miércoles, 11 de enero de 2012

La milla 8 de Camboya vs el imperio Cholul/Nazi.



Al inagotable diseño/sardinas que recorre cholula/pop cada fin de semana.





Algunas veces solo nos queda firmar cada palabra que no es nuestra, sangrar con ella y a por ella, entender que el discurso prestado muchas veces es mas propio que la propia conciencia. Eminem me gustó desde la primera vez que “elcacheton” vino a las bancas para hablarnos del macho que se estaba cagando en la madre de Dios, en la de todos y en la propia. Hoy por la mañana yo intentaba encontrar un punto medio a una situación que de pronto me hiere. Justo ahí me revoloteó el nombre del gran Marshall Mathers III ¿Cómo olvidar la batalla final de 8 Mile? Olvidarla seria olvidar que también algunas veces ganan los buenos y que no siempre la tentativa existencial está condicionada a obedecer algún tipo de patrón, proyección o moda.

Esta peli para mí, y para los que éramos entonces, nos dijo que estaba bien y que era aun más bello quedarse fuera de los sitios concurridos, que era mejor ser señalado como imbécil que como una falsa imitación de lo que no se podrá ser jamás. Mi lucha es humilde aunque yo no lo sea, mi lucha es por la profundidad de las cosas más sencillas. Eminem lo sabía y también “el cachetón” que fue quien me pidió ir corriendo a verla; a hoy vivo en cholula tropezándome cada día con angustiantes maestros de lo que es cool, ligth, moderno e hijo de Dios; por ello hoy la recuerdo y no me apena admitir que quizá mi último año, y lo que va de este, es una vil imitación del guion de esa emotiva película.

Si pongo el pasaje final no es por vanidad. Solo es que hoy, y esta tarde, quisiera pensar en que ganen por una vez los buenos y que tal vez no sea tan infame intentar ser quien uno es. Aun si tal cosa nunca se sabe del todo.
Omar Alej.