domingo, 1 de enero de 2012

Enero01...Pez Nuevo...2012





El hombre intenta fraccionar el tiempo y lo hace bien, cumple años, festeja aniversarios, hace navidades, termina e inicia días, semanas, meses, años, siglos. Todo con la finalidad de poder al menos tener una nueva oportunidad y aunque visto así pudiera parecer no tener lógica. Al menos para mí funciona, no sabría que hacer sin el concepto del tiempo, esa es la verdad. Yo siempre he necesitado separar el ayer del presente e incluso no diría que niego el futuro, lo traigo siempre a cuenta y siempre esa manía me hace pagar la peor de las cuentas, que no es otra cosa que el que las personas que suelen estar en mi presente terminan siendo recordadas en mis futuros, siempre porque se fueron y porque yo en mis manías les aleje de nuestros futuros. En fin que el tiempo lo veo mortífero, imprudente, pero también accesible y benevolente con los errores humanos.

Bajo esa mística fue que cerré el 2011. Mi 2011, un año al que echare de menos en los futuros, un año lleno de risas, de amor, de melancolías, de soberbias, de logros, de fracasos, de dudas, de valentías y de más dudas. El 2011 fue un año para mi completo, lleno de magias y de sueños al alcance de la mano, no será un año para olvidar, ni siquiera será un año más. Será siempre mi 2011 un año intenso, profundo, como un océano con tormenta.

Entonces como fue un año por todo lo alto y emocionante, lo cerré como era propio de nosotros. Bebí cerveza, fume petas, revisite a Scorsese, recite en alto un verso de Baudelaire y me dormí desnudo sin hacerme ver por su noche agonizante.

Hoy ya es enero primero del 2012, hoy ya para mí empieza un nuevo año y esta vez no le pongo trabas, esta vez no lo maldigo, ni lo censuro, es nuevo en todo y todo en él se me propone nuevo. Este primero de enero me ha cogido en las profundidades de Camboya (algo impensable sin mi 2011) primero bajo las impresiones de Nacho Vegas, -confesaré cualquier cosa a sabiendas de que puedo hacer algo mucho peor-, rugía este acido y nublado cantante. Después, ya con el sol batiéndose contra las nubes, Thelonious Monk impulso las plantas de mis pies al suelo helado. Con media sonrisa recorrí la casa y mi desorden me pareció un justo homenaje a mi 2011.

Y aunque entre mi 2011 y el 2012 exista una diferencia irreconciliable, ya que el segundo de momento me nace muerto y el primero ya me murió. En mis vidas futuras, y bajo la venia del tiempo, el uno no desdeñara al otro, ni el otro sacrificara al uno.

Nos veremos, tal vez, o no lo haremos y ya está.
Omar Alej.