miércoles, 4 de enero de 2012

Fuego en Camboya.

A la lumbre llevaron
sus culpas a dios fuego
y toda la tierra media ardió
sin saber cuánto con ella agonizaba.

Cientos de centenares quemados
lloran lágrimas calientes
absueltas de pasión,
infinitos ríos de lava
entran de un mundo al otro
para penar la extinción del padre.

Se congelaron los veranos,
la primavera murió de hambre junto a una cerilla,
se hizo el amor a oscuras
y sin esa chispa que muere en los ojos…

Todo el calor se evapora del mundo,
todo el mundo rueda buscando huellas del sol.

A la tumba de dios fuego
van a verse el color rojo y la cigarra…

-¿Qué sentido tenemos ahora?-
Pregunta a su padre estornudando el hijo más pequeño del invierno.
Omar Alej.