jueves, 18 de octubre de 2018

Sobre una frase.

El amor es un juego apasionante
y el mejor sustituto del amor.

Broadway. José María Fonollosa.


<<La quería y no quería que sufriera>>
Sacada de su texto original
esa frase es otra historia:

Una tarde me llamó desconcertada,
asustada, entristecida, melancolizada…
con prisa en la voz
me pidió que nos encontráramos
en la cantina “Los Arranques”.
Se me da por aceptar, sin resistencia,
cuando alguien gana más dinero que yo
y porque había perdido mi trabajo
como afanador en un billar
de la avenida Moctezuma.

Otra cosa que pasaba en aquel tiempo
es que había surgido un colectivo
a favor del alcalde,
creo recordar que se habían dado cuenta
de que no existe nadie –en realidad, capacitado,
para gobernar una ciudad como esa.

Como en todas esas ocasiones
en las que sé que voy a exprimir
hasta la última gota
de la generosidad de alguien
empecé sin esperar a que llegara;
Yo que siento que la frustración
es una tarea de titanes
prefiero apostar por el fracaso.

Dos cubatas después
llegó.
Como su entrada fue pausada
y como su rostro desprendía
una anticipación a la soledad,
quise usar la palabra cariz
y pensé –sin pensarlo mucho-
que nuestro encuentro
estaba tomando un cariz
totalmente predecible.

Me decía que se iba;
pero antes una última estación
¿Había valido la pena?
¿Estaba equivocada al amarme?
Sí y no,
respectivamente.
Lo tenía lo claro;
la quería y no quería que sufriera.

Omar Alej. 

miércoles, 17 de octubre de 2018

Justiciero.

“Siempre que una persona me habla del tiempo que hace, tengo la absoluta certeza de que me quiere dar a entender algo más, y eso me pone muy nerviosa”

La importancia de llamarse Ernesto. Oscar Wilde. 


Yo quería abrir la puerta
y salir a dar de gritos
como si supiera algo
que ellos no.  
La maldita realidad
de nuestras costas
merecía mi repudio
y sabía que era urgente
devolver al basurero
lo que ahora se trataba
como si fuera un tesoro.

Me negaba a quedar fuera  
del hastío general
que está en las calles.
Todas las mañanas
un nuevo cadáver
va perdiendo identidad
y se vuelve cotidiano
tapar manchas de la sangre
con más sangre.

Yo tenía el compromiso
de hacer cadena,
brazo a brazo,
para un cambio de orden
en nuestras prioridades:

Los malditos crucigramas
ahora usan las palabras más letales.

Me alisté,
me sentí limpio,
heroico sin derrota;
en cualquier lugar del puerto  
empezaría desde el cero el infinito
y el futuro era brillante
y mis ojos concentrados
sentenciaron que la luz
provenía de un espejo
con el rostro de la vida
vencedora.

Me sabía preparado,
para el duelo
que nos queda
cuando la lluvia se va
y lo que lava permanece.  
Entonces encontré sobre la mesa
un retrato de mis años en la escuela.

No había visto aquella cara
en muchos años
ni siquiera en esta hora
en la que escribo
me he sacado de la mente
las palabras que parece pronunciar.

Me detengo,
me saco el abrigo, el escudo,
la armadura,
cualquier cosa que pensaba imperativa
se desliza.
En aquel mundo no había nada
y no se fue,  
nos alcanzó.

Omar Alej. 

martes, 16 de octubre de 2018

Wile E. Coyote.

Y ahora que está aquí, mi amor,
tú que eres todas las mujeres,
no sé si voy a ser capaz
de recordarte y recordarme.

La chica de las mil caras. Luis Alberto de Cuenca. 


Teníamos los pies adentro
de zapatos de otras tallas,
de otros que tenían de todo.
Buscábamos en mercadillos
camisetas, pantalones,
accesorios e identidades
que pintaran una capa
de libertad
sobre las marcas que el polvo
nos dejaba
por las horas de trabajos forzados.

Nos hicimos con las canchas de fútbol,
improvisadas encima del asfalto,
con casetes,
con botellines de cervezas,
con delirios, con peleas,
con canciones
y con la misión de hacer silencio,
cuando la chica que volvía
de sus estudios
pasaba por enfrente de nosotros.

Nos habíamos prometido
conquistarla con la lluvia de estrellas
que veríamos por primera vez,
cuando la viéramos desnuda
por vez primera;
podríamos acercarla con olores,
con creencias, obediencias,
con camisas a cuadros
y unas nubes de papel
que le dirían del amor
cuando el amor se hace en la calle.

Uno antes,
el primero,
se cansó de hablar del aire
y se metió a traficante
de realidad virtual
bajo las órdenes de voces
que le hablaban de explotar
las guarderías.
Otros tres
se avergonzaron de mirarse
en el espejo
y se perdieron tras la ola de la multitud
que arrastra al ciudadano
con la red de pesca de dios padre.

Nos quedamos los de siempre,
los que no teníamos más
que gratitud por el desprecio
de la suerte
y devoción
por la indiferencia
de la chica que volvía de sus estudios.

La seguíamos pensando
igual al mundo abisal;
pero también ella se fue
y se llevó bajo del brazo
sus dos libros de francés
y su libreta.

Nos quedamos viendo el sol
y el horizonte fue cayendo
en la rutina. Uno a uno,
la memoria nos echó de nuestro barrio.
Sin escudos ni amuletos
comenzamos el naufragio
de observar como los sueños
también viajan con nosotros
a la muerte.

Pasó el frío y el calor,
pasó el ruido de las aves
en el árbol,
pasó el miedo y el valor;
cayó el peso de lo que andaba arriba
y lo que se fue quedando
es un hijo natural
de lo que es nada.

A la chica que volvía de sus estudios
la encontré tiempo después
como la amiga de la novia
de un amigo; como sé de mutaciones
no esperé a que fuera igual
a mi recuerdo.  
No tenía ya los libros
ni la piel de crema blanca.
Cuando me habló
por fin
su voz se hizo un martillo
que estrelló contra las leyes de la física
y me nombró el elegido,
para ser el que le hiciera el amor
en plena calle.

Todos volvemos de un lugar
donde no hay nadie
porqué todo se rompe en un lugar
donde no hay nada.


Omar Alej. 

lunes, 15 de octubre de 2018

Todos somos Camboyanos ( Sic )

para no angustiarse, algunos dicen que bueno y malo no significan nada; pero esos, primo, tardiotemprano caen en putrefacción; en cambio acá nosotros hemos buscado sin tregua un camino para conocer el bien.

Balada. Marcelo Cohen. 


No me esfuerzo en separarme
de uno u otro,
soy traidor a lo que debería de ser
y un militante de las cosas que son…

Nunca tuve una pasión
que me desborde
y que hiciera
de apisonadora
contra los contrarios
a mi tribu.

Mi certeza solamente
es la mitad,
me he quedado sin respuestas
y he optado porque mi falta de coherencia
sea mi única postura:

Una de las pocas cosas que sostengo
y que además puedo soltar.

Mi amistad es al misterio
a esas cosas que no ves solo en el ojo
y jamás por separado.

Los Stone más los Beatles,
Dylan más Cohen,
el Diego más Messi,
Cristo más Yo.
Del mar a la tierra,
de la tierra al río;
lodo más flores,
uno más el otro,
contigo y sin ti.  

Los antagonismos los veo
con sospechas
y algo desactivo
con suma inocencia,
entonces el héroe y el villano
encarnan un solo aparato
que por separado
ni se levanta ni anda.

La guerra y la paz,
la vida y la muerte,
el día y la noche,
el calor y el frío,
tu cuerpo y mi cuerpo,
el rocío y la neblina,
el cazador y la presa.

Me apagaré sin saber
de qué bando situarme,
a qué amo servir.
En cada esquina encuentro mi vuelta
y en cada vuelta me esquino;
infiel a todas las causas
por un terrible sentido
de complicidad con cualquiera
de ellas.

Omar Alej. 


viernes, 12 de octubre de 2018

Un buen perro.

Sé generoso siempre. / Trata de conservarla como sea a tu lado. / Sin ella, sin tu musa, no eres nadie, poeta.

Tu musa. Luis Alberto De Cuenca. 


No me hace gracia…
sostengo la navaja,
guardo y abro la hoja,  
la juego entre mis dedos,
destruyo las ventanas que muestran Egipto
e inundo Pensilvania,
arranco los cables del teléfono,
martilleo las legumbres de Carolina del Sur;
estoy listo
para arder en cada sol del universo
y la ruina de una fiebre
que acabó con mi ternura
me custodia.

Como si fueran las páginas
de una revista del corazón  
mis sentidos han quedado
sobre el plato de metal
de una estufa
y recrear las imágenes
de una tarde en la playa
no revierte los avances
que ha logrado el dolor.

Clamo a dios
que si ahora existe
y si ahora escucha
rompa en mí su tiranía
y me abandonen sus creaciones
porque vuelvo
a donde el todo y la nada
son lo mismo.

Uno llega al plano
en el que todas las luces son iguales
sin saber en realidad
a donde se ha ido el tiempo,
es un truco que juega con la piel
a convertirla en el cobijo
de un esqueleto sin hogar.

Estoy firmemente abatido,
odiando a mis hijos,
maldiciendo el nombre
de una soledad que abandoné.
Estoy quemando billetes
que hubiera gastado
de haber vendido algo que hubiera querido.
Casi me he fundido
con la transpiración de unos cristales rotos
en el piso de la habitación;
pero unas manos se abren paso entre la bruma,
para estar conmigo sin soltarme
jamás.

No me hace gracia;
pero debo admitir que gruñir me consigue
caricias en la cabeza,
me convierto en un buen perro
a tus pies.
Omar Alej. 

jueves, 11 de octubre de 2018

Los trémulos cuerpos.

Que la vida iba en serio uno lo empieza a comprender más tarde -como todos los jóvenes, yo vine a llevarme la vida por delante.

No volveré a ser joven. Jaime Gil De Biedma. 


Los trémulos cuerpos,
pequeños lejanos,
con la poesía aun en musgo,
me quieren seguir
a donde estoy sintiendo;
pero no me alcanzan.

Beben y buscan encontrar
el mismo modo de olvido
que a mí me distingue
como si fuera un prendedor
en la solapa de mi memoria.

Soy el mejor bebedor
de toda la comarca
y no hay nadie que me sobreviva;
pero ellos insisten,
por eso se caen,
por eso no llegan.

Me produce ternura
su insistencia
y el modo en el que el sol
les quema las alas.

Me llaman,
me buscan,
me piden sentarme con ellos
a consumir el corazón
de una botella;
pero la copa ofendida
se suelta de sus manos
y les rompe la cabeza
como si fueran un fruto maduro.

Me miran
incrédulos,
atravieso la línea divisoria
entre lo humano y todo lo que es mío
por la fuerza;
subido en un patinete
llego a las puertas del cielo,
para eso ya he consumido
la idolatría del whisky
y la piel blanca de la ginebra.

En este momento
los trémulos cuerpos duermen,
más tarde volverán a intentarlo
y más tarde
otra vez
se habrán rendido a la evidencia.

Me miran a mí,
creen que es fácil
pero no lo es:

Beber de esta forma
se ha llevado mi vida
por delante.

Omar Alej. 

miércoles, 10 de octubre de 2018

El rey de los días tristes.

Lo que permanece lo fundan los poetas.

Cantos. Friedrich Hölderlin


En algunas tardes de lluvia
me consagro al cliché del romántico roto
que se ha reducido en un hombre atormentado;
es un juego de espejos, aprendido en el cine  
y una vieja tradición de héroes
de la que reniega el pasado.

Para representarla,
para accionar esa acción
evasiva,
entro en el bar de la esquina
como quien entra en la realidad
de las cosas más lentas.

Pido cerveza y mezcal,
una pareja de hiel y de hielo,
de fuego y defensa.

Tomo lugar en las sillas de afuera,
tengo los ojos abiertos
por una horma redonda que adquiere la imagen;
veo las calles mojadas,
la oscuridad de las nubes,  
el vivo azul entre el viento
y las luces de los comercios
que son más viejos que antes.

Es habitual que deslice mi huida
cuando lo que siento
es un poco de sueño
y un poco más de lo mismo,
esta memoria que a golpes devasta el olvido.

Entonces ya no tiene gracia
vivir instantes de vida
viviendo la vida que anhelo;
pero hace días fue oro,
fue un rayo…fue una marcha de tambores.
El otro día fue el rey de los días tristes,
estaba leyendo poemas
y en uno de ellos lloré con un llanto
que era un río de poesía.

Se me secaron las manos
y me temblaban las bocas
como a quien Júpiter besa.
Me conecté con el transformador de corriente
y me di gusto viajando en los cables,
para dejar a media luz las señales.  

Por fin me sentí fuera
de cada repetida convención
y mi sed por algo puro
brotaba y se saciaba en un escalofrío
como si una imagen evocada por el alma tuviera sentido.
Como si el alma sí existiera…

Me encontré en un paso atrás,
por delante había fiestas llamativas
que albergaban mascaras
y formas de académica locura.
Por detrás estaba Yo,
pude observar las cervicales
en tensión
de un esperanza enceguecida
por la urgencia.

Me puse triste
y me fui en paz,
había recordado como el miedo
hacia el uso de un columpio
con cualquiera de nosotros.

Omar Alej.