jueves, 5 de enero de 2012

Camboya sin juegos... y sin magos reyes.


"Y los putos reyes magos donde están?"
Enrique Bunbury.


No habrá magos reyes en Camboya
ni elefante, ni caballo, ni camello…
Alguna droga tal vez,
algún licor convirtiéndose en arena
y algún cantor resignado a morirse en frio
cada dos versos de angustia y sol.

Ya sin juegos
van los niños a las minas
a ensuciarse de carbón
cada buen sueño,
guardan en frascos de cristal
las ausencias de sus madrinas hadas
y aun son de madera,
los caballos de cartón.

Aun los hijos de sus hijos
partirán a luz
en la breve llama de un pesebre.

No habrá
porque no hubo magos reyes en Camboya,
la estrella conducía a una esquina rota
y la leche agrió de tanto invierno.

El pan es un milagro,
los peces solo sobras que da el mar,
y en honor a la pobreza de mi fe
las majestades llegan retrasadas desde la última cena,
colocados con farlopa
y con champagne.

No habrá magos reyes
donde el tiempo se acumula en las páginas de un libro
sin leerse,
donde arañas dan paso a la vejez por los rincones.

No habrá magos reyes en Camboya
no donde una herida se revierte
y de nuevo sangra,
no donde una llama se contrae
buscando la batalla que ha perdido en los sillones…

Tal vez algunos restos del cardumen queden
saciando la vanidad de los canallas,
arañando algo de eso
que hoy ya se sabe que no viene,
porque nadie queda para rey
después de un viejo truco revelado por la magia.
Omar Alej.