domingo, 29 de mayo de 2011

La Deep Camboya is in the house







"¡En nuestra vida real siempre fuimos DECADENTES!"

La Deep Camboya a levantado el vuelo, 
gracias a todos los Camboyanos que hacen el sueño posible.

viernes, 20 de mayo de 2011

martes, 17 de mayo de 2011

CABARET MONGÓLICO

¡Es oficial!

Por fin el estreno del CABARET MONGÓLICO, ¿a dónde? este viernes 21 de mayo, con horario de las 20:00 hrs. La DEEP CAMBOYA invita a todos los camboyanos a presenciar la magia del teatro; toda la suerte y ¡MUCHA MIERDA! 

 A todos nuestros queridos amigos del teatro AIRA.


viernes, 13 de mayo de 2011

"Deep Camboya is the fucking place..."

Cuento de vampiros para dormir peces.



Al salmón.

Abandonando por unas horas su mundo de obscuridad, divina gloria de los escogidos, camina de noche cierto espectro. Sus ropas lo hacen distinguir de entre los grises noctámbulos porque le gusta vestir de blanco, pequeña parodia hacia los sentimientos. Va feliz pues se reconoce muerto mientras recuerda el primer minuto de su nacimiento: Sangre, apretones, respiro, llanto. Chupa sangre apretando mentes, respira fuego y llora solamente como consecuencia del solvente.

Conoce bien la tierra del Sol, pasa desapercibido escondiendo esas malditas alas en el cajón de los tesoros podridos que guarda arriba de la primera costilla izquierda, le gusta hacer bulto con cosas inútiles pues donde debe ir el corazón no hay más que una piedra de mar Caribe regalada por una de sus amantes que una noche vio lo antiestético que es un cuerpo con ese hueco en la sin-razón.

No quiso dormir y prefirió venir a dar un paseo, en el trayecto se perdió en las lagunas de los cuestionamientos. La única lámpara de la calle lo alumbraba fúnebremente, fue entonces que comenzó la magia, la mejor (la inconsciente). De sus nalgas brotaron árboles de acero que se enredaron en las casas destruyendo los barrotes, las ventanas y los azulejos. Sus codos se convirtieron en bocinas donde se escuchaba una melodía salida de la peor pesadilla. El cabello era tan largo que se arrastraba en el asfalto llenando de moho todo a su paso. Las garras reventaron los zapatos y el suelo estaba tan limpio que se suspendió en el aire avanzando poco a poco. Sus ojos ya no eran ojos, eran abismos dimensionales, cárceles del tiempo. Cada parte de su cuerpo se fue transformando en algo monstruoso manteniendo humanas sólo las manos que inquietas quisieron volar, él con un crujido de huesos las liberó complaciente y las incitó a buscar.  

Estaba sentada en la banqueta pensando en la muerte y sus quehaceres cuando pasó junto a mí sin tomarme en cuenta. Cinco pasos después comenzó la transformación. Lo observé extasiada sin poder creer que existiera el monstruo de mis sueños. Se fue alejando hasta casi fundirse con la noche. Quise seguir mirándolo y me levanté, o por lo menos estaba intentándolo, cuando sus manos (perfectas) me estrecharon con delicada fuerza empujándome a mi lugar en la banqueta. Ya instalada otra vez, dejaron caer en mis piernas un montoncito de nubes blancas que cubrían un pedazo de cielo azul. La luz olía a rosas secas con lavanda y alcanfor. Cuando volteé ya no estaban, habían regresado, en segundos, a su bestia-caballero.

Me tomó unos minutos recordar con precisión mi real pesadilla a los 12 años. Estuve a punto de ser devorada por una manzana gigante espantosamente bella. Él partió con miles de navajas, que sacó de su miembro, a la villana del cuento. Cuando la vi  muerta no hice más que reír. Con una cara inexpresiva me gritó: -No sufras incoherente niña, antes de morir la bruja manzana te hechizó derramando en ti toda la amargura y para que nadie lo supiera te otorgó excesiva ternura. Serás aparentemente normal pero tu alma no se llenará jamás, encontraré una cura, no importa el tiempo que me tome ¡ya verás!-.

Caminé del lado contrario sosteniendo torpemente lo insostenible. No tuve cajones en las costillas pero si un costal pequeño donde desde entonces guardo a la par del cielo y las nubes, la soledad. Al día siguiente del fantástico encuentro observé detenidamente el cielo y pude encontrar el hueco negro del pedazo que me obsequió. 17 años han pasado del día que pensé haberme deshecho del asqueroso hechizo de no ser pero estar. Estaba equivocada, lo que me dio ese día no fue la cura sino una disculpa material por ser de naturaleza despreciable y pensar que las promesas son algo de lo más visceral. Y se lo agradezco porque desde ese momento pude comprobar que sí estoy enferma y no hay cura, ni la habrá.

FIN

Luisa Fraga.

miércoles, 11 de mayo de 2011

El Lugar.

“Todo el mundo (mundial) preocupado por Osama, Mourinho y su puta madre… Deep Camboya is the fucking place…”

viernes, 6 de mayo de 2011

Cosas que pasan.



Podrán decirnos
algunas veces que no,
decirnos por ejemplo
que no, que no hay sitio
en el mercado
para algo hecho así
tan “a la mierda”.

Podrían también
coordinar el terrible
fastidio de decir a todo que si,
que sí -por decir-,
que sí podemos ordenar
la cabeza de los delegados
otra vez para el almuerzo,
o que si queremos podemos
usar la boca de Dios como orinal.

Podría la rutina matemática
imperante de las cosas
convertirme el adjetivo
en poco menos que delirios
e inclusive al “yo”
en uno menos uno,
y condenar mi humilde vanidad
al escarnio
de la populi vox
tratada contra la indulgencia.

Podría ser que pase,
una vez pasados los veranos,
una luz visoria
al servicio de todo lo que es cierto,
venida expresamente a descubrir
el desperdicio de la Mina
y se la lleve
al mismo tiempo de dejarnos
sin el caudal de la azarosa
en ciudad Camboya.

Después de todo
una edad tenemos
y no ignoramos que pasa siempre
aquello de que el dinero
se divierte y compra todo,
así que seguro que un día nos pasa
que el Trujillo nos condone las deudas
y se mude para siempre
de nuestra esperanza,
con su condición de listo
a buscarse en otros lares
el brillante oro
que como un gran señor reclama.

Como todos ya han olvidado
algunas horas en el reloj
cercan la dicha,
entonces podría pasar
(Valiendo la redundancia)
que así pasito a paso
nos construyamos
un futuro en lo pasado,
y no nos queden de la Mawa
ni los trucos,
ni la gracia,
ni el aliento,
y que no tengamos mas remedio
que anhelarla solamente
en las imágenes
que grabó en la lente
logrando hacer creer que fuimos bellos
reservando la verdad para nosotros.

Podría pasar
(ya estando hechos al pesimismo)
que algunos más grandes
e instruidos
hagan por derribarnos y caigamos...
Lo que si sé,
es que por mas cosas que pasen
nunca pasara que la Deep Camboya
se quede sin sentir en lo profundo
lo que sea que este pasando.
Omar Alej.

jueves, 5 de mayo de 2011

Verbos Camboyanos.



Tocar (los  ojos con palabras).
Sanar (las heridas con poesía).
Morir (al filo de la vida).
Vivir (activos en la muerte).
Sentir (tus penas, las mías…las nuestras).
Gemir (sensible mientras llueve).
Hablar (de todo ante la nada).
Comer (con las manos cada cuerpo).
Beber (con hielo los licores).
Dar (“y no contar las cartas simplemente dar”)
Medir (la distancia entre el “yo” y el horizonte).
Llorar (con las alas, como hacen los grillos).
Escribir (las mil y un letanías).
Pintar (de gloria los fracasos).
Dejar (a los niños lejos nuestro).
Vibrar (como vibran las ausencias que no han muerto).
Bailar (descalzos sobre el hielo).
Cantar (alto y desafinado, sin remordimientos).
Soñar (profundo hasta el espanto).
Decir (que esta ya todo dicho).
Olvidar (el olvido miserable de los otros).
Dimitir (de consignas maniqueas).
Claudicar (de tener que ser lo que no somos).
Seducir (a lo que flota, lo intangible).
Amar (la irremediable violencia del amor).
Solventar (los enigmas de la carne).
Mentir (con la verdad entre las manos).


                                                                  Construir (la Deep Camboya Town).

Hombre vs Mujer.

A ti te dejo
la invisibilidad de mis palabras,
a ti que eres
mi hijo, mi padre, mi hermano…
                                                     El enemigo.

A ti te dejo
la infertilidad de mis palabras,
a ti que eres
mi hija, mi madre, mi hermana…
                                                    La mujer.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Oda a la Crítica - Pablo Neruda

¡Por supuesto que somos grises, 
somos todo lo que hay entre el principio y el fin!

Deep Camboya Manifiesto


Por la calle interminable de un mundo que no comprende los pasos continuos que pisan la burla del fracaso, por los escombros del aburrimiento inaceptable que no entiende la rutina de cebada en continua fermentación y sus derivados; vamos contundentes los poetas de banqueta, aquellos albañiles que fabrican ventanas sentados en la cornisa de una casa sin terminar.

Si vomito infortunios tú me curas con el siguiente mal paso, pronosticas vendavales peores y te quitas frente a mí el impermeable, diciéndome entre el granizo de la puta mala hora: ¡ahora estamos listos para ahogarnos nuevamente! que no ha de tocarte lluvia sin hacerme antes marea con ella; que a la furia del tiempo vamos juntos los sobrevivientes, renacemos peces y vivimos de lo que nos asesina. Agua dulce o podrida de sales, nosotros inventamos los pasos y las agallas.
     Vendemos la profesión del exceso para mantenernos sobrios de la realidad, porque podemos hacerlo, porque somos exhibicionistas de emociones, intensas como su propia concepción, paridas del esfuerzo de seguir aquí tras ser derrumbados interminablemente por el absurdo ajeno y el destino.
     Como propietarios de la experiencia obligamos a la remuneración de la locura, que no sea en vano ni el dolor, ni la moraleja; que no se desprecie la mente de quien aprende con el azote de la vida y su inconveniencias, si ella es puta, nosotros somos bastardos

Mi herida es risa de lo ajeno y la cicatriz  del otro es llaga en mis carnes, pero no se dimite del dolor de los nuestros, que sin importar la incoherencia o falta de comunión entre ideas, se lamerán entre todos las heridas. Somos jauría, cardumen. Si aúllo vienes y si es grande el peligro, creamos una sombra única entre las branquias coloquiales.
     No se deja en el olvido a los ya olvidados, ni se muerde la mano que roba la comida para el resto de los hambrientos; no se desprecia la falta de genialidad, ni se hacen monumentos a las poesías que revolucionan. Aquí sólo se crean espacios para la supervivencia, aire de pulmón a pulmón que compartimos para poder seguir respirando lo que sea que tenga que venir, fastuosa o podrida decadencia. Aquí nos tomamos las almas y la palabra, aquí se muere por el que muere por nosotros, aquí se traiciona y se perdona, nos hacemos pordioseros y méndigos y reinventamos la prosa que nos hace adoradores de lo imperfecto.

Aquí la prohibición es prostituta, aquí todos somos camboyanos.





 Omar Alejandro Estrada.