martes, 20 de febrero de 2018

Si te has enamorado.

Muy bien habría podido nacer de la tierra trágica e inevitable, como habían nacido los arbustos, los arces con sus ramas desplegadas, sin que él los ayudase ni les pusiese obstáculos.

Luz de Agosto. William Faulkner. 



Déjalo adentro.
No hace falta moverlo,
para despertarlo  
ni demostración de la brisa
con la que viene a pintar
los más pequeños detalles.

No preciso entenderlo.
Te creo si me dices que es
mucho que en los cuentos
¿me crees si te digo
que es mejor en silencio
y que a nadie lo cuentes?

Muévete lento,
haciendo equilibro
a cada paso;
has como un niño
cuando se lleva en las manos
el agua
de un lago a otro lago.

Tenlo tendido,
al calor del valor
que tu corazón
ya no teme.

Sé cuánto emociona
sentir cuando arde,
que hizo fuego una vez
y ahora nada es ceniza.

Jamás fue locura escuchar
la libertad que da cuerda
a las cosas
que uno guarda en común
con las estrellas fugaces.

Esa que acecha eres tú
cuando se quedan
los hilos del sueño bailando
alrededor de las tazas vacías;
porque la rabia que era
se ha convertido en poder.

Tienes las garras de un ángel,
todas las plumas de un pez,
todo el sonido de un gato,
todas los formas de un ave
que ha decidido llevar
hasta tu pecho su nido.

Con suavidad,
dándose inicio por el dedo meñique.
No hagas nada por mí.
Tan solo quiero observar
como se enciende contigo;
ahora tienes por vida el calor
de una danza entre ciegos
que arrastra tumbando
-de espejo en espejo,
gestos de dolor.

Omar Alej.  

lunes, 19 de febrero de 2018

Todo. Con muy poco.

     Eres extraño, sales de un huevo
puesto por tu ausencia.

Estaciones (III). Ted Hughes. 


Con muy poco;
un juego de llaves que sirvan,
para abrir las bodegas
de lo que una vez se llamó
y ha dejado su nombre
porque decirlo tenia
el limpio aspecto de algo
que nunca ha sido verdad.

Ahora está lejos la lluvia
y para que empiece a llover
falta muy poco,
un gabán azul de ocho botones
e invocar al que recibe
a los que vuelven la luna
a los jardines de tiempo
que son indispensables,
para cualquier laberinto.

Con muy poco,
solo eso que no busca conservarse.
Algunos frutos
más dulces que saber
que ahora el verano se ha podrido.
Algunas legumbres
más frescas que la ola
que era parte del iceberg.

Un mercado cercano
donde comprar los videos
a los que estamos buscando
nuevas geografías del recuerdo.

Seis horas de sueño,
el amanecer
y la noche que tiñe de sombra,  
para que otro día se levante.

Con muy poco me basta,
para no pedir
ni más de la fe  
ni más al olor  
ni pactos más fuertes
ni tardes completas.

Con muy poco,
recoger su silencio
de entre su cabello suelto,
pintarlo de negro
mientras preparo el café
y saber que ya viene
porque escucho su voz
hablando palabras
que no tienen sentido;
pero llenas de gracia.

Siendo aquel niño lo supe,
unos querían ser brillantes,
pasear por las calles,
decir qué sabían dónde encontrar el futuro,
romper con astucias
el peso de la tierra seca;
estaban contentos
por tener frente a ellos
lo que parecía tan solo la entrada
de puentes aéreos, en días de fiesta.
Yo lo que quise fue ir
a donde uno está bien
viviendo sin eso.

Con muy poco,
apenas lo elemental;
esa codicia sutil
por lo que impide
que el odio
haga el amor por mí.

Omar Alej. 

viernes, 16 de febrero de 2018

Manifiesto Camboyano #2

El sábado por la noche, perdía a los dados su salario de la semana. Tal vez ganaba algunas veces. En ambos casos, rompía a reír, con la misma risa imbécil, bromeando y chanceándose con unos hombres que, según todas las apariencias, le robaban periódicamente.

Luz de Agosto. William Faulkner. 


Sigue adelante.
Si no hay ruta que seguir
tampoco hay forma de quedarse.
Todo de pronto se acabó;
pero de pronto aquel todo ya no es todo.

No pierdas el tiempo en decir
que no es tan sencillo
como decirlo;
Tú sigue adelante.

La fuerza que crece en tu contra
se hizo liviana una vez
y se volvió el Don Quijote;
es el que vuelve
con los que regresan
de ninguna parte.

Sigue adelante,
llega hasta el norte,
conviértelo en sur
y sigue adelante.

Si te llaman las luces,
si entiendes la pena
que cantan de noche
las dulces sirenas,
si te queda el abrigo
de los que tiemblan de frío,
si acaso fuiste algún día
lo que no fuiste más;
puedo sentir que Tú puedes
seguir adelante.

Uno se queda despierto
porque dormir se parece
a despertarse después
con la barriga vacía
y la cartera sin sueños.

Sigue adelante,
la cordillera empinada
no es más que un poco
de lodo
y quema la grasa, migrante,  
con lo que tengas de miedo;
que no te noten ansioso
las hosteleras que enviudan sin velos.

Sigue adelante
porque adelante era aquí
y más adelante está el tiempo
del que te iras olvidando,
para seguir adelante.

No es necesario que corras.
No es necesario –siquiera,
que lleves contigo el coraje,
para continuar.
Sigue adelante del modo
de los caballos salvajes;
como la flor del desierto
te morirás y sabrás que está la vida adelante.

Omar Alej. 

jueves, 15 de febrero de 2018

Confieso que creo en el amor verdadero.

No había más que verla, allí, sentada en el camión, con el hombre a su lado, y el niño que no había dejado de mamar, que, durante casi dos millas, no había dejado de desayunar, como si fuese en el tren, en un vagón-restaurante, y ella dedicada a mirar a todos lados, a ver pasar los postes telegráficos y los cercados como si viese un desfile de circo.

Luz de Agosto. William Faulkner. 


Ambos hijos del circo
de las banalidades;
si una moneda gira en el aire
le disparamos,
para mayor precisión.

La idea romántica del amor
ha quedado de trasto,
donde lavarnos las manos
después de volver del trabajo.

Apenas tenemos motivos
para sostener la mirada  
y ya estamos abriendo
otro par de cervezas;
espero cuando la luz
de un foco ahorrador
irrumpe el pasillo
y realza el fondo de río  
que hay en su vestido.

París será después
ni en esta ciudad
caben más turistas...

En defensa de la austeridad
hicimos la vista mejor
con quemaduras de cigarrillos.
Jugamos al basta
con la lista de deudas.
Más de una vez hemos querido colgarnos;
pero es que nos gusta  
saber que aquí estamos
si alguien toca la puerta y no abrimos
(qué cerquita nuestro
nos ha ido quedando desaparecer).

Besos que me da,
besos que le niego;
sombras de pared
con las que recrea
mi fusilamiento.
Me caigo de risa,
ruedo al suelo,
me pide que vuelva a la cama
y que imite el ruido
de una cafetera.

Tradicionalmente pobres;
follando en lugar
de salir a buscar un tesoro.
Sin que a nadie afecte,
hemos derrumbado
-juntos- cada puente
y ya no hay destino
que no esté aquí adentro.

Mi nombre en su voz
remarca la hora
en la que escapé.
Ni ella ni yo
creemos ser buenos
o tener algún don;
la cura –sabemos,
es menos importante
que seguir respirando el olor a gas
cuando este se acaba.

Creo que ella seguirá
aquí conmigo
y ella cree que sí:

No necesitamos creer
en ninguna de las otras cosas del amor.

Omar Alej.  

miércoles, 14 de febrero de 2018

Otro hijo de San Valentín.

<<Oirá la carreta, pero no lo sabrá. Así que habrá alguien que estará en sus oídos antes de estar en sus ojos. Y entonces me verá, y se quedará muy confuso. Y tendrá a dos dentro de sus ojos antes de que haya podido recordar.»

Luz de Agosto. William Faulkner. 


Fue el catorce de febrero
de mil novecientos ochenta y dos;
cada una de las aves
que llegaba a la ciudad
caía muerta en el asfalto
y de cadáveres alados
se alfombró cada banqueta.

Madre dice
que ese día fui engendrado;
que había miedo en el ambiente
y que seguía preguntando
por la forma de llegar alguna playa.

De su historia
he aprendido a recordar
los detalles que no tengo en la memoria.

Lo miró
y se bajó del autobús;
fue con él
que era el extraño
más normal que hubiera visto.
Se contaron
que en las líneas de las manos
no tenían más allá
de siete horas.
Su reloj se apresuraba
por salir de aquel invierno
caluroso y asfixiante.

Sin saber que estaban yendo
a una estación
que estaría hecha
de suplencias de las cuatro estaciones,
aluzaron recovecos del pasado
que el silencio había cerrado;
de los cuales se alejaban
por no hacerse de otras dudas.

Él miró que la pasión
la hacía sudar
y decir cosas con los ojos.
Madre vio
que de su espalda
se podría conectar
a las antenas parabólicas
y luego ver dulces programas
de televisión.

Si lo hicieron
porque estaban condenados
a vagar,
también fue que se encontraron
un tablero de ajedrez
con solamente piezas negras.

No los puedo imaginar
preservándose de ser los padres
de otro de hijo de San Valentín.

Omar Alej. 

martes, 13 de febrero de 2018

Ella la imagen del dolor.

entonces golpeó mi corazón
con una fuerza terrible
y me dijo <<Este corazón
no es tuyo>>

Junto a los ríos oscuros. Leonard Cohen. 


Si la fuerza del dolor
te apretara en cada hueso
y si además se esfuerza,
desplegando mil doscientos vigilantes
de su cruel infantería,   
ya verás que no es tan fácil ignorar
que habrá una luz
una vez que todo estalle.

Lo prudente, si eso pasa
y los ojos de un tendero
te acribillan,
es saber que lo que grites
no parece una señal
sino el camino. Tu camino.

Si descubres que estas solo
saca fuerzas del recuerdo
de las lunas que una vez se deshicieron
y dejaron que lloraras.

Hay un gesto de dolor en cada acto
y cada acto sin dolor
no es más que un gesto.
Aquí estás, como cualquiera,
esperando.

Lo más lejos de ti
también estás tú;
pero que no te emocione,
poder duplicarte
ya no es ni siquiera un detalle.

Si la fuerza del dolor
gana contigo
es porque te ha elegido
y te mantiene
lo suficientemente vivo
como para que sientas
el deseo de morirte.

Quédate mirando siempre
lo que pasa con su cuerpo,
si se mueve, si se tumba,
si es que tiembla.
Si es que esgrime
algún placer al movimiento,
nunca dejes de mirarla.
Hagas lo que hagas, sigue mirando;
si el dolor jamás se va
entonces que Ella sea su imagen.

Omar Alej. 

lunes, 12 de febrero de 2018

Huyendo de todos ustedes.

Sentada en la orilla de la carretera, con los ojos clavados en la carreta que sube hacia ella, Lena piensa: «He venido desde Alabama: un buen trecho de camino. A pie desde Alabama hasta aquí. Un buen trecho de camino»

Luz de agosto. William Faulkner. 


Me tomó por el pelo
y arranqué el automóvil
con la intención de llevarla
lo más lejos posible.
Ahora sigue dormida,
parece una gata muerta
entre las sábanas rojas
y las figuras del humo.

He robado otras veces
y otras veces también
me he mudado a vivir
en la piel de una loca.
No hace falta decir nada,
para admitir que uno se entrega
a todo lo que lo espanta.

Viéndola cerrar los ojos,
convertirse en una exiliada
que se aferra a mi espalda,
no es peor que pretender
algo de amor.
Su condena -me parece,
es saber que si me mira o no lo hace
es lo mismo.

En voz baja, muy pausada,
de una lírica manera, me contó
que sigue siendo partes
a través de cada día.
Solamente he respondido
que quizá los que se rompen
son los días y sonrió porque al decirlo
tapé mi ojo de madera.

Al salir de la ciudad
nos detuvimos a observar.
Lo que estaba dentro de ella
necesitaba combustible
y le propuse ir arriba;
lo lejano de las luces
tiene el fuego que se entrega  
en un cruce de caminos,
para que el diablo te devuelva el alma.

Ninguno de los dos se ilusionaba,
ninguno de los dos creía en los héroes.
Tomamos el momento
porque al marcharnos no había nada más,
para tomar.
El recuerdo y lo qué era la verdad no servirían.  

No sabemos si es valor o cobardía
y no importa si saberlo cambia algo.
Ni ella ni yo creemos que esto se trata de irnos;
si estamos huyendo de todos ustedes
es para poder regresar.
Omar Alej.