martes, 31 de enero de 2012

Lázaro es Camboya.

 A MARco.


Tú muerte no es muerte
es apenas pereza de parpado,
cansancio de luz
que no se deja soñar…

Es dolor y crujir que se inventa
y que una vez inventado
acrecentas
intentando desteñir los gritos
de los verdaderos olvidados

¿Por quién pides en tus plegarias
más allá de tu pobreza?

¿De quién te haces cargo
al desertar de una guerra
que apenas ayer
te morías por luchar?

Cuéntame a mí los cuentos
con los que duermes al ángel que te cuida la noche
y yo mismo te llevo
a comprarte otro naufragio,
sin impuestos,  en isla mujeres…

Tú no sabrás del polvo que he mordido
pues ya he tragado el barro;
No me llores artilugios de la mala suerte,
sangra, ¡levántate y anda!,
anda que el camino te sigue esperando.

¿No será que ese retorno que has pasado
indica que algo existe que no te atreves a vivir?
Omar Alej.

Uno y Dos en Camboya.



“Mientras te dormías, te miraba irte
y preparaba canciones para el tiempo y la distancia”

Ivan Ferreiro



Uno ama lo que sabe
aunque a veces dos no sepa de donde manar,
uno y dos al final ignoran que saber no es pulsar,
no cuando el amor no se abre.

A veces la vida se acorta
y uno no quiere morirse,
aunque a dos le basten para despedirse
motivos sin cuerpo en la sombra…

Son insuficientes todas las lluvias cantadas
y se angustia con nadas el DO RE MI FA SOL,
uno nunca termina de darse al día en el reloj
y dos acaba en nada las historias contadas...

Las últimas veces son siempre
donde uno se atrinchera en la guerra,
aun si para dos lo peor sean los pies en la tierra
y los días zarpando con dirección a diciembre.

Y es que a veces uno cree saber lo que se ama
sin saber que dos solo ama a quien no sabe.
Omar Alej.


Camboya es la familia.




A Marco le duelen los sueños
que antes de ayer tuvo en el alma,
por ello es que calla con los ojos,
por ello es que no resiente
los impactos con los que rueda,
hasta su pies, la esperanza.

Yo le he dicho que le quiero
y que más le querré
cuando hayamos perdido la guerra,
pero aun así él no lo quiere,
sus ganas le cortan
y aprietan el miedo…

Intente engañarle
diciéndole que no había razones
para que le doliera lo que le duele
me dijo –cuesta trabajo-
y yo sentí mis piernas cansarse,
aquello era cierto…

Entonces ya no seguí,
eran las seis con treinta de la mañana
y a esas horas también mi voz
tiene tono de réquiem;
De apocalipsis now
sin Brando ni Coppola.

Marco es un dibujo de hermano,
la versión de luxe de la distancia…

Sospecho el mundo que le duele
y él no adivina
que ese es el mismo globo
en el que pasean,
abriendo los ojos, sus cuatro chicas.

Marco es un hombre bien hecho
y sabrá ir a bien cuando el invierno se acabe
por ello esta carta no lleva sobre,
pues más que intentar una cura
hoy me hizo falta decirle cuanto le quiero.
Omar Alej.

Baal 28 del 01 del 2012 (función)



“La vida es una escena de teatro diseñada para que el actor fracase.”







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By Piolo, el hombre del tercer ojo.

lunes, 30 de enero de 2012

Músicas Camboya.


"Y que te vayas con otros que no hacen ni la mitad por ti,
es feo.
Y que te acuestes con otros que no hacen ni la mitad por ti,
es muy feo."



Los conocí hace apenas 12 minutos, son locos, petulantes, ácidos, genuinos, imposibles, magos, payasos, delirantes, infantiles, primitivos, son casi cualquier adjetivo existente. Lo sé porque escuche de ellos una canción y no he podido parar de cantarla y de querer mostrársela al mundo cuasi lo mismo que una estrella fugaz cuando pasa y mas nadie la ve (esto lo dije antes en algún sitio) y es que son así y todo eso, pero feos no, no son feos aunque dicho tema sea “es feo”

Aquí en los restos de músicas en vivo para llorar en playback, manos de topo:



La Flor es Camboya.



Algunos poetas venden
como carne de cañón lo que no es carne
y con el trueque convierten en ovejas a sus bestias…

Entonces dicen que penetran hasta el alma,
con adjetivos posesivos
que no poseen más allá de su hoja en blanco,
logrando que hasta la luna bostece de tantos sueños.

Pobre del amigo poeta
que sienta su pensar bendecido con la gracia
sin conocer el arraigo de la poesía enemiga.

Pobre de aquel hombre
visto a los ojos por las flores
y que no sabe
cuantas canciones enhebra la espina.

Omar Alej.

La sustancia es Camboya.




El vendedor de droga no tiene casa,
revende en las esquinas
gramos de rímel a las prostitutas,
defendiéndose con el papel aluminio de los tacones…

Tiende una manta en la banqueta
y en ella ve subir un rastro de hormigas
que le pide fiado
al menos un gramo de chocolate.

El outsider se llama Roche
y todos le llaman Paco
menos su madre que vive en cana
culpada por delitos
cometidos con sus manos,
pero cocinados con farlopa…

Paco tiene un día entachado
en el café del comediante acido,
algunas veces fuma petas
con papel de cartas escritas por gran Ganja;
el humo le recuerda lo gracioso de no tener hogar
y de que aun no haya un súper héroe llamándose heroína.

En la casa del drugdealer
viven algunos vicios limpiando con solventes parabrisas
bajo la luz roja del semáforo,
pasan por ahí ruidos y plomo;
pupilas dilatadas
que antes que nadie llegan a ningún lado.

La casa de don Roche fue tomada por okupas antisistema
que al principio eran amigos
de un amigo del perico
y asistían con discursos radicales
la revolución del opio

Hoy que ya han pasado de las palabras a los panfletos
se atrincheraron en la casa del outsider
al fin que Paco,
después de recibir dos impactos de vomito
de la boca de su vieja,
se volvió vendedor de droga
y les dejo todo aquello que no pudo vender,
además del recuerdo de su madre encerrada en cana.
Omar Alej.


Love and loathing in Camboya.




Tengo asco de amor,
de ese amor que se oculta,
y se descubre, con miradas asesinas
en medio de ficciones por la vida,
amor de poesías, rosas
y bombones,
de palabras polizonas
que cruzan el hablar de los otros en un dirigible.

Tengo asco de amor eterno,
de Maria bonita, Maria del alma,
amor blindado con lluvias
y cervezas asoleadas en el pasto,
amor acogido por las flores;
primo gemelo hermano de las abejas.

Tengo asco de vos
y del amor pulsante que nos sale tan bien,
de esas caricias perfectas
bailadas y dichas
con cada parte del cuerpo.

Tengo drogas de amor
y amor por el asco que sienten de mi
todos aquellos que prefieren comer de su propia mano,
esos que no saben de qué esquina se muerde un caramelo,
esos que no han de irse
pero ya han borrado las huellas del mapa para nunca volver.

Amor hecho leche
y mimos, y silencios,
de bostezos
y abrazos;
de ulceras butterfly…

Amor libre de humo,
amor de gacela y león…

Amor de dos apetitos
y cuanta luz en la cocina,
cuanto asombro y de mañana,
cuanto milagro en la penumbra,
cuanto anhelo…

Y es verano y primavera
y fue el otoño,
y el invierno se despista
haciendo despegar entre temblores
un satélite de risas.

Tengo asco de amor perfecto
de hombre y de mujer
sin el versus puesto dentro del segundo asalto.

Amor de dos nudos desechos,
asco de dos amándose desnudos.
Omar Alej.

Te a lo Camboya.



Te a lo Camboya es una bebida exclusiva para dos. Capaz, con el tiempo, de que tan solo al recordarla los lagrimales se sientan calientitos y se desborden, lo mismo que la magdalena de Proust. Se deberá preparar a cuatro manos y de la siguiente manera:

Primero se bajan las temperaturas en los ambientes, se colorea el cielo de gris, se sintoniza en la tv (canal 5) alguna peli vista sobre los muslos de tu viejita cuando pequeño, se deberán secar las baterías de los timbres para que nadie llame e interrumpa, se coge una manta de la habitación del fondo, se hacen erguir las espaldas y se suelta al aire una tensión sexual de suma ternura que lleve fuera los suspiros, además de hacer girar las cabezas entre las manos del otro.

¡Ah por cierto! Para beberlo se deberá servir agua caliente en un par de tazas, colocándose dentro dos sobrecitos de té de manzanilla, sin azúcar, que el azúcar es una mentira.

Una vez probado el te quien haga de chica propone con la mente un beso a quien hace de chico, el beso será cálido, nervioso, de ojos cerrados; un cobro a lo que resta de ingenuidad en el mundo. Acabado el beso, y lo que haya traído consigo el beso, quien hace de chica se despide dejando gotitas de te invisibles en los ojos de quien hace de chico.
Cabeza siamés del corazón de una piedra.



domingo, 29 de enero de 2012

Todo Camboya es Ivan Ferreiro.





Ivan toca a las ventanas del diablo
cuando es puro nervio y canta,
deposita en los tableros
canciones urgentes contra el tiempo y la distancia…

Se rasga el alma de los dedos
acariciando el ébano y marfil,
robándole al silencio
las notas derrotadas por el ruido alrededor.

Ferreiro es un mandrake del game boy,
un freakie archienemigo de la calma,
un combatiente de los equilibrios
y un profeta de las promesas
cuando estas ya no valen nada…

A mí me pone que su turnedó
suene en la onda radial de la pobreza extrema,
que se le llueva todo
y que canciones húmedas le hundan
por debajo de la tierra
y por encima
de todo aquel mentiroso mentiroso.

Ivan enfant,
Ferreiro el terrible,
viaje de chihiro
y aúpa gallego…

Jet lag, Vigo, años 80s,
pirata, naufrago y picnic…

Señor y señora,
¡maestro´S Ivan Ferreiro!.
Omar Alej.

La luna en Camboya besa con los ojos cerrados.




A la luna se le escapan los ojos
y los cierra cerca de la tierra, en el amanecer del cartero...

Abre sus labios en los besos de los amantes
y llora boleros, centavo a centavo,
en un mar de ilusión que le hace de fuente…

Luna rota
de hijos huérfanos
y sueños rotos,
viene a por mí con sus filos de estrella
dejándome lobo en el balcón de una aurora que gira.

La luna es cantar por cadenas,
servir el cáliz del fuego
sobre las propias manos del día,
es no atreverse a dormir
y aprender que el sol es primero ir caminando a ciegas.

Luna ten esta primera mañana de enero,
ten la trémula huida y el crujir de la hierba,
no te hará falta vestido;

De ti podría ser el beso
de ella mis ojos cerrados.
Omar Alej.

sábado, 28 de enero de 2012

¿Revolución? ¡Camboya!


Sensible ron de leche
dime por favor donde vive la mía (pacha) mama.

-tu madre se ha escondido
bajo el cascaron de una tormenta
justo a contra esquina de Zimbabwe,
solo deberás seguir el rastro de asco
que en su vuelo pinta una mosca de canción
llamada Manu Chao- .

Insensible whisky de azufre
dime de una puta vez a donde esta quien sería mi padre.

-tu padre vive muerto
en un centro refaccionario de pan,
hora y media antes de que nacieras
fue llevado ahí
y empeñado por Carlos de Borbón
a cambio de una minifalda transparente
que sonaba patéticas pinturas de Remedios Varo-.

Huérfana absenta de germen
dime sin saber
a donde me dirijo yo.

-Detrás de los valles marineros
que se mueven en torno al tapir
edifican tu tumba con ramas
los loros bailaores exportados de Belgrano
te diriges ahí,
cuídate y no seas visto por tus padres…
ó abducido por un tal Che Guevara-.
Omar Alej.



viernes, 27 de enero de 2012

Caín fue de Camboya

Caín el pequeño cruzabá en puntillas la casa abandonada. Planta baja, planta alta, planta cielo…planta infierno y la casa se contraía de puro saberse invadida, hurgada por el ojo infantil de Caín el pequeño en todas sus grietas.

Un retrato viejo sostenía sobre si un halo de polvo e historia.

-¿Quién eres?- preguntó Caín el pequeño mientras la sacudía.

-soy tú- respondió el eco del olvido…

Caín el pequeño ya no ve las mascaras de los hombres y se asusta; a Caín el pequeño los hombres no le reconocen pues no lleva mascara, y se asustan.
Omar Alej.



Aladdín Camboya



No enmudezcas cuando papá
no tenga ya ojos, ni aplomo,
para llorar por vos…

No quemes las monedas
cuando la fuente no salpique el deseo.

No conviertas en vegetales la carne,
cuando los chicos no sepan cocinarte las almas
pide dos de ternera con queso.

No precises de la soledad,
cuando los amigos te dejen sola
pártete en dos, coge tu mano
y acompáñate a estar loca.

No fumigues los peligros con calma,
no abras en canal las piedras que ofrendan
en tu nombre las culpas…

Se culpable,
ponte la capucha
y reivindica las hojas del verdugo;
deslígate el corsé.

Traza el plan de lo imposible
y recién despiertes sueña,
no le quites a la luna los sancos
con los que anda el agua…

No dibujes lluvias que se borran,
de los colores se hace el sol,
de lo que miras se hace el aire.

En la oscuridad ten de luciérnagas
tu lámpara de mano
y en cada pluma de tus alas
las zapatillas de Aladdín.
Omar Alej.




Canción camboyana sin color.


A María.


Yo a Lila la quise a pesar de Roja,
la quise por su color,
ese tono algodón,
mellizo fuerte del acero…

Hoy se cuanto Roja lloraba
y se cuanto ardía sobre maderos de celos
maldiciendo mis amores por Lila,
el Jesus de la cruz de los cielos bajaba
a decirme al oído
-Ahora es preciso morir,
coge tu espada y da muerte,
sea por las suturas, a este nudo gordiano-.

Mi dulce Lila lloraba de risa,
mi amarga Roja reía de llanto,
y yo taciturno,
y yo pobre Marino
pálido de penas,
sin poder mostrarles
el banco amarillo de mis peces dorados.

Quise a las dos
pero más fui de Lila
y de Roja no tengo el consuelo,
se murió de color al bajar la marea…

Un triste azul Poseidón
enfila al naufragio los barcos
y hace ondear las banderas blancas
mientras engulle carabelas negras.

Roja fue mi destino de ausente,
la carta que pedí de más
al alado crupier
que dibujaba gitanos;
sobre las manos palmeras.

Ya Roja por la tarde se borra
y toca dejarla en el muelle…

Aquel nadar hizo viento,
y aquel lunar rojo
se manchaba de miradas
con el sin color de la ausencia.

Lila dice que la mira en palabras
cuando por las ventanas maúllan
los ladridos sordinos de las carreteras,
yo consiento a su esquela
despostillar las orillas del agua;

Poco o nada me importa
que Roja algunas veces reviva
vestida en vestidos de color plata.

Y es que yo a Lila la quiero
y pinto esta canción
para desteñir                                                            
la tinta roja que sangra.
Omar Alej.

jueves, 26 de enero de 2012

Yaquis de Cd. Obregón Camboya.





La Deep Camboya es fiel seguidora de nuestra liga de beisbol allá en el pacifico. Ahí en Cd Obregón vino al mundo el primer alter ego del Omar Alej y ahí mismo se gesto para él toda la contracultura norteña/musical que hoy le reviste como un tipo sensible y rural.

Ayer el equipo representante de dicha ciudad Los Yaquis de Cd. Obregón se coronaron por segunda vez consecutiva ganando así el derecho de  representar a Mexico, allá en República Dominicana, en la serie del Caribe. Por ello Deep Camboya festeja, y felicita, a un equipo idílico que además de representar al beisbol mexicano, representa también el torrente emocional de un niño que aun no deja de gritar y correr en la plazuela de la colonia constitución, allá en Obson city.



Camboya juega al fútbol.





Poesía camboyana.



Algunos poemas empiezan con nombres propios, mismos que una vez pronunciados dejan de ser poemas y se convierten en poesía; Fred Astaire!.



Lluvias y sequías en Camboya.


Desnudo a la ventana
y un sol jadeante brilla
sobre un parabrisas sin anteojos…

Sin nubes el cielo parece un dios indefenso,
no llueve
y yo solo escucho 
a su llanto llover.

Pongo músicas
y los acordes se mojan
bajo una melodía de lluvia
que no riega
los hocicos espumeantes del jardín…

Programo en televisión los noticieros
y nada dicen de tormentas,
nada sobre prominentes huracanes,
nada sobre una simple llovizna
que acuda en nombre de mi paranoia fluvial…

Lo mismo en la radio,
lo mismo en los diarios,
lo mismo cada ventana;
Lo mismo cada kilometro ardiendo
en el que no llueve desde el diluvio pasado,
y sin embargo yo escucho llover.

Me abrigo el alma
entre vírgenes de cueva,
me impermeabilizo el cuerpo
con mordidas desdentadas de pirañas
y salgo disfrazado de bombero sin incendio
a escuchar llover
sobre una ciudad en la que lo único que dejan caer de arriba
son prismas de insolación
dentro  de burbujas vectorizadas con sequia…

Pido café,
la noche niebla pero no llueve,
voy rumbo a casa bajo un para/lluvias,
todo en ella está seco
pero en ella todo cruje de agua;
Mis zapatos de gamuza azul tiritan en un rincón,
también ellos escuchan llover a cada paso.
Omar Alej.

miércoles, 25 de enero de 2012

Baal enero 21 del 2012










Todas Fotos Todas
By Piolo, el hombre del tercer ojo.

Oculta Camboya.



Ojala que tu voz
no fuese tan como la imagino
y pudieran romperse detrás las canciones…

Que lo que resta de ella
me dijese algo absoluto;
una suma sin puertas recién cerradas,
una carta olvidada bajo la manga del mago.

Si uno pudiera ceder el derecho
de lo que ocultan los ojos,
si uno pudiese contar hacia dentro
con los olvidos que pretextan los años
tal vez entonces podría sentir: -ya te tengo-
en lugar de –ojala-.
Omar Alej.

Camboya es...Tú...ya.





Las lunas falsas son de allá
del planeta laico que viene detrás del sol,
uno en el que la melancholia
repta sobre las venas del morbo.

Las lunas urgentes,
las que aguardan dentro de Saint-Exupery,
las que merodean los ratones,
las que no caen a pesar de que mucho llueva,
son justo estas crines de unicornio al galope…

Estas punzadas de oro
que apenas dejamos rozarse
entre nuestros cuerpos.

Otra vez de nuevo tu beso
y no es tu boca,
otra vez de nuevo el naufragio
y no es tu espalda,
otra vez de nuevo el deseo
y no es el futuro
ni las cuencas rasgadas de nuestros pasados…

Otra vez la miel que rebaja
el corte punto nueve en la hoja de coca...
Otra vez, y esta vez
todo cuanto ves a tu nombre;
Todo cuanto no ves…

Toda esta rabia dormida,
toda esta marea mansa,
toda esta socavada violencia,
todo este grito apenas y dicho,
toda esta palabra marcada en el aire…
Todo este dormir sin temor a soñar.

Trata y batalla
contra Alicias y espejos
un paticorto ruido de tambor;
no cesan de peinar tu enredo
un as rojo de corazón
y una trompeta viuda de Miles Davis.

Prendas íntimas, de algodón y encaje,
al ictus le bailan por el canto desnudo
que finge el coma de mi canción desafinada…

Tú te ríes cual loca,
con rastro de vainilla en los pezones;
Señalada por la porno/libido
que nos cuida de las falsas lunas…

Humo a donde a duermen los fantasmas.
Omar Alej.

martes, 24 de enero de 2012

Cuenta con Camboya.



La luna borda en el suelo
el silencio felino de nuestra sombra,
¿nos acompañamos querida enemiga?,
nos acompañamos…

No amo que me ames
amo ser el amante de tú amor cuando ríes,
lo mismo que el hierro ama
al fuego que mancha de sangre
la faz de la espada.

Dentro tuyo el mundo,
fuera de ti el espanto
y la piel del tiempo que se arruga…

Cuídame del vacío de llenarme
(Tendré cuidado)
y no llenarte del vacío que fuera de ti
se expande;
Al universo lo expanden.

La luz se esconde bajo tierra
tentando el borde
de palabras ocultas como raíces.
Omar Alej.

Baal estreno en Camboya.










Todas Fotos Todas
By Piolo, el hombre del tercer ojo.



lunes, 23 de enero de 2012

Made in Camboya.



Omar Alej se corta las uñas
y piensa en que nada recuerda
de las esquirlas en la memoria…

Tengo su mente metida en mis manos,
tengo sus manos
metidas en mí
y hacen calor.

Omar Alej perturba al recuerdo
y se olvida que el día de ayer,
mientras Baal vomitaba su alma,
algunas chicas soñaron
con ceñirse a su duelo
y burlarse de mí.

Omar Alej nada dirá
de la batalla que le gana hoy al miedo
y seguirá en su papel de derrotas
acariciándole el tiempo
a todos aquellos
que acudan a su casa con prisa,
para sanarse a si mismo
las heridas que dejan los sueños.

Omar Alej ayer por fin
ha levantado las alas
y conseguido mirar lo que hay,
se refugia en mis piernas
cantando canciones de agua
y en secreto se burla
de su pasión por mis ojos
me replica que habiendo visto lo visto
yo debería tal vez,
por un momento, dejar de mirar.

Omar Alej es hoy un vencido que vuelve
y yo le cubro con brazos,
yo le toco con filos,
yo le aplaudo y libero
su andar orgulloso,
su futuro en mi luz.
Maria Morla.

Camboya & Baal Agradecen.

A ti, justamente a ti.





“No solo no hubiéramos sido nada sin ustedes
Sino toda la gente que estuvo a nuestro alrededor desde el comienzo,
Algunos siguen (vuelven) hasta hoy…
Gracias Totales.”

viernes, 20 de enero de 2012

Baal d2

"Nos veremos, o no lo haremos y ya esta..."






Todas Fotos Todas
By Piolo, el hombre del tercer ojo.

"Mañana...es mejor"




Mañana se corre el telón
y toca aprender a bailar
alma a cuerpo con el miedo…

Las miradas de los ausentes
se harán latentes de nervios
y dolerán contra la ausencia que dejan.

Mañana un cacho
de lo que está escrito en el viento
se pone al servicio de tu mano
y reescribe tu pena
sobre el lomo de los desiertos.

Pensando actuando
y al final ser siempre los secundarios
en esta tragicomedia de esperas,
no querer decir –lo siento-
sin antes sentir lo que decimos.

Mañana tal vez
logremos tratar con miel el acuerdo
de nuestra marcha rumbo al fracaso,
atentar contra lo que nos queda de ley
e intentar quemar al otro con el fuego sagrado
de lo que no somos…

Toca apropiarnos de la eternidad de un instante
y guardar el sueño
con luces de estrobo
para darlo, por primaveras,
de ayuno a los lobos.

Mañana estaremos ahí cuando vengas
haremos frente al desamparado pasado
y gritaremos
que duerma a tela suelta
nuestro disfraz de ojos cerrados.

Gritaremos que algo en el día de mañana
le pide al cuerpo
esta penúltima gracia
y que lo que oculta de los olvidos del miedo
es el pasodoble de un pesimista con la esperanza.
Omar Alej.

jueves, 19 de enero de 2012

Camboya es...



La suerte grabó en una piedra tu nombre,
primero dejé que me quemara
y una vez que su lengua enfrió
la tire al lago buscando en las ondas del agua
mis sueños de ayer.

Que otros al buscarla te sientan perdida,
yo simplemente te suelto
junto a la mano del niño;
igual a un rio que muere
después de soltar el mar.
Omar Alej.



Camboya es onírica.




A los veintinueve
me alisto, como un piloto nascar,
para cumplir limpiamente y sin mermas
los setenta abriles bajo el invierno
de los inapropiados noviembres.

Descuido las fachadas de todas las casas
para verme pasar frente a ellas
un poco menos viejo,
deshumonizo el tabaco si me rodean los relojes
y bajo tibiamente la guardia
si me apuntan con labios
los minibares de hotel.

Rebosante de uno menos treinta
pacto reflejo con el espejo
y me hago sentir un poco verde
de la semilla…

Muy de mañana zumo de vida
para que sepas que mi palabra la tienes,
que te miento ahora
de una vez por todas,
y por todos los trenes
que queman quemándose en los futuros.

Entonces unos
qué dirán ser tú y yo,
a la sombra de un altar
se medirán nuestras sombras…
Limpios de arrugas,
vestidos de exnovios y azar,
sin querer saber por que
y casados hasta que nos separen las dudas.

Atisbaremos la última chispa
del fuego negro de los sesentas,
yo me hare contra los fusiles
tú al sexo libre y laureado;
Que contentos se pondrán nuestros treintas
al vernos cumplir en el amor y la paz
la descarga neurótica de su inconsciencia.

Me tendrás a mano al cumplir setenta
porque aun podría ser que suceda,
y cruzo los dedos,
que a ti tal vez te pida el cuerpo un divorcio,
mientras la nostalgia me convierta en marido.
Omar Alej.

Paso a pasó en Camboya.



En casa las cosas marchan bien. Decir “bien” es decir también que marchan como tienen que hacerlo, líos los tengo como cualquiera. Canciones que me duelen por lo de mí que confiesan o silencios que gritan por olvidos que ya nada recuerdan. El mundo está girando generosamente y eso, un habitante como yo, que prefiere pasar sus días recluido bajo un sol de concreto y vigas, simplemente lo agradece.

Agradezco la cadena de sucesos de los que no me entero pero de los que suelo estar consciente, se del frio, se del hambre, se de la soledad, se del miedo, se del dolor, y se todo aquello que los más listo definen como injusticia. Yo prefiero mantenerme al margen, en mis venas la sangre que corre no me tira por los pelos a cambiar al mundo, suelo estar más a favor de los tiranos que de los libertadores, no por principios es mera falta de fe.

Y es que con la falta de fe uno llega a vivir muy bien y creyente, no lo justifico, solo digo que cambiar este mundo se me parece mucho a arreglar una casa, limpiarla, pintarla, re decorarla y después meter a vivir ahí a los mismos ingobernables de siempre. A mí me gusta este mundo caído, cojo y además libertino.

Muchas veces las cuentas se ajustan y uno solo consigue dar lo que se llega a recibir, a la inversa también sucede aunque es menos frecuente. De mi último juicio aprendí que yo como persona carecía de atributos para ser y hacer feliz, entonces mi acusador también me develó sus ganas de sentenciarme de por vida a consumar las efemérides más negras. Mi acusador que era de alma limpia y defensora, llenaba su discurso con las risas y los sueños de libertad con los que soñaba. Me quería fuera de mí y mi castigo fue dejarme solo en lo que de mí sin él me quedaba.

El tiempo ya ha pasado, y con ello no diría que han pasado días, ni semanas, ni meses, ni años, diría que el tiempo ha pasado. Pasó sin agua y erosiono las rocas, pasó sin aire y desprendió las raíces, pasó sin prisa y la piel se me ha colgado; mi apetito disminuyó, mi intolerancia se partió como un espejo, mis manos no cantaron más las canciones de mi ira, ni mis ojos siguieron más las huellas del pasado. El tiempo pasó y en casa todo marcha bien…

Las noticias que buscamos ahí nos llegan, las que preferiríamos ignorar de ahí mismo nacen, así que todo bien. Todo bien con el libro que ahora leo, todo bien con el nuevo disco de Sabina & Serrat, todo bien con los caraduras de allá afuera y sus métodos joviales para hacerse viejos. En mi caso, y en mi casa, yo suelo decir que tengo 29 años y que estoy parado justo en la frontera que divide esta marca del inicio de los próximos caminos. No la cruzo aún pues para ella tengo planes y aun no me siento listo. Me ilusiona iniciarla llevado por mi propia mano y que a ese alguien que antes me ha llevado a juicio le siente bien la ventura de ser feliz aun si la felicidad no existe.

Hoy por ejemplo mientras escribo esto en una de mis irregulares libretas estoy viendo la última tentación de Cristo, y por tercera vez en lo que va de la semana. La veo espaciada y detenidamente pues me dice tanto en cada trazo que yo mismo me obligo a no creer que esa película, de entre todos los humanos existentes, haya sido hecha para mí, y digo que no es así por puro miedo, por puras ganas de negarme la posibilidad de los milagros.

No voy a reventar por negar que yo suela ser así, esquivo, contradictorio y al mismo tiempo sumamente educado. Tal vez cuando yo muera algunos escuchen mi sugerencia y digan -lo recuerdo como a un anarquista optimista; siempre estaba dispuesto a cagarse en todo-.

En la peli, y quien la haya visto me dará la razón, lo que sobran son motivos para verla de nuevo una y otra vez. En lo particular me sugiere que fue el hombre quien invento a Dios a su imagen y semejanza. Que el hombre en muestra de su infinita vanidad se considera, por descarte, así mismo un ser divino, un ser superior. Sin embargo en su infinita hipocresía y llevado por esa doble moral que suele ser la humildad se inventa un Dios a su imagen y semejanza que le posicione por encima de las bestias, por encima del hombre mismo. Que el hombre cree en Dios porque él mismo, el hombre, es mortal. Que para ser Dios se precisa ser inmortal y que el regalo de ese Dios inventado (a nuestra imagen y semejanza) es la muerte.

Pero vamos, hoy en casa todo marcha bien y hasta el silencio queda acorde con el sonido del televisor ya estando a punto de cerrar los ojos y batirme a sueño con el insomnio. ¿Qué importancia podría hoy tener cualquier cosa que no esté sucediendo aquí y justo ahora?
Omar Alej.