conseguí lo mismo pero por otro precio.

Entonces era un héroe protector de las casadas.
En un mundo en el que te obligan a la paz
terminas luchando contigo mismo,
estos pensamientos entonces
yo no los pensaba
simplemente me decía lo corriente
que era recibir la mano sin pedir también el alma;

Cubría la espalda del marido…
no era culpa de ellos, mucho menos de ellas,
que mis socios hubiesen tenido que cambiar
el ramo de flores por lentejas,
la calefacción por las camas separadas.

No es que me preocupe ahora
sé que hice lo que había que hacer:
Me fui de casa
y del patio de la escuela,
deje crecer en mi rasgos de astuta melancolía
para pasar inadvertido en la repartición de penas.

Con la fe del asesino maté.
Con la ternura del más casto me hice miembro de algunas bocas.

Con la benevolencia de aquel chico mayor que nos golpeaba
me hice de unos ojos que no se sueltan ni por un momento de mis cuencas
y con el silencio de aquellos enanos, feos como granos,
firmé, algunas veces, cartas de fascismo
contra el gigantismo en la belleza.

También fui un misionero contra las misiones,
con arena construía mis bahías
y allá me iba;
Convenía con las musas sus ausencias
y a ellas les cantaba
las canciones que otros escribían…

Fui un chico como cualquier otro
e igual como cualquiera
he tenido el cuerpo de la muerte acostado a mi costado,
he bebido hasta la conciencia
y me he visto obligado a dejar de beber para no alterar
el orden de un supuesto caos.

Todo aquello fue.
Se quedó todo aquel lujo
enterrado bajo negras construcciones
que, según hoy, han sido puestas ahí por concepto estético…

Cierto que a veces no estoy cuando alguien me llama
y que sigo ahí a donde ya no puedo estar,
cierto que a veces un tenedor
es una ofensa contra aquel hambre
y me hago regalar,
como respuesta a los avances tecnocráticos.

Sin embargo hoy,
hoy que una mujer me deshace la cama,
que me ríe los chistes
y que cuando caigo en la trampa de decirleteamo
me contesta que también me ama,
doy un paso atrás con mi nostalgia
y desatornillo, para inhalar, algún papel.

Digamos que he sido alguna vez un chico honrado,
que quemo el juego
y que hasta podría perder de no ser porque ya tengo carácter;
Así que -cuidado viejo lobo no estoy solo-
digo al tiempo
-yo ya vi toda aquella soledad
y hasta ella nos descuida-.
Omar Alej.

miércoles, 25 de julio de 2012

Camboya belicosa.




Advertir que estamos en paz a la guerra
que ya cada ciudadano en el mundo
tiene en su contra un arma…

Arranquémonos del dolor de contar
que fue después de ella
que el hombre subió al estrado a denunciar
que el precio de la libertad era una injusticia.

Para qué el ejercicio del dilema
si ya por humanidad sabemos
que en sus garras
los esclavos han conseguido tener golpe
y un nombre;
ambos efectivos a la hora de firmar propuestas.

Olvidemos ya la herida que abrió la acción civil,
esa que en el ejercicio de la puta guerra
no has dejado hoy hombres y mujeres
que al cerrar los ojos pueden ver
que los muertos no son ellos,
que los muertos viven escondidos tierra abajo.

Que no haya piedad para los belicosos;
cárcel para Espartaco,
manicomio a los napoleones
y un petate sin mujer para el general Villa…

Que ya nadie hable de Ares
no hay historia cuando gracias a su escuela
vimos la fragilidad de algunos dioses
y pudo el caballo ir a galope
y pudo la sangre ceñirse de rimas
y pudo el amor dividir países
y mover montañas.

Procurar la paz,
en la paz hay inventos, revoluciones,
pensamientos propios como ese del mar,
el cielo y las estrellas…

Imponer la paz
que en la paz una sola voz es la de todos
y en sus brazos
sabemos dormir sin el temor a que un día,
sin razón, todo se vaya a la mierda
como en la guerra.
Omar Alej.

Un día de trabajo en Camboya.




“¡Amado sea el que trabaja al día, al mes, a la hora…”
Cesar Vallejo.





Suena el despertador, 5:30 am,
despierto a mi mujer por la entrepierna.

Caliento la bañera
fumo al filo de la cama,
guardando una apariencia pensativa, mientras espero,
tengo la boca podrida en oxido a causa del ron…
Ayer Carinno no se fue hasta beberse
la ultima cerveza de las diez que robó de un outlet;
sin cuerpo no hay delito…

Ya el agua está caliente,
entro primero por la cabeza
a estas horas mis pies son más valioso de lo que piensan.

Después de la ducha, vomitar,
hacer gárgaras con remedios,
vestirme con pulcritud,
como un hombre
no como esos malditos modernos
que ven en ellos
la  estupidez del niño que quieren las niñas
para no ser mujeres…

Ponerme el abrigo y salir a la calle,
tomar nota de las nubes encendidas,
de las farolas apagadas.

Ya son diez paras las siete
cojo el colectivo
y convivo con la mierda de destino que tienen los pasajeros,
me involucro en lo que miran
y no veo nada que no este escrito en todo blog…de notas:
Prisas, angustias, corazones, rotos,
mentiras, ilusiones y desvelos.

Ya estoy en la oficina
(gracias TLC y ambulantaje)
leo la prensa,
recorro largas avenidas de sangre sin ensuciar mis mocasines
y bebiendo mi segunda taza de café…

Fumo el cigarrillo cuatro de la mañana,
me reflejo en los cristales, bajo el clima,
me ajusto la corbata…
Los compañeros me saludan con decoro,
soy huraño
y tengo cierta dignidad muy bien vendida.

Mi jefe me telefonea
pregunta si me ha gustado
el arreglo que hicieron en la fachada de la puerta
no lo he notado
y le digo que sería mejor
un nuevo microondas,
asiente y dice que verá que puede hacer.

Ya son más de las nueve
tiro de la cadena en el wáter,
pienso en los artículos de don Perez Reverte
¿Se puede ser más bueno con la tinta?
solo si eres Galdós o
ese dios polaco llamado Joseph Conrad.

Este es mi trabajo
soy jefe de compras en una empacadora de filetes…
Tengo hojas en blanco,
tiempo de ocio, fertilidad violenta,
y como casi todo el mundo,
un estibo de memoria
que considero mi región profunda de existencia;
la furcia que dio a luz con mi poema.

Después me atengo
a que en Lisboa Bernardo Soares “el contador”
escribió el libro del desasosiego
para dar calma a Pessoa
así que me envuelvo con mi silla sintética
y escribo suscribiendo con un sello
lo que Vallejo dijo con espuma…

Así darán las tres
y con ello podre volver a casa,
destapar la primera cerveza
de mis seis copas de ron,
versionar canciones viejas
pedirle a mi mujer que despierte a su entrepierna
y decirme:

-Oye que bien, lo has logrado,
llevas una puta vida de poeta-.
Omar Alej.

martes, 24 de julio de 2012

Camboya secreta.





Un secreto está abierto,
sabe que las palabras
incitan silencio,
que lo mejor para subir son las ramas…

De ahí que se guarde
y se camufle en los muros
alentando el alarde
que para sí hacen de él viejos brujos.

Su antología de cruces
es un hito tallado en el aire;
Como entierran su vuelo los avestruces,
como en la guerra la tela es el alambre.

Dice -No- a los ojos
y aduda con mentiras la mirada:  
Afiliado de panfleto con los rojos
sabe que en Pitá Goras ya no cuenta nada…

Es chulo, el muy cabron,
de todo Dios
escribe los volantes al carbón,
reparte –pague uno y lleve dos-.

En tu pasar se intuye,
detrás del llanto dice estar…
lo busca por que le destruye
la calma de los muertos que mandó matar.

Se sostiene de los nombres en la arena,
dormido en una habitación de hotel;
Cuanto hambre, cuanto pena
cuando el mutis mata a gritos el mantel...

Así es como cuentan el secreto
los que en sus lindes se abandonan:
Que nunca lo propio del hombre es eterno
que no siempre las promesas adornan.

Como el árbol aquel que confunde raíces con dedos
te nombras en nombre de tu voz, y dices:
-En ciertos anales un día veremos
que secreto y hombre no comen perdices-.
Omar Alej

lunes, 23 de julio de 2012

Odiada Camboya.




La chica que hoy me olvida
ayer me cuidaba,
mi cabello en sus manos
fue siempre más largo
que la imagen precisa que viene al decirlo.

Me quería con furia insurgente
destacándole al mundo
que a ella no le importaba querer
a un hijo de nadie
que quería ser como todos.

Es pura con lo que hace
aunque detallista y diligente,
me olvidara en poco menos de un mes;

Un olvido amable, igual a ella,
de esos que hacen reír
cuando un nuevo beso nos besa,
cuando se es de nueva cuenta feliz.

Seré suplantado,
es lo que queda.

Llegaran las nuevas costumbres,
nuevos directores,
nuevas escenas
y en general una historia que se termina
donde otra apenas empieza.

Me duele porque ha de doler
son ya muchos los años,
los secretos… las atenciones.

¿Qué por que no le busco?
sencillo,
no estoy hecho al olvido,
estoy hecho a cuidarle.
Omar Alej.

Camboya. No es un poeta, es un hombre...a Dios gracias.


“Algunas personas son tan ingenuas, en sus sospechas, que dan ternura.”



No me conforma el cielo azul
ni estoy contento de ver
sencillamente lo que veo;

No solo tiemblo si tengo miedo,
no es suficiente con el amor
quiero saber también
como es hacerlo.

Me vale a mí, que ya es bastante,
con perseguir mejor corceles que caballos,
mejor Helenas que mujeres,
mejor ayunos que festines.

Hay un solo destino
y es el correcto:

No conformarse,
no decidir,
no estar de acuerdo…
Pedirle al mar algo más que patatas bravas,
decir te odio
odiando a golpes,
sin amar tanto…

No es de nobles el pecho abierto,
es de corderos.

Que trágico no pretender
un rocío de aromas
subiéndonos por el sexo
como por la planta de las manos
(¿notas que dije planta cuando era palma?)
nos da la sed…

…Que hasta donde está el pez regresa el mar.

Que voz tan grave
la que agravia a quien da un falsete
en un son barroco…

Que sagrado debe ser
y que orgulloso tendría que estar nuestro Dios padre
al ver que algunos hijos
se conforman con la herida que les toca
y no se entregan a otro mal.

Soy tan humano, tan sencillo, tan simple
que quiero ver en otros tonos.
Vedas que a los súper zen
no les tiene permitido el escrutinio del deseo:

Un sol negro por ejemplo,
una linterna que haga graznidos
y en los asfaltos de la luna
un navío republicano custodiado por san Pedro.

Quiero, solo soy un hombre,
y quiero.
Omar Alej.

sábado, 21 de julio de 2012

Camboya vintage.




Yo estuve ahí
te vi con los ojos asombrados
como a un libro respetado por las balas.

Tenías 500 años de tierra entre tus hojas,
llenas de terror e indiferencia,
hablabas con la retorica del hambre
pero sin rugido,
como un dolor de muelas aliviado.

Estuve ahí
y fui testigo ebrio del cochambre
con el que quisieron desviar tu timidez de hombre…

Hoy estoy frente a un ordenador de Hewlett-Packard 
escribiéndote con taza de café y cigarrillo en mano,
querría preguntarte donde estas ahora
pero dirías que ya lo sé,
que lo he sabido siempre
incluso antes de aquel uno de enero sin diciembre…

Me dirías que fui fácil de engañar
que por treinta duros
mi conciencia es dócil,
como mi palabra vana;

Que si duermo sin dormir,
haciendo números que paguen las tarjetas
y el ultimo implante de las tetas de mi vieja,
es por mi culpa
y por qué no quise
conocer lo que el indio llama, en castellano, dignidad.

Me dirías,
y estoy de acuerdo,
que no basta con ser joven,
que hacen falta manos que queden en el aire
después de tirar la piedra,
manos que escarben en el corazón de otros
hasta hacer brotar la sangre.

Por ello es que hoy que estoy aquí,
tan cubierto de miseria,
no te juzgo por haberme hecho a un lado
cuando no quise ver lo que escuchaba.

No eres Marcos
ni siquiera guerrillero
eres como aquel,
tan embustero como todos
pero contrario a esas fuerzas
que invertimos para pretender que la memoria está olvidada.

Estuve ahí,
sentí que era real lo que sentía
y ¡carajo!
por ello gracias…

Muchas gracias.
Omar Alej.

viernes, 20 de julio de 2012

Camboya, un día sin gentes.





Algunos días amanecen sin gentes
por la noche la ciudad crema al citi zen,
sin dolor y mientras bailan de tanto que beben,
el concreto rinde fuerzas
y la tierra es tierra por un día…

Los manzanos no saben para quienes son prohibidos,
las montañas tuercen su gesto de piedra
y se hacen señas con los ojos preguntando
quien avanza además de la notoria
decadencia del espacio,
quien se detiene además de la imperceptible
lozanía del abismo.

Bajo ese sol
la poesía se refresca incansable,
suceden lágrimas de sal
que la orilla seca con la lengua
del pecho de las olas:
No hay memorias
ni fracasos;
Pretendidos heroísmos…

Una flor se abre
vestida con pétalos de nube
y el sonido que hace
incita a una orquesta de sinzontes
a seguirle en una sinfonía
que suena libremente,
como cuando hay gentes
libremente el ruido se apodera del silencio.

Un día sin nosotros
es un día de fiesta para el día
le sienta lindo
no tener que calentarse,
pintarse ridículamente de amarillo
salir al encuentro de la vida
y encontrarla,
esta vez no buscando en las sobras alegría
y sí, tendida sobre un sobrante de universo…

Se regocija en sí misma la vereda
abre arbustos,
penetra cuevas de finas curvas
y hasta llueve de lo derecha que anda;
anda hasta volver
por un sendero que bifurca
con el rio que persigue su propia agua.

Un día sin gentes,
sin testigos…
Contado a modo de traición
por un deseo
en el que no hay, aun,
huellas humanas.
Omar Alej.

jueves, 19 de julio de 2012

Camboya, más hablando que pensando.





Claudico de ti,
tú en respuesta
te abstienes de los que, como yo,
deciden ser hombres, lo justo,
y erguir el derecho al poder, de poder claudicar…

Tal vez sea que de tanto
no hemos convenido la hora adecuada para dividir el amor 
de la humanidad.
O.a.

-Soy ambicioso aspiro a la mediocridad-

Contestó cuando le pregunte
qué hacia además de comer, beber, fumar, follar,
oír discos, leer libros, ver pelis, tocarse los huevos
y citar a Karl Marx al inhalar cocaína
("El hombre es el ser supremo para el hombre.")

Impactado ante tal hedonismo
deje de cortarme las uñas
y compre una mascota
con lo que me dieron a cambio del perro.
O.a.

-De tanta soledad había incluso dejado de sentirse solo-.

-Después de asesinarlo se comió sus dientes. Concluía así una larga lista de canibalismos-.

-Era tanto y tan fuerte el miedo que hasta la idea de que Dios abriese el cielo para salvarle le producía vértigo-.

-La guerra había terminado, Lila llevaba una bala consigo como único patrimonio. Una vez declarada la paz era la única resistencia de la historia-.

-Su ronda era cada noche. Sabía que al menos ellos habían hecho algo para vivir ahí encerrados, su afuera no distaba del adentro; mismas rutinas, misma autoridad…al checar la tarjeta de empleado ya sabía que tenía que matar al cabro aquel que no le dejaba vivir. Atraco un súper mercado y al ser detenido tres horas después balanceaba por el cuello dentro de una celda-.

Ninguna de estas aseveraciones son capaces ni por encima de rozar el dramatismo del silencio que empieza en 5,4,3,2…
O.a.

Camboya, el aborigen del origen.


A Julio, Freddy, Cesar, Jorge, Pachas y demases cracks 
que iniciaron la quema de la base.





Saber qué piensas
es también saber qué sufres,
intuir que algo hay despierto
y que el sueño, que no es posible soltar,
no salva en nada los silencios que ocurren
mientras los duelos duelen
por distinguirse uno del otro.

Ver con la mirada descalza
a través de la ventana,
¿no es así?,
un valle de vidrio que espera,
una salida que conduce
desde Lima hasta playa Andalucía
y que ha caído en anteriores veces
en una rueda irremediable;

Como moscas acostumbradas a morirse.

¿Quién soy yo para escribir
en una insípida palabra
tanta mierda que no cabe en el ejercicio de la melancolía?

Debería tener más brazos que mis brazos
y mandar cortar los míos,
dejarme inservible a las caricias
y que después de hacerme huir
yo ya no pueda escribir despedidas
que anuncien mi regreso.

Aun recuerdo
que el perdón lo suplicaba con agravios
la hora que goteaba distendida:  
Contrajo nupcias con la prisa
en un plato de sopa
que no encontró hambre donde salarse…

Lindas ciudades aquellas
abandonadas a su mala suerte
y en dirección contraria de la cuesta
que hoy toca subir
a los mineros jubilados de la luna.

Así que así es como quedamos,
replegados, sin batalla, en una orilla de nosotros
y todo a cambio de saber
cuanto pagarían en las galerías por nuestro pasado;

En que seriamos parecidos al futuro.
Omar Alej.

miércoles, 18 de julio de 2012

Camboya apaga... y se va.




-Qué qué día es hoy- Me pregunta doña Hilaria al venir por el cesto de basura a mi oficina. -Es día miércoles- le contesto y le beso la frente como hemos hecho cada día desde el día en que me vino, consciente de mi nerviosismo, con un paquete entero, y sin abrir, de gomas para mascar. Tú no preguntarías jamás por que te cuento todo esto, me dejarías hablar y seguir palabra tras palabra hasta encontrar un sitio justo para el silencio. Lo sé porque tuve la dicha de conocerte y desde entonces hasta hoy vivo con la rabia no de haberte perdido pero si de no haber vuelto a perder nada como cuando perdí nuestro primer encuentro.

Así que sí, hoy es miércoles y es un día curioso. Llevo, desde que abrí los ojos, en mí la tibia impotencia que da no poder pensar en nada. A ti no tengo que contarte lo tarde que he llegado siempre a mi encuentro con la realidad sin embargo hoy, que además es miércoles, la imaginación y el deseo, aquejadas por mi uso irresponsable, han pasado de mi. Me quedas tú y de estar aquí dirías que mis anomalías son anacronismos y que en consecuencia intento rehacerte, revivirte y lograr así el poder curativo que dice Sabina tiene la poesía. 

Qué bueno que también sepas que no, que parte de mi drama es el encanto y que el encanto no es posible concebirlo sin algo de drama. Que no te avergüences nunca de todo ello que han visto mis ojos y que a través de cómo miramos en conjunto sigas sintiéndote real, como tan real puede ser lo que se siente.

Te quiero esa es la verdad y hoy, sea miércoles o martes o domingo, no me puedo quitar del cuerpo las tardes que pasamos hombro a hombro escuchando a ese viejo amigo tuyo, que después por coincidencias seria también amigo mío. Ese al que llamabas maestro y otros llaman, menos atrevidos, hasta hoy sencillamente Dylan. Fuiste tú quien estuvo ahí cuando el cielo partía las calles, cuando toda la gente iba a prisa para esconderse de la tormenta, cuando los amigos hicieron caso omiso de las cartas urgentes, cuando las novias disponían sus labios para otros novios, cuando las familias mutaban en un agujero negro que engullía la conciencia, cuando la vida de aquel viejo minero se desvaneció en mis brazos sin un último trago de agua, cuando la saña con la que mataron a Garcia quedo inmune por el asco que ya teníamos en el barrio de tanto olor a sangre. Estuviste conmigo y que paradoja que me acompañases tú cuando vi las mínimas partencias de un hombre solo tiradas por el piso sin quebrarse.

Que no te enoje que justifique tantas atrocidades con el miedo que tiene la gente.

Que no te enoje, por favor, la fatua intención con la que se supone seriamos mejores.

Tienes muchos más años que nosotros. Tienes vida y tienes muerte o no los has tenido y eso quizá haya sido mucho mejor. Perdona si me escudo en tu recuerdo para aminorar mi escasa participación como novelista en la novela. Perdona si tu ausencia, esta mañana, tiene tintes tan superficiales  y roza mas el melodrama que la épica que algo como tú merece, solo te pido que tengas en cuenta que si lo hago es porque yo no he tenido tiempo de temerte. No sé si seas, o hayas sido, como el mundo, mi mundo, dice pero estoy acá arengando a los que exigen la presencia de los otros, capaz incluso de atestiguarte a sabiendas que no vienes si te nombran. Saber que sabes que no me asusta el que solo tengas instintos asesinos, egoísmos, petulancias y sombreros. Creo que eres mucho más. Lo has sido conmigo…

De ti es que aprendí a escribir, a pesar que ya sabía que nunca aprendería a hacerlo, no como los escritores que te gustan y que aunque no lo creas tanto me duele que te sepan tratar mejor que yo. De ti también aprendí que la belleza entre lo grotesco depende no de una estética sino del tiempo. Aprendí que el “Yo” no existe y que son nimiedades, lo aprendí con tu ejemplo, esa fuerza que imprimes en no tener nada que ver con todo y en tener todo que ver con nada. Lo aprendí pues no quise escucharte la noche en que me lo decías y “Yo” te refutaba diciéndote que “Yo” existía y tú callabas que lo que existía era el “Yo” de otros “Yo´s” que como “Yo” solo eran mercachifles del gran “Yo” que era el hombre y del cual “Yo” me había separado para ser “Yo”. Lo aprendí ese día, cuando no me lo dijiste y te callaste y cogiste el artefacto que reproducía los discos y lo tiraste por la ventana y lo mismo hiciste con mis libros, que eran tuyos, y todo lo dejaste vacio, incluso el techo que nos cubría. Te fue tan fácil desarticular lo que “Yo” había articulado con tanto esmero que apenas dijiste –pasado- y ya era “Yo” un producto caduco que cuando mucho gozaba del reviver moderno. Te fuiste tú y contigo también se fue mi concepto de guerra y de paz, se fue en ti mí mañana y el árbol genealógico de una lógica que racionalizaba mi animalidad, entonces lo aprendí. Lo aprendí enterrando al “Tú” en un rompecabezas que iniciaba para poder de ti y de mi inventar un nuevo “Yo”.

Por ello es que te tributo a ti y no a todo aquel que, seguro estoy, merece algo más de mí. Te tributo a ti que estas cuando me harto de tener que estar y no dices nada y no llamas ni te vas fuera, en venganza por mi ostracismo. Te tributo a ti que eres más fuerte que todos esos corazones que se rompen al romperme, a ti que me hieres sin dudar de mi, sin creer que tu hierro es más mortal que las cicatrices que lo reciben y que con la sola sombra de tu recuerdo me haces querer perderme hasta encontrarte. Te tributo a ti por canalla y porque ves venir cínicamente a donde lleva toda esta mierda con la que glorifico nuestro pasado en común y nuestro destino ya imposible de disociar. Pero no quiero hacerlo sin antes traer al juego los restos de pan que tú me miras observar, sosteniendo el marco de la puerta que cada día atravieso sin cruzar.

Te cuento todo esto a ti porque aunque todos alrededor me han escuchado susurrarte  tienen también sus propias frivolidades y esos propios acaboses que vistos bien no soportarían acabarse a cambio de una pena no propensa al exhibicionismo.

No te cuento nada nuevo soledad, no a ti que al ahuyentarte te buscaba. Intenté dejarte tantas veces, en la voz tal vez, en el ruido. En aquellas construcciones viejas donde daba por seguro que había vivido alguien y que ese alguien habría tenido la mesa llena y compartida entre puros solitarios. Te escribí cartas de amor en las que decía que te odiaba y que amaba a otras pero fue en sus bocas que pacte mi devoción a ti. Te ahuyenté cuando pedí auxilio ¿lo recuerdas? Y tú ahí estabas jadeando para mí una fuerza bruta que no sabía tener y que en tus piernas tuve, entonces continué. No use jamás tu nombre en vano, intente no decir de mi que estaba solo, loco, u arruinado. Me abstuve de quien se sentía peligroso, malo o tan importante como para sentir angustia. Te contuve en mí al contener en los otros mi supuesta compañía.

Yo estoy solo soledad y he venido hasta aquí a decirte que he aprendido tanto como pude para acompañarte siempre.
Omar Alej.

martes, 17 de julio de 2012

Camboya, por el rescate de la imagen de la locura.







A mi me gustan los locos genuinos
los que no temen a lobotomías
por estar de acuerdo con los resultados de la memoria,
ellos a los que no tributan los turistas
con estrellitas en la frente
por su melancolía entrenada para ser…

Esos que revuelven su excremento
jurando que ahí guardan
esencias puras de barbitúricos levantados en armas
contra el orden impuesto por la dopamina.

Los locos de verdad,
los que no contemplan la ausencia de lo que han perdido,
esos mansos que no sueñan
con que más allá de su hipotética ficción
exista una verdad
a la cual enarbolar, algún día, con el paso de los años.

Los que no enloquecen tanto,
locos que no chulean las piernas largas de la locura
ni ven en formas
que a decir de ellos
son de una imperfección perfecta.

Que sí,
que yo también se que dos no es igual que uno más uno
y no por ello necesito pregonar que debo números exactos
a la exactitud matemática de todo aquello que, según digo, nunca entiendo…

Que sí
que también,
si no estuviese ocupado en argumentar, con algo más que poses,
mi propio desacato contra la norma,
diría que me ocupa todo aquello que no existe
pero que, por autentico,
hago yo existir con solo hablarlo.

Tan real como el afuera es el adentro
y tan milagroso es ver reproducirse a Dios sobre los peces
como mágico seria no tener memorias de fe
y poder sabernos uno al otro
sin más posibilidad que la de aburrirnos de tan contentos.

De que baja bisutería y sin coraje
resulta la demagogia de hoy,
donde además lo peor
no es que se disculpe en su afán por todo
sino que pretenda reivindicar
su acumulación de nada.
Omar Alej. 

lunes, 16 de julio de 2012

Camboya Vs el mal gusto de la calor.





Me nubla un poco que salga el sol,
que el tópico de las flores
rugiendo como leones ante el clamor de la luz
prospere más que el pragmatismo
entre las tímidas raíces
y los viaductos de concreto.

Jode porque no hay misterios
ni oscurantismo, ni elegancia
en un brillo natural
sin superficie…

Los humores de las gentes
abrevan del olor a piel tostada
y reptan por las avenidas,
entre bullicios de bocinas
y colores discordantes…cuadrados,
dejando su rastro de hule derretido
bajo las suelas de sus zapatos.

Sale el sol y pienso
en lo linda que iría ella
de haber un invierno protector;

Que fuese posible una brisa fría,
como brazos de una nube gris,
y que al perderse en las esquinas
vaya vestida de abrigo, de bufanda
y en tonos provisoriamente negros.

Que dijeran, en el pronóstico del tiempo,
que días tan soleados
congelan el calor de la cama
y pican como una plancha de liendres,
no dejan al alma sentir la ausencia del cuerpo…
no permiten al extraño
conciliarse con lo desconocido…

Y mientras tirito de frio,
soplando a un hirviente tazón con jugo de carne,
no salir a la calle
y no apasionarme de quien se diga
que todo este verano
y todo ese bochorno justificando:
Desnudes, falta de telas,
y escrutinios entre los tiempos del amor o la chancleta,
parecen mucho más papeletas de réprobos
que testificaciones del derecho ciudadano
a parecer agentes del mal gusto.
Omar Alej.