sábado, 7 de enero de 2012

Camboya es Piolo.



“A los amigos ausentes…”





Que hueco tan grande que nos da en su pecho,
que lujuria estética
y lujo,
que descontrol
y cuan alto y profundo, el desenfreno…
Así es como a Piolo lo recuerdan
las coronas, las princesas y los cetros.

El caballero blue de los tres ojos,
el kamikaze del silencio;
que largo el abrazo que nos brinda
y que cálida el alma
que le cuida los 12 esqueletos.

A Praga,
dice que a Praga se va
y que al hacer escala en parís,
como un favor personal,
escupirá en la tumba de Julio Cortázar;
Que todo sea por callar
la mierda que escupe,
en el capitulo siete,
sobre una tal maga.

Por ello espero el regreso,
no con tanto ahincó como su harem,
pero sin con la brasa de un peta
que nos cubre donde duele
todo aquello que vale la pena doler…

En Camboya cada piedra es su casa
y cada casa un refugio donde esperar
por una foto de menos
y muchas copas de más.
Omar Alej.