miércoles, 30 de noviembre de 2011

Lecciones vagabundas.


En Camboya seguimos pidiendo por él y aprendemos lecciones vagabundas.

¡Aúpa Draco!

“La pasión va por encima de todo”
“moriré siendo libre y natural”
“pero no me puedo borrar ciertas manchas de la vida”



Resistencia, Camboya y Bandung.



A Bessie con ternura y respeto. Gracias!.
Wachen, wachen:




Algunas veces todo pasa
sin decir gran cosa,
una palabra persigue a la otra
y se pierden en el aire
después de haberse construido
en un motivo para la huida…

Algunas veces el sonido de la tierra
es similar al de los cielos,
débiles intentos de lluvia crujen
y hacen pensar
que la melancolía de Dios no cesa
hasta oír el llamado de un ahogado que respira.

Tal vez la sangre del ladrón
era su pago
por no llevarte con él
como botín.

Tal vez la naturaleza de mi herida
era antinatura
y espejismo.

Tal vez por ello
nos tenemos de tan cerca,
y de tan lejos,
en el medio del vacío…
Imitando sonidos de extrañas aves
que migraron sin otoños.

Tú simplemente no hagas caso de la guerra
aun si hacemos ruido,
Camboya no está en ruinas
aun si la BBC difiere,
e incluso si Pol Pot
revive cada tanto
buscando hacerse de la tregua
que tenemos con los peces
y el salmón.

Pongamos que estamos descontruyendo la gran obra de los ciegos;
Promulguemos que formamos parte
de los que sin voz
aun conservan vestigios de su sombra.
Omar Alej. 

martes, 29 de noviembre de 2011



“I don't write hits. My plays are art. They're written specifically to go unproduced.”

“Bullets Over Broadway” Woody Allen Movie.

Padre, Madre y Llanto.




A Lucas le gustaba la luna, pensaba que tal vez ella en realidad no era un satélite natural, como habían querido hacerle creer en esas aulas masterizadas en aburrimiento. Estaba convencido de que la luna era propia de quien la miraba. La primera de miles de noches, en las que vio a su padre morirse de amor por su madre, fue y se lo conto; Padre le cogió entre los brazos y apretándolo contra su pecho empezó a llorar hacia dentro –así debe ser que lloran los hombres- pensó Lucas para sí mismo. Algo en él se abría y aunque era nuevo, no era extraño. No le era extraña la sensación de haber perdido a sus padres, madre se había ido y padre aunque no fue invitado se había ido tras de ella como un polizón de la memoria o del olvido ¿Quién lo sabe?

Por entonces en la ciudad daban alertas de atentados, secuestros y crímenes que el gobierno seguía intentando no empezaran a llamarse crímenes de guerra. También aquello para Lucas era nuevo y sin embargo no era extraño. –Así es como deben lloran los mutilados-  pensó Lucas al ver las lagrimas de un hombre sin dos piernas que en la salida del metro tocaba la armónica. Aquella misma tarde al llegar a casa su padre silbaba la melodía de un bolero, Lucas se sintió alegre pues padre en su infinito amor seguía llorando para dentro, mientras para afuera limpiaba los retratos de familia con los que se homenajeaba el abandono de madre. Lucas puso voz al silbido y de pronto ambos montaban una comedia musical en su propio comedor, las miradas entre ellos pasaban  deslumbrantes, Lucas no quiso contradecir a su padre cuando este le comento que sentía en el ambiente la presencia de madre, otra vez padre lloraba para dentro, otra vez para Lucas no era extraño.

Así los días sucedían sin seducción, lo que para otros era vergüenza, miedo, dolor o locura, para Lucas no era nada. Pasaron años y en las aulas se empeñaban en decir que la luna era un satélite natural, fue mejor fingir que les daba la razón a intentar convencerles de que la luna no estaba ahí, que era un invento de quien le miraba, el sol por otra parte si estaba ahí y alguien debería mudarle de planeta. Lucas lo pensaba para sí mismo, hacia dentro como el llanto de padre. Consciente de ello aquella noche lloro durante horas imitando a padre frente al espejo, el mismo no podía reconocer su propio llanto esta vez tan mudo, tan seco y tan ruidoso que las arañas se colgaron a preguntarle si es que todo andaba bien. Lucas no entendió la pregunta y la araña echo a llorar –así es como deben llorar las arañas- se dijo sin extrañarse.

Durante los siguientes meses Lucas siguió imitando los distintos tipos de llanto que había visto y que no le habían extrañado, con el tiempo y después de innumerables visitas al zoo había aprendido desde el llanto del lagarto hasta el llanto de la hiena –que sí, que la hiena lo que hace es llorar y no reírse- le contaba a padre que a su vez simulaba reírse mientras lloraba. En tres años Lucas era un perfecto llorón, podía llorar en cualquier circunstancia y bajo miles de formas, podía llorar como un perro si por ejemplo a su paso veía que atropellaban a un perro, podía llorar como una cigüeña si leía en los diarios que algún recién nacido no lograba salir de la incubadora. Lucas podía llorar incluso como el mismo aunque en realidad nunca sintió ganas de hacerlo.

Fuera de casa la situación era cada vez más insostenible, el gobierno en turno era orillado a dimitir por un grupo social/armado y cada vez más las calles se sentían desoladas, cada vez más las miradas de las personas eran secretos, cada vez más los silencios salvaban una vida. En casa padre defendía su orgullo y negaba a Lucas que tuviese que apoyar –dedícate únicamente al estudio, de lo demás yo me hare cargo. Además madre podría volver en cualquier momento y no tendré como explicarle que te hayas puesto a trabajar- consolaba padre la preocupación de Lucas, y la propia.

Una tarde en la que Lucas repasaba frente a la ventana sus técnicas de llanto padre vino muy veloz a contarle que un circo había parado en la ciudad. Un circo era extraño entonces, pero no para él, no para un chico que sabe llorar de todas las formas posibles que había en el mundo. Su padre pensaba en ir al circo e intentar acallar su llanto interno, él había descubierto que también las faroles de la calle lloran. Sin embargo no pudo negar a padre la compañía y acudió distraído al único espectáculo que habían podido ver durante años. Sí, mira, que disparos, mutilados y gente callada ya era más bien un elemento más del día a día, algo de color eso sí que sería extraño, aunque no para Lucas.

En el circo hubo caballos, payasos, bailarinas, trapecistas, lanzadores de cuchillos, mujer barbuda, tigres, osos, enanos. En el circo estaba el mundo como padre lo recordaba y no como esa mancha negra que tenía que llorar por dentro para intentar salvar a su hijo. Un hijo que no se extrañaba en nada y que su mayor momento de divertimento era llorar sobre los objetos imitando llantos que nadie más que él percibía. Al salir tuvieron que bordear un estrecho cajón militar que revisaba a los asistentes, padre que se sentía entusiasta dio media vuelta y escogió un camino entre lonas y cuerdas. Lucas sintió la mirada del tigre metido en la jaula y que lloraba, no fue extraño y fue y lloro como un tigre junto a él mientras tigre moría. Padre lo vio todo, por primera vez padre vio que Lucas era un extraño llorón, también estuvo ahí el dueño del circo quien acostumbrado a encontrar a través de todo el mundo los más extraños hallazgos, supo que un chico que lloraba como tigre sería algo nunca antes visto.

Padre no estaba del todo tranquilo y volvía a llorar hacia dentro pero igual dejo que Lucas fuese al circo a trabajar durante ese verano. Los militares cuidaban el circo pues tenían la orden de hacer parecer normal a una ciudad abandonada, destruida y gris. Los grupos paramilitares que decían estar constituidos en pensamientos revolucionarios y de carácter social no harían nada contra el circo pues también para ellos era un espectáculo que generaba arte y un soplo de vida entre tanto muerto. Tal vez por ello padre sintió que Lucas no correría peligro yendo a trabajar ahí.

El dueño del circo tenía ambiciones, pero no eran ambiciones de fortuna, ni de grandes conquistas, él soñaba solamente con tener un circo de verdad, un circo como el que sus padres le dejaron y que a causa del tiempo se había ido convirtiendo en una mueca de olor repelente contra los mosquitos, que además también sabían llorar y a los que también Lucas sabia imitar el llanto. Lucas cayó bien en aquel sitio, todos los que conformaban el circo le tuvieron empatía apenas le conocieron, gustaba un chico así, listo y educado, se le notaba sin prisas, tranquilo. El mago dijo que Lucas tenía ojos de saberlo todo.

Su primera labor fue como ayudante general, cargaba, limpiaba, ayudaba a vestirse y sobre todo pasaba una y otra vez revista de los espectáculos que montarían cada noche. Un mal día la bailarina enfermó, justo la noche en que padre pasaría por el circo a saludar y de paso a ver en que condición estaba Lucas con aquel trabajo. El señor dueño del circo palidecía por no tener manera de cubrir la ausencia de su bailarina –cualquier otro, pero ella no- lloraba el dueño. Lucas sin darse cuenta le imito en su llanto, todos alrededor quedaron perplejos, Lucas corrió sin sentir nada en realidad. Sabía que tenía que reaccionar de algún modo, aquello era extraño para ellos, aunque para él solo fuese un llanto más.

Fueron a por él, señor dueño suplico por que Lucas presentara un número en el circo “el chico que sabia llorar de mil maneras distintas”. Primero había sido el tigre, ahora él, pensaba señor dueño. Aquello seria un triunfo, algo que ningún circo jamás ha visto. Lucas salió y lloro; lloro como un ave, como un león, como un espejo, como una flor, como una abeja, como un pez, y como tantas formas dio tiempo hacerlo.


En primera fila estaba padre y lloraba, aquello fue nuevo para él pero no extraño. Acabada la función fue por Lucas y no le dijo nada, de nuevo cogieron el camino entre lonas y cuerdas. Una niña les miraba de soslayo y lloraba. Lucas se sintió conmovido, extraño.-¿Por qué lloras?- preguntó.

-No lo sé, solo te imito-contesto la niña.
Alejandro Estrada.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Beginners.






El cine en Camboya es particularmente vivo. Te dice que eres feliz, te dice que estas solo, te dice que ese sueño no durara más de dos horas. Te dice que aunque no seas tú en la pantalla siempre podrás no ser el que eres.

No es que Camboya tenga un alto nivel de apreciación, ni que nos interese ver pelis para después comentar las distintas abstracciones del director, no podría decir ni siquiera que en Camboya sepan quien ha sido Luis Buñuel pero en Camboya todo se mueve por el lado del corazón.

Beginners es una peli que he tardado dos semanas en terminar de ver y no sé por qué carajo lo hice, debí haberla dejado así, irla viendo en pedacitos, palabra por palabra. Algunos trenes se han ido ya cuando nos damos cuenta de que hemos abandonado el viaje antes de tiempo.

Un recuerdo eres tú
en todos los aparadores.

Un recuerdo no eres tú
de la mano de ella.

Un recuerdo eres tú
peleando inútilmente contra el tiempo.

Un recuerdo no eres tú
suspendido en su mirada como un lago.

Un recuerdo eres tú
evitando la gracia de todo lo imperfecto.

Un recuerdo no eres tú
cultivando torpezas en su risa.

Un recuerdo eres tú
queriendo no pensar en lo que imaginaste.

Un recuerdo no eres tú
emocionado por sentirte en las pantallas.
La Mas Gri.

jueves, 24 de noviembre de 2011

a pesar de Camboya...te quiero.



“You told me again you preferred handsome men
but for me you would make an exception.”
Leonard Cohen


Tristecara era un chico dotado de cierta ambivalencia, si las cosas iban a bien él las sentía terribles y fatales. Si las cosas iban a mal él se sentía profundo y heroico, no contaba mucho de sí pues en si no había mucho de nada, apenas lo necesario. Se sentía aturdido siempre por la belleza del mundo, mujeres bellas que le aturdían, hombres bellos que le aturdían…casas bellas que cerraban sus puertas para él y para todos los que eran como él.

Con su cuerpo delgado hasta los huesos, era un imitador perfecto de su propia alma. Por entonces los chicos hacían músculos, cabelleras largas, sonrisas blancas, y ensayadas bajo el tutorial del chico aquel de Titanic. Se les presentía fantaseando con salir en televisión o con formar bandas de rock que llenaran estadios, algunos otros se ceñían a sendas barbas con orígenes europeos para parecerse interesantes. Tristecara se insinuaba, al verse, que pasaba de todo ello, que solo aspiraba a tener ojeras y a nunca ir bronceado. No más de lo que exigiera la labor en turno.

Tristecara tiene un método mediocre de autoayuda. No niega la belleza que le roba la autoestima cuando pasa frente a él, por ello es que la ensucia con pasta y crack. Su espalda es incipiente, holgada y jorobada, sus manos son de él (alguien le dijo) su lacio cabello y los tres pelines que le salen en la cara denuncian su provinciana ascendencia. Vamos que no es ni en la mejor de las intenciones alguien parecido, por fuera, a su violencia interior.

Sin embargo nuestro anti/héroe se lo banca bien, de vez en cuando coletillas de colegialas suspiran al verle pasar, pensando que aquella fragilidad (que no feo) debe tener algo interesante. Para Tristecara todo aquello es una broma, pero igual no deja de querer ser Morrison en los espejos. La historia en realidad debería terminar aquí, pero lo que tienen los finales tristes es que para llegar a ellos uno debe antes haber sido muy... No así a la inversa, donde los finales felices solo son aquellos a los que se llega apenas iniciando. En nuestra historia queda por aparecer aun una chica (si, ya lo sé, siempre una chica).

Tristecara la espera a un costado del rio al que suele escaparse a beber para estar a solas con sus descuidos, apenas a cinco metros Yuyu toca el saxofón, acompañándole pero sin perturbarle.

Cruzando el rio se atiza un fuego, es la sociedad demócrata de artistas vagabundos. Todos ellos lucen bellos, joviales, relajados, auténticos. Todos parecen salidos de una postal de un Woodstock futurista, y son como quien representa un extático naufragio. Yuyu no tocaría jamás para ellos pero sabe que Tristecara de vez en cuando clava su mirada the other side pensando en Chica Reptil.

Chica Reptil es una ninfa y aunque se tortura diciendo que no lo sabe y que no lo es, lo es. La sociedad demócrata de artistas vagabundos la nombra como algo suyo, la bautizan y le muestran los modales de los puentes. Le hacen sentir libre, lujuriosa y atormentada. No tiene novio o su novio es uno al que leí que  Borges llamaba Ibsen. Tristecara & Chica Reptil se conocieron por la boca y por los ojos, y por la oscuridad que no les permitía sentir nada mas allá de los ojos y la boca.

Ella le dijo que podía ver en él toda su belleza interior, que su mente era un inmenso mundo de arboles y días lluviosos. Que veía los cuervos que rondaban las fibras ópticas de su alma y que le quería para la vida entera, para toda la vida. A ella –le dijo- no le importaba que no llevase barba, que sus piernas fuesen como hilos de romper, ni su pecho que a causa de la lluvia había empezado a tirar al piso. A ella –decía- no le importaba que su saliva fuese amarga, sus ideas torpes y su diestra la izquierda. Ella era una resplandeciente mujer moderna de bajo los puentes ¿Qué podría salir mal?

Tristecara no supo explicarle que él tenia corazón, pero que no era imbécil. Ella no escucho cuando él le gritaba por omisiones. ¿Qué le hubiese costado a Chica Reptil obviar un poco su juicio? Ella tampoco era Rita Hayworth (ni tenía que serlo) y él nunca se lo echo en cara. Nunca le reprocho sobre los ojos verdes que no tenia, ni encomendó su amor como una labor sagrada de igualdades e inclusión.

Tristecara le amaba a ella y no a todo eso que ella era a pesar de haber tenido la mala suerte de ser ella. Ya la historia de amor entre ambos ha pasado (POR FIN), él sigue tan flaco como sea posible, tan sin barba como se soporte y llevado por un par de piernas que harían palidecer a cualquier perdedor para/olimpico. Yuyu toca fuerte el saxofón cuando en la botella de Tristecara queda apenas un penúltimo trago. No se dicen nada, nada sobre el hecho de que ella vuele, cante, corra, pose y ría con la sociedad demócrata de artistas vagabundos.

Tristecara se retira a casa, pone otro trago y la invoca; ella vendrá cuando el vuelo, el canto, la prisa, y la risa no sean suficientes. Cuando sea necesario tener un poco de alma y con esa alma embellecer aquello que no nos gusta, ni amamos. Y no es que Tristecara no lo sepa, pero en él es más grande el orgullo de imaginarse caído en el cumplimiento de su deber.
Cohen Tista Phus Il Anime.

"Todo lo daría."



Nos enteramos por las malas que Horacio Gamexane ha decidido mudar de barrio. Esto hiere y sacude pues en algún momento, allá en GDL, la Camboya Deep aun sin haber estrenado alas se frotaba haciendo sonido al ritmo de “todos tus muertos”. Fuimos jóvenes y hermosos, cantamos “ándate” a toda esa gente que nos miraba sin mirarnos y de verdad creímos ser parecidos a la belleza extraña que entonces tenían Horacio, Fidel y compañía.

Las lágrimas de los chicos que creían ser rock hoy se lloran en un tono más negro.




miércoles, 23 de noviembre de 2011

1000 kisses...Deep Camboya.





“Mi ofrenda fue un pan negro
robado de un portal
durante la madrugada del dos de noviembre.
Recuerdo que el aroma etílico de mis ropas
te hizo presentirme apenas cruzar la puerta,
hubiese querido no verte dormida en el suelo
y abrigada con los residuos de alcohol en un mechero.
Sin saber qué suerte tendría la suerte
que habíamos fingido contra los platos vacios de la comida.

He sabido que niegas que debiste irte entonces
cuando los lobos no subían hasta aquí a morir,
escapando de la nieve.
He sabido que mientes a los traficantes de acido
sobre tu paradero
para no verte en la obligación de comprar
víveres para esta navidad.

Calles abajo los roedores siguen acumulando papeles,
después del trabajo iré en busca de ellos,
junto a la ventana iniciaremos una fogata
que llame a los satélites metálicos
y así poder fingir por teléfono a nuestros hijos…

¿Entonces sonreirás?
Por un momento descuida tu cabello,
deja de compadecerte por el mío
e intenta no ahogarte.
No lo hagas
aun si estamos bajo el agua
a mil besos de profundidad.”
O.a.

...



“El futuro está en el pasado.”

De ti depende guardar el secreto.



Camboya...Vietnam!.






-Ya he vuelto-
le digo a los muebles que hay en casa…

Pongo música suave
en el toca discos
y cumplo las amenazas
de levantar en orden
el cálido caos del encierro.

Sacudo por encima el roce de las telas,
descubro la mira en las ventanas,
alineo con Camboya
la hora en el tostador;
Barro con pico y pala
hasta cubrirme de tierra.

Y todo porque no estás,
y todo porque al volver
me encuentro con la hidalguía excesiva
de los humos
pero de ti no hay nada…

Entonces lo único que queda
es pretender
qué sustancias que no brillan brillen…

Que los números que restan
en non sin par
mejor no cuenten,
que tal vez la casa entera olvide
el engaño en que caímos
por andar en busca de fantasías.
Omar Alej.

Dear Bessie.(Cancion!)





A la chica bella, y gris, que perdió a su mejor amigo.


Ten cuidado al cruzar la calle
los ojos del chico
que siguen tus piernas
podrían mutar
y ser los míos…

Los restos del agua
que suda entre
tu nuca y cabello
yo podría convertirlos,
con la venia del aire,
en un beso propio
y a su vez desconocido.

Ten cuidado Dear Bessie
no te sientas a salvo en la distancia,
mira que un mal día despierto,
cruzo mis propios abismos a pie,
y sin saber a razón de que
toco a tu puerta
con una margarita marchita
chorreándome entre las manos…

¿Entonces a donde iras,
a donde una vez que alguien
haya perdido la cordura de quererte?

Deberías detenerte a pensar
que tal vez no me importe
que no consigas ser mala,
ni que seas venérea;

La nostalgia que suelo tener
es siempre morbo por el mañana…

Después de algunas tormentas
he aprendido a bucear en seco,
dentro de las más bellas hogueras…

Tal vez por ello sea que a mí también
me guste mirar a los insectos que se paran en mi piel
y luego vuelan.
Ad Myrador.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Happy Camboya Birthday!

También al Negro y al Trujillo (the mamarrachos band)


“Gente de mano caliente
por eso de la amistad”
Atahualpa Yupanqui.


Hoy mi otra mitad cumple 29 años, hoy mi compadre Danielo nos viste de fiesta a todos en Camboya. Diría que él es el alma mater de cualquier principio camboyano, y diría también que es algo que a él realmente no le importa. Recuerdo que cuando le conocí le seguía un tipo delgado, con cara de susto y ojeroso –es mi ángel de la guarda-  me dijo  -no puede irse pues empeñamos sus alas para seguir bebiendo-.

Danielo es un dios extraviado, con las mismas manías pueriles, con las mismas arbitrariedades, tenerlo como cómplice es un lujo impagable que él como el dios que es me brinda porque si. Le conozco de hace muchos años y entre tanto tiempo más de una vez nos hemos obligado a la rabia y el rencor, todo por lograr un vinculo mas allá de la sangre.

“El que toma solo tiene huevos, no teme que el fuego que intenta apagar salga del vaso a quemarle” le escribí hace ya algunos otoños, seguro que entonces no sabíamos que el fuego que queríamos apagar, era el fuego mismo de nuestras culpas. Hoy es verdad que lo hemos aprendido, aunque también es verdad que nunca fuimos estudiantes sobresalientes.

Danielo es mi hermano y también el primer general de esto que sigo empeñado en llamar Deep Camboya, pues aunque los tiempos nos señalen caducos, la cerveza que bebimos ayer nos refrenda en lo más sagrado que tiene la vida, que no es otra cosa que la amistad pasada por fuego.

No tengo ningún reparo en decirle que le amo y que deseo profundamente tenga 29 años completos, sin necesidad de alegrías de más, sin necesidad de tristezas de menos. 29 años completos igual que la palabra que él sabe cumplir y defender (en eso es más que algunos dioses).

Así que hoy toda Camboya está de fiesta, una fiesta privada con murmullos, humo, licores y bandoneones en el fondo. Algo nos decimos en secretos, no hay prisa en entender, lo sabemos todo al mirarnos a los ojos.
Omar Alej.



jueves, 17 de noviembre de 2011

Principio.




Algún poema no recuerdo
y justamente
ese tiene en si todas mis culpas.

Un poema que no supo ver
que yo era frágil,
un poema que engañaba
y que me puso un principio entre las manos;

Sucedió mientras corría detrás
de una silueta que planeaba en las aceras…

-No le alcances!,
si lo haces no serás capaz de conocerla-.
Kland Eztyno

I saw Elvis.





Elvis canta como el fuego,
se sabe una duna de arena
entre los náufragos…

Revienta con su voz todas las voces
y hace un silencio blanco
con brillantes.

Elvis es violento como la ternura,
conduce legiones de sombras,
a través de la luz,
que caminan dislocadas de las caderas.

Elvis es un rufián envuelto en sedas,
una carga eléctrica de libélulas
y un letrero luminoso
cantando góspel
contra la nostalgia.

Elvis es un traidor,
el aceite derramado por el motor
de una maquina
que imprime gritos…

Solamente sus vanidades tienen alma.

Solamente por él se construyen carreteras
rio abajo.

Elvis es por siempre joven
y su gloria es que el rock and roll
se haya hecho viejo…

Solo para Elvis es el trono
y solamente porque él así lo quiere
nosotros nos presentimos menos solos.
Old Man.

Hermanos.



Marco: Hola hermanito ¿qué te pasa?

Omar: Poemas!... ¡Me pasan poemas!.



martes, 15 de noviembre de 2011

Hábito en Camboya.




Ella en mi fue el poema
y escarbó en la poesía
hasta ser un tibio brote de luz
en nuestra cama…

Con silencios sugería
mis palabras más agiles,
mis verbos más osados,
mi humanidad tendiendo un vuelo…

Mi sencillez bordeando los hallazgos.

No volví a verle
y nunca más volví
a tener su voz
abriendo brechas en mi pecho…

Un poema me salvo entonces,
un poema que guardaba entre sus simas
la sangre hirviendo de todo aquello
que sin poder sentirlo mas
ahora siento.

Un poema que hizo de padre
cuando el mundo
señalaba mi orfandad…

Un poema que me libró
de ser el hombre
que está dentro
del espejo que se rompe.

También dejó un poema bajo la lluvia
cuando atravesada la media noche
se apago el vals último...
El primero.

La guerra no estallo
más de lo habitual
y yo sentí venirme de adentro
un poema más ardiente que las balas,
un poema en los ojos
enrojecidos por el hambre,
un poema solitario
en el último pensamiento del suicida.

Un poema es lo que vi en su marcha…

Entonces
las nubes prescindieron del vapor,
los mares obstruyeron avenidas,
las aves dispersaron falsos telegramas,
los heridos custodiaron los colegios,
y las soledades
florecieron en cultivos
como una plaga de langostas…

Es por ello que mi vida
hoy solo consta de un poema…

Un poema
que me abraza y dice
que yo he aprendido la tristeza
mucho antes de aprender a llorar por ello.
Omar Alej.

Helena de Camboya.






En los relojes sucedía
la reproducción inequívoca
de la media noche,
para entonces yo ya anticipaba la demora
con la que ella llegaría…

Ingenuamente fui preparando el convide
a una gloria larga
llena de palabras, de risas,
de placeres…
Bombas de humo
disparadas por orden de la luna
contra el sol.

Sin embargo la demora fue más gruesa
y culpable de las exageradas dimensiones,
no le fue posible
atravesar el umbral espacial de la distancia.

Así fue que la demora no llego
-debí suponerlo- pensé
mientras cedía al veneno
que Helena estúpidamente me dejaba en el contestador,
decía que bordeaba la ciudad ligeramente colocada
y que el sueño ya era más largo que mis ganas…

Que estaría dispuesta a pagar el café
de una cafetería americana
si yo accedía a pasar nuestro encuentro para otro día…

Para un día
que yo ya sabía expuesto
en la fragilidad del mañana.

Consciente de mi duda,
incrédulo ante las respuestas
me subí a la primera hora
decidido a complacer la voracidad de su ausencia.

Deje que la droga delegara los silencios,
deje que el licor
abrazara el llanto de las gargantas…

Ojo a ojo contra el vacio
me entregue a los secos brazos
de lo que no sabe ser verdad
y que aun así lo es…

Pinche la ausencia con navajas
para saber que era la suya,
para saber que la ausencia no se iría…

La ausencia resistió y entonces
hablamos, o callamos
que es la mejor manera de hablar…

Pedí perdón por mis demonios
y me los traje a todos de vuelta a casa,
Helena no podía negarse,
tal vez querría hacerlo,
pero ya el sueño
era más largo que mis ganas.

Helena ataviada debidamente de su ausencia
bebía una cerveza inmaculada,
no repuso objeciones a mis respiros
y sabia del dolor que me sembraba en el estomago,
sabía que la lucha de la droga
contra ella sería inútil.

Yo abrí un par de lujurias de Helena
para verla brillar
lo hice antes de decirle
que por fin entendía la fatua estancia
de mi vida entre sus vidas…

Helena reconoció
que en ella el otoño se había llevado,
junto con las hojas, las palabras…

La recuerdo sonreír tímidamente,
como avergonzada por su alegría,
al escucharme reconocer
que el campo de batalla había sido una masacre
 y que aunque yo intentase mantener en pie
eso que algunos suelen llamar “coraje”
resultaba imposible intentar aliarse
con un enemigo que es mejor en todo,
inclusive hasta en el arte
de no saber ganar.

Después la ausencia de helena y yo
nos reímos juntos y muy fuerte al conocer
los resultados del juicio final,
ella sería el verdugo
y yo esta vez,
y por vez primera, sería el ejecutado.

Disimule el ardor
que me subía desde la boca del estomago y bebí;
Bebí a la salud de los ardores en la boca del estomago
que yo había ido dejando en otras que como Helena
hoy son solo ausencias.

Y esta vez no hubo ni liturgia,
ni duelos, ni últimos respetos,
ni ultimas lealtades…
Esta vez era verdad
que todo era mentira…

Opte por despedir la ausencia de Helena
y fui a dormir,
tire el humo llorando bajo
para no despertar a las cortinas.

En la mañana hice café
sin darme cuenta siquiera que ya no buscaba
ni al rastro de la ausencia de Helena.

Todo se ve claro ahora,
todo está a salvo del dramatismo del terror
Helena no me quiso nunca
pero hizo bien en usar mi sangre
para colorearla con sus pecados,
ahora soy un Cristo
hijo de Dios padre pecador.
Shar Lattan.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Charlie Sheen Winning.



Ayer teníamos miedo de la realidad,
hoy la ignoramos totalmente;
Algo me dice que mañana no existirá.
Prof Hunda






.

Panamá no es Camboya.





Son las 7:03 de la mañana
y yo estoy sentado a orillas de tu cuerpo
esperando que mi soledad se sienta lista
y poderme echar a andar…

No debimos, hoy lo sé,
creer que era posible
todo eso que hoy nos lleva
a esconder las ganas
tras salir el sol.

Me jure que te querría
y que esta vez era verdad,
y aunque tú sabías lo que importaba
aun así optaste por seguir
y no decirme más…

Me sugerí a tal punto  
que ya no pude cuestionarme;
me cerré de pronto en el impulso
y no te advertí de mi vacio,
me quede con la boca entreabierta sin saber cómo decirte
-Hola amor yo te conozco y antes de encontrarte
te había estado soñando-.

Después de todo tu piel
brinda la sensación de caminar desnudo sobre una playa,
después de todo tus ojos
me miraban disculpando mi desorientación crepuscular,
después de todo tu aroma
me cubrió con rocíos de miel,
después de todo tu voz
dijo mentiras mucho más ciertas que la verdad.

Tú traías contigo una carta plegable
de donde sacar,
un mantel a cuadros,
un liguero de noche
y una pasión solitaria para escondernos,
yo probé lo que había vivo
en tu fosa de cristal…

No me creíste que todo en mi hogar
era producto de anteriores robos
así que cogiste, cuando yo aun dormía,
las llaves
sin prevenir que en casa las paredes
se comerían la luz de tu vanidad.

No pude pedirte quedarte
te lleve a la estación y volví
dejando en tu abrigo una nota
-Me mudare así que tira esas llaves
no abren más que lo que ya se ha ido-

En el camino de vuelta
vi las calles encorvarse hacia arriba
y a las fuentes vestidas
de negro rencor;

El amor es una breve luciérnaga
que alguna vez ilumina
y que otras veces extiende
los límites de la soledad...

Después de todo tú boca
tiene pasiones de selva que empiezan a deforestar,
después de todo tus pies
dejan solo huellas pequeñas que después cubre la arena,
después de todo tu nombre
es una bandera teñida contra el ayer,
después de todo 
casi hemos sido liberados
y hoy nos apresamos para olvidar.

No podremos predecir si hay regreso
por más que intenten hablar,
de lo que tú y yo perdimos,
en un diario por allá en tu Panamá.
Kuc Hillo

viernes, 11 de noviembre de 2011

Memorias de un chico camboyano (última entrega)





“Y sé que te he tratado mal que no debí llevarte mar adentro
sin avisarte que quizá no habríamos de volver al mismo puerto.”
Jose Manuel Aguilera. 

La reconocí al verla cruzar, torpe y con paso lento, la vulgar repetición de otra noche en aquel bar, mi estricto sentido del vacío se dijo que aquello era más bien un descuido del exceso y entonces me tire en las banquetas a olvidarla por no haberla podido conocer.

Siempre he creído que la historia del tiempo no puede ser más grande que la historia de la humanidad ¿no es la vida lo que secciona el tiempo? Sugiero esto pues evidentemente a ella yo llegaba tarde; ser tardío lo encuentro más trágico que ser prematuro, si uno llega antes se puede esperar y en esa espera encontrar su propio tiempo, si uno llega después es momento de irse.

Debido a eso fue que resignados aquella madrugada, la luna, mi zozobra y yo decidimos que habíamos conseguido al menos un fracaso lumbar que nos guiara los pasos a casa. Dormido sin boca para besar soñé con su beso, escueto y frio sin aromas como cobijo soñé su esencia delatora. Una sombra me movió y brinque de miedo, esta vez si era verdad que era ella y no importaba si antes hubiesen sido otras, ayer por primera vez en realidad se trataba de ella.

Aquella que cuando niño me pidió un verso y una tristeza, aquella que bajo el sol contaba historias para resistir al hambre, aquella que un día me dijo tú hazte crecer que yo te espero. Aquella que muchas mañanas después de aquella noche despertaría sin conocerme y huyendo a prisa.

Yo nunca le hable de mis manías sobre ella, eso lo hice apenas cuando ya nos habíamos perdido el uno al otro y al pasado. Sin embargo aquella obsesión por reconocerla de antes me  hizo jurarme que jamás fallaría y falle…

Los castillos de luces y alados que pensé para dos se me volvieron aviones de papel incendiados, las canciones resueltas y reveladoras de sangre, a causa del desgaste solo eran un intento más de un cliché de misoginia y bohemia. Yo quise darle lo que ella antes de venir me pedía para ella. Ella quiso de mí una tregua que yo no entendía…

De ahí es que ahora, que ella no está, yo deambule desnudo y con la espada en la mano a través de nuestro campo de batalla, sin saber ganar el honor de aprender a perderla. Resulté en la locura un segundo, me atreví a los dragones y al sol, pero el sol se apago, dragones no había y la locura se vendía en cualquier boutique de Christian Dior.

Con el tiempo me he repuesto de aquella ficción, me he comprado guarniciones de sexo y de droga y he vuelto a enviarle poemas a todo aquel me diga la hora, y llegar a toda parte volando llevado por lo que nunca fue mío. Esta vez intento que las palabras no tengan horarios, que no sean prematuras ni tardías. 

Poemas que sean sin mí, poemas que ella pueda leer para otros hombres, poemas que otros hombres puedan leer en ella y que el amor en su piel se reconozca de nuevo silvestre, de nuevo nuevo y urgente, como es el amor cuando no viene tarde.

No quiero irme sin contar, en este breve anecdotario del fracaso verdadero, que hoy por la mañana desperté, minutos antes que los despertadores, y así despierto y mirando el techo segundos después volví a dormir. Fue un sueño breve, en él charlaba con ella y ella algo estaba a punto de decirme cuando sonaron los feroces timbres. Pienso en buscarla y preguntarle al respecto, pero… ¿Qué podría saber ella de mis sueños, si hasta ella es uno de ellos?

Con esto no digo que ella fuese lo mejor que me haya pasado, diría que ella es quien al pasar me dejo con la sensación de haber tenido todo lo que yo quise tener.

Amavizca.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Locos en Camboya.



Mi belleza es distinta de todas las bellezas…
Si la rompes,
si la estiras,
si la manchas;
Se vuelve contra ti
con la rabia de un disparo
que no hiere pero mata.


 Soy convulso, irreparable, maniqueo;
perfecto hasta las últimas consecuencias de la gracia.

Bebo de todos los licores
y en todos voy en puntas,
derramado
por la savia de sentir
en lo profundo superficies.

En mi administran su filo los silencios,
yo presiento a la poesía
cuando escapa
y con ella me auto nombro…

Me disfrazo de locura,
no estoy loco.

Escucho miradas imposibles,
no estoy loco.

Me convierto en un pez de cristal,
no estoy loco.

Soy tan bello que doy miedo,
(Y poco serio) no estoy loco.

Pierdo manos de baraja jugando al ajedrez,
no estoy loco

Necesitas de mí y de mi locura
aun si te enloquece…

Yo lo siento por ti que ya estás loca.
Omar Alej.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Chau Camboya...Chau!




Supongo que las causas reales del por qué empecé a escribir no están, ni estarán nunca del todo claras. Muchas veces pienso que la verdadera razón ya me la he olvidado y que no solo eso, sino que la segunda, la tercera y hasta la cuarta razón por la que empecé a hacerlo se han ido modificando según mi propia necesidad de sentirme medianamente importante.

Me encuentro con que mucha gente escribe y lo celebro, en ellos tal vez no encuentre la respuesta de tan insignificante duda pero igual lo celebro. Celebro que, como yo alguna vez, haya alguien por ahí haciéndose notar, gente más preocupada por encontrar en el ambiente palabras nuevas que significados. Eso lo celebro.

Yo escribí para poder decirle a alguien que le amaba más que nadie, y más que nadie, ese alguien que tal vez no exista, no supo entender nunca que las palabras al ser solo palabras venían de una honda necesidad de soñar. Por ello escribí para todos, y hasta donde recuerdo he nombrado cada cosa sin escatimar en adjetivos, verbos y ensueños.

Sin embargo hoy me ha sucedido lo inevitable. Ha sucedido que a falta de seguridad, o de talento tal vez, he encontrado en otro las palabras precisas de lo que estoy seguro yo quería decir cuando intente escribir por vez primera. Ese otro es Ivan Ferreiro. No les diré lo bueno y amargo que este caballero indefinible puede llegar a ser, pero si les diré que gracias a que él ha escrito lo que yo he querido, una y otra vez, decir, abandono mi condición de fallido escritor.

Acá les dejo, además de la canción, la letra de esto que hoy celebra mi renuncia categórica y definitiva de lo que una vez quise decir.

¡Aúpa!... y hasta después.O.a.

p.s. notese que Ivan consciente de mi fin, usa la imagen del esqueleto de un pez en su camiseta.



Iba a empezar a cruzar esa calle
ayer y empecé por poner solo el pie
derecho hacia el final que escribí contigo
en un rincón de un lugar enfermizo y cruel de papel
no lo haré no lo haré no lo haré jamás
solamente puedo hacerlo sin pensarlo bien
te dejo en paz capricho consentido
muñeca rusa mi bucle preferido
en mi interior todo tiene un sentido
todo menos tú

tú y sólo tú otra vez tropezando
yo y sólo yo con las ganas de salir por pies
esta vez se rompió como siempre algo que nunca
se debió tocar

no lo haré no lo haré no lo haré esta vez
no lo haré después, sino se perderá
iba a escribir la canción con la fuerza de un león
decidí que hoy el Re no iba a ser menor
y después conseguí disminuir el Mi
y agarrarme al Si para aumentar el Sol
ese Sol ese Sol que no me quemará
no me tocará, si yo lo canto bien
iba a empezar a escribir la canción ayer y empecé a pensar...
en mi sofá repítela si yo soy mi tú que serás

re la mi da si mi sol
si va a ser hoy entiéndeme, no puedo soportar estar detrás
y en esta situación en que empezamos a gritar
nunca vuelvas a pedir perdón
por los días que se van
y si empiezas a hablar dime que todo fue verdad
cada decisión que no tomé
y tanta frustración absurda y cruel me gritará
nunca vuelvas a mirar atrás, nunca vuelvas a mirar atrás
nunca vuelvas a mirar atrás.
Ivan Ferreiro.

martes, 8 de noviembre de 2011



“Concede la fantasía. Niega el engaño…”

O.a.



Camboya sin Dios. (Version Evelyn e Ingrid)



A las cero tres,
con treinta y tres de la mañana,
un Dios fastidiado por la luna
toma un descanso
y sale a ver incendios
junto a su invernadero de ángeles.

A mí que los insomnios me contraen
de puro profundo…

Yo que soy imprudente,
además de vanidoso,
le espié un par de noches,
averiguando como subir la cuesta de nubes…
y a la tercera corrí a verlo.

Le tome por el brazo
sin liturgias ni oraciones,
le gire hasta no ver su rostro brillante,
y desdije la calma que tenían mis culpas.

Yo creí en Dios
y en el temor a la muerte
tal vez por ello al verle,
no tuve tiempo
y le dije
-No quiero de la vida nada,
solo esta vez por favor no permitas
que mi encuentro se acabe-.

Dios,
que no tiene boca,
ni lengua,
ni dientes,
ni voz, temblaba.

Temblaba de tarde, de lluvia, de sol, de mar
y de no poder recordar.

Dios olvidaba como ser dios
para un mundo completo
y en desahogo me dijo:

-Yo tengo que morir para siempre,
escribir, dirigir y actuar
el drama de una comedia inconclusa…
Soportar, antes y después de todo ello,
a montones de gentes
disfrazados de asco en mi nombre.

¿Realmente quieres hablar de mortalidad?-

Dios hizo vasta mi simpleza
con sus dudas…

Dios rezaba al hombre
en su despecho…

Entonces Dios tuvo razón,
solo la profundidad se ahoga…

Solo la ausencia del amor se siente
en un cielo en el que Dios se ha vuelto polvo.
O.a.

Memorias de una chica camboyana. (Primera entrega)



Algunas cosas de él aun nos duelen y hablo en plural pues de no haber sido él quien nos dijera a nosotras que no éramos una, (ni teníamos porque serlo), ahora mismo no sé si me dolerían estas “algunas cosas”.

En general no era un hombre de mi total agrado, siempre le leí con recelo, no me funcionaba una cuartada de trinchera y cinismo, lo sentía asustado, cansado de correr sin poder escaparse de sí mismo…

Por otra parte me encantaba que se tumbara después de hacerme el amor y se quedara dormido. Aquel sueño no parecía el de un hombre, al menos para mí aquel sueño no soñaba. Yo jugaba a adivinar lo que pasaba entonces por sus ojos cerrados, muchas noches se que pesadillaba sin embargo yo sabía que toda aquella paz  no era más que una tregua con la guerra. Su rostro que era calmo se colgaba de mí para asegurarse. Me hacía sentirlo seguro.

Descansaba pues sabía que, aunque fracasado, había hecho bien las cosas, despreciaba a los estúpidos esos que apenas terminar té brincaban de nuevo encima, excitados ante la imposibilidad de un nuevo acto. 

Él erá todo lo contrario, y es verdad que aunque joven había perdido muchos de sus entusiasmos, yo lo prefería así; encapsulado en un  tiempo que ni era pasado, ni era futuro. Roto por la espalda en la que no le salieron alas. Lo prefería, entonces, arrastrándose dentro de una tela para protegerse del sol.

No querría que dijese sobre él que era un hombre triste pero actuaba siempre en labor de aquella imagen. Sonreía si una lágrima le trazaba el rostro y le desnudaba, cantaba cuando no quería que una lágrima le trazara el rostro y le desnudase.

Algunas cosas de él aun nos duelen y hablo en plural pues estoy segura que él también llevara esas cosas por ahí sintiéndose hermanado con el fracaso.

Lo recuerdo siempre tranquilo, siempre seguro de haber hecho hasta el último esfuerzo en lo que hacía. Incluso al irse; Siempre tranquilo por haberse entregado todo.

No sé donde dormirá ahora…

O.a.