martes, 12 de junio de 2012

Camboya contra el verano.




En esta taza de café
mis sombras imaginan
que guían con miradas               
el rumbo de las dudas                
que tendré
y que perdí
al subir el volumen
de la voz del búho.

A este árbol
hasta el que el sol trajo consigo
una lección de pétalos
y otoños
le faltan, algunas tardes,
terremotos y tormentas
capaces de abolir
la pesadilla de verano
que soñamos despiertos
con un Shakespeare ya dormido…

Y no es que sea razón el miedo
es que tengo vocación de cobarde
y puedo,
sin decir nada,
aguantar este calor
que revienta mis manos
al abrir sobre la mesa
una palabra.

Hay canciones
y con ellas puedo
andar sobre mis pies
lo que mis alas vuelan,
tomar lo que da el tiempo
y componerlo,
si es preciso,
en el reloj que avanza
entre mi alma
y esqueleto.                                   
Omar Alej.