viernes, 20 de julio de 2018

A una chica espiritual e idiota.

Madre,
cada vez que le hablo a Dios
tú te entrometes.

Rezando en un boeing 707. Anne Sexton. 


Quedé frío de saber
que cada gente
lleva un grano de universo
y es capaz de decretar
sus condiciones
en un calendario…
la chica habla con vehemencia,
quien la escucha abre los ojos
y se siente afortunado
por la suerte de pasar
mientras urde su discurso:

No te alteres,
se un artista iluminado
sin tensiones.
No te enfades porque ves
que en el desagüe otra vez
se va tu sangre
¿no es divino que tu padre
ahora sea un gorrino?
Tú conserva aquella luz,
la del brillante.
Dale gracias a la vida
y dale más gracias a dios.

Ya no duele  
que los negros bajo tierra
estén muertos
porqué alguien los quería ver morir
(débil guiño
a la canción de Johnny Cash).
Dale gracias a la vida
y dale más gracias a dios.

Eres libre,
un portento ciudadano,
la gloria artesanal
de un destino especialista
en redenciones.
Dale gracias a la vida
y dale más gracias a dios.

Con su voz bajo las alas,
de un barroco ángel cuadrado,
te destruye si no sabes
que tú eres
la avivada encarnación
de El Elegido.
Esa chica habla con vehemencia
y yo escucho el estertor
con el que un loco pide agua.
Dale gracias a la vida
y dale más gracias a dios.

Dice fe
y dice fuego
en versionas cuadrafónicas,
soy idiota
y soy mezquino
y no sé poner en orden
ni las gotas de la lluvia
en el agua;
pero veo a la chica anti-humana
y me propongo no ir al cielo…

Dale gracias a la vida
y dale más gracias a dios.

Omar Alej. 

jueves, 19 de julio de 2018

Otros que soy.

He matado todas las cosas buenas
pero son demasiado tercas.
Se cuelgan.

Divorcio. Anne Sexton.


Cuando se despiertan
todavía es de noche,
la noche de brujas
en la que nunca dan dulces…

Mantenían la costumbre
de juntarse por la espalda
y contarse aquellos sueños
que soñaban al dormir;
no es difícil pretender
que no hay cielo
ni hay infierno
cuando cabes en la última ciudad
que quedó sin aplastar.

En su calle nadie quiere ser dorado,
no hay quien diga que se ira
y se hará famoso.
El más grande de los vicios
en Camboya
es rezar al aire acondicionado,
para que un bombardeo haga llover.

Mira. Niño.
En la pista de carreras
hay una enredadera,
se filmó con las retinas
de los ojos rotos
de borrachos que debían
mucho más que su dinero
y el caballo que no gana
no ganó. Otra vez.  

Uno de ellos
no es exactamente Nosferatu
ni al otro
lo podrías distinguir de Mr. Hyde.
Juntos son como una puerta entreabierta
y forman parte
de los baños públicos
en los que puedes comprar
frituras.

Solo un gato que sonríe los visita.
Nunca nadie vio que rieran.
El felino les cuida el aspecto...
no tendrían para comer
si no fueran blanco y negro.

Hay quien dice que llegaron
en un tren,
hay quien jura que su dios
es el dios de los cristianos;
pero no hay quien pueda convencerlos
de dar con el paradero de su padre.

Cuando se despiertan,
avenidas, agujeros, perros negros,
nombres falsos, traficantes,
bailarinas, cocineros, conductores
de camiones, empleadas domesticas
y letreros,
ya han formado
el código genético
de un mismo porvenir.

Omar Alej. 

miércoles, 18 de julio de 2018

Afuera de mi.

La mesera que sale a echar fumadas
y ese perro amarillo junto al banco;
sabemos quiénes somos sin gafetes.

Angustiados anónimos. Charles Simic. 


Este soy yo
¿Ahora ves cómo los mitos
y la épica se desprenden  
como las motas
de un diente de león?

Ahora estoy callado,
dentro de un libro sombrío;
indiferente a las aves
que en el viento combustionan
y le dan su vida al sol…
regresé a oscuridades,
apagado.
A mi altura.

Observo sin moverme
la sólida andanza
de un par de caracoles
y qué cursi me parece
a veces Kafka.
Con el cuerpo en carne viva
la ilusión de aquella tarde bajo el sol
se volvió un papel en llamas.

Estoy quieto sobre un puente,
los automóviles lapidan rastros
de una fauna indescifrable.
Miro sin rumbo
y voy soltándole los ojos
a una esquina en la que doblan
las personas.  

Quiero recordar
¿Qué música escuchaba
la última vez que la anestesia
se borró
como debajo de una mano de pintura?

El olor
era incesantemente a polvo,
la montura del café
se deprendió de los caballos
de las doce –al mediodía-
y yo mismo puse a prueba
la poca probabilidad
de un vocablo perfecto.

El que está aquí
sin poder decirte donde,
con un triste timbre roto
dando cuerda a las ideas.
El que mide los esfuerzos
que impondría continuar
removiendo el agua quieta
de este charco.
Ese soy yo;
pero no podría responderte
para qué.

Omar Alej. 

martes, 17 de julio de 2018

Sin animo.

La mariposa enjaulada en su enérgica luz
es mi único día en la enorme noche del mundo.

El fantasma de Sócrates me ronda. Delmore Schwartz.


Yo solía salir a la calle
en busca de hallazgos.
De entre todos los días,
los que acaban conmigo
dormido en cualquier parte
eran mis favoritos;
pero si aquello tuviera sentido
o fuera un gesto insurgente
ya no sucede más.

Aunque casi estuve a punto
de conseguir mi propia banca en el barrio,
afuera tengo miedo
y no he salido todavía
porque no son ni las tres ni las cuatro
de la mañana.
No podrías convencerme
de que no hay
en cada nube
un mortero esperando
a que saque mi cabeza por la ventana.

Tengo manchas de tinta
entre las manos
y mis ojos entornan figuras
con eso
y con mucho menos
también.

La ultima luna llena
me dejo bajo cero.
Tuve que pasar tres días
respirando a través de la piel
y envuelto en mantas
que todavía huelen
a la falta de cuerpo
que me embarga.

La mitad de mi capacidad mental
ha sido absorbida
por imágenes de la televisión abierta;
nada de HBO, para mí.

Perdí la capacidad
de distinguir
y es como si hubiera sido real
la fogata en mitad de la sala,
de cuando fundí en el fuego domestico
tu dinero y mis tarjetas de crédito.

Chica,
quítate el vestido o déjatelo;
pero no preguntes…
los antiguos boxeadores
fueron los primeros en conseguir
un pasaporte de ninguna patria,
eso es lo más grande
que veras abrir los ojos
a un huracán
durante el toque de queda.

Si quisiera algo que no fuera
un martillo,
para ir rompiendo cascaras,
no querría nada más
que coger por los hombros
al murciélago que me hace correr.
Tal vez me anime
si pudiera batirlo hasta que riera;
es como si el aire
de los sitios que puedo imaginar
solo sucediera cuando estás por asfixiarte.

Hay un mínimo de muerte
en cada escaparate
y ningún comercio
pone eso en sus letreros de ofertas,
nos salva a las personas
de tomarnos de las manos
y saltar hacia el vacío;
pero adentro de la noche
si uno compra cigarrillos
se conforma con fumar
y nada más.

Lo improbable
es que tu cara en el espejo
vapuleada con recuerdos
tenga ganas de hacer algo.

Omar Alej.  

viernes, 13 de julio de 2018

una entrevista que le hicieron a James Ellroy.

Puro genio trabajando. Querido, el compositor ha entrado
al fuego.

El Beso. Anne Sexton. 


Me metí a esto por tonto,
hubo una vez
en la que pedí al cielo
y se me concedió
que empezara a llover
mientras Ella se iba;
eso ha marcado
mi percepción de la fe,
que es algo que nos puede pasar
a todos.

No tengo ira,
solo tristeza.
No he sentido
nunca
ganas de matar a nadie
a cambio tengo
muchas ganas de morirme,
lo cual me hace más peligroso.
Indestructible.

Ahora voy a leer
una entrevista que le hicieron
a James Ellroy.
Es un buen escritor
y viste con libertad.
Es el perro malo y feo.
Creo que uno hace amigos,
para conseguir esa zona
en la que no se tiene que cumplir
con el propio sentimiento.

Ahora me da más por los espejismos.
Antes chocaba de frente
contra la realidad
como si fuera un toro experto
en ciencias naturales;
pero he pasado de mano en mano
hasta llegar a esta fila
donde no sé lo que espero.

Si hubiera sido una rata,
como dios manda comportarse
a los hombres sin ambiciones,
no estaría disfrutando
de una galleta de nuez orgánica
( no creo estar a más de dos kilómetros
del hombre más rico del mundo
y del más infeliz ).

Acostumbraba usar la imaginación,
para quedarme en la cama
de aquellas mujeres
con una ligera obsesión
por el derrotado.
Sin embargo
-como cualquiera hoy en día,
son personas sin ningún interés
por el amor.

Estoy asustado de verme
y reconocer lo que veo
como algo que había estado esperando.

Omar Alej.  

jueves, 12 de julio de 2018

Don de llamarlo De Nuevo.

Y fuiste tú la que acabaste viendo
el fracaso del mundo con las mías.

Quise. Ángel González. 


Vayámonos de casa
de la piel
y de estos huesos;
acá no pasan los carteros
y uno a uno
los vecinos
han tenido que enviar a sus hijos
al frente…

Vayámonos ahora,
de vuelta al espacio,
a los lomos de caballos,
evadiendo minas y flechas;
a la vida, al fuego,
a los ríos, al barro.

Vayámonos ya
de esto que algunos
les da por llamar consecuencia
y lleguemos allá:

Don de llamarlo De Nuevo.

Vayámonos de casa,
el río de tinta
se dio con un mar de dudas
y no escribía ideas
jamás.
Pretendí que fuera un juego;
pero aquellos eran mis principios.

Vayámonos porqué
todo va quedando
ya
demasiado cerca
y salen de los pozos
los niños ahogados
por urgencia y disimulo.

Vámonos
de aquí
y de allá,
para nosotros.
Los que un día
no se iban
ni darían paso atrás.

Vayámonos de casa,
el olor de la pólvora
como un chacal
se está comiendo
los aromas de la fuente;
la humedad de nosotros
a servido al invasor.  

Vayámonos
porqué es pronto
el fin de todo
y ya ha sido levantada
la ultima piedra
que ha de quedar en pie.

Vayámonos,
corre,
sigue a los hombres bala
que salen disparados
rumbo al este.
Suenan en las radios
sinfonías de películas antiguas
ellos dos, perseguidos,
podríamos ser nosotros.

Vayámonos de casa
hace un día precioso
para ser un perrete sin hogar
atravesando avenidas.

Omar Alej. 

miércoles, 11 de julio de 2018

Hombre busca dirección.

ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.

El otoño se acerca. Ángel González. 


Señora,
estoy buscando la oficina
de devoluciones;
no debiera de estar lejos,
no me diga que no sabe
donde queda,
tiene el rostro de quien vuelve.
Se le ve limpia
y liviana y con el alma
que pretende
bajo el brazo…

A mí me dieron este dios  
que me atraviesa
y por más que intento
no sé usarlo;
o lo hago mal entre sus piernas  
o no voy lo suficiente  
o no sé vivir en su dulzura,
cuando no he podido deshacer
el golpe amargo de los días.
Ciertos días…

La alegría la busqué durante años;
pero qué fuertes brevedades
la corrompen y la llaman
a volverse una postal
con maniquíes de vacaciones
que ni yo pudiera ser
ni usted debiera.

He perdido el orgullo
de saberme un hombre más
con sus espadas de papel;
no tenía risa
y hoy no sé de qué reírme.

Solo pienso en devolver
las estaciones
que se fueron sucediendo
una a otra
y sacando de ladrillos
un olor que ya no aroma
ni el jornal  
ni las ventanas al futuro.

Yo no puedo ser respuesta
a la tormenta
cuando soy ese que duda
de la calma…
otra vez vuelvo a la calle
y sin saber su contenido
aguardo tiempos
de cruzar oscuridad
con mi cojera habitual
y anonimato.

Le he fallado,
ya no puedo sostener mi cuerpo al viento;
me sé un tanto en soledad
y otro tanto entre mi propia compañía.

Señora,
no se piense que no creo
en esos actos del amor
que usted llevó hasta aquel túnel,
para verme aparecer.
Ahora espero que sepa que bordé
–para pagarle,
mil monedas con mis sueños
y no han sido suficientes.
Es por eso que le pido que me diga
donde puedo devolver  
lo que usted perdió conmigo.

Omar Alej.