viernes, 20 de octubre de 2017

De cuando estuve en el Himalaya.


Ten cuidado tan sólo con los osos y lobos que la frecuentan
y la sombra que llega cuando esperas que amanezca.

Desconocer la ley no es eximente. John Ashbery


Si hubiera estado soñando
no me hubiera gustado despertar;
lo malo es que aquello pasó.
Se sentó ante mis ojos
y sin decir de palabras,
alegando tan solo belleza,
hizo un surco que partía la realidad
en espirales ascendentes.

Si lo prefieres
a las mil maravillas,
la vida te da ese día
que no puedes olvidar;
al que no puedes volver.

Podría ser orgullo,
observar la fractura y creer que es,
eso mismo, una grieta
que hizo, a base de vueltas, la luz
de los copos de nieve
en combinación con la primavera;
pero ¿el orgullo qué cosa es?

Las planicies terrestres,
esféricas puntas de flecha,
se hunden llamadas al fondo
por los tambores de la demencia
y luego, en el mismo abismo,
ves que pasas, cambiado,
flotando hacia arriba,
y sin hacer un esfuerzo por sostener tu muñeca.

No te olvides que en esto
eres el que cae por mucho que aletees;
aún yendo hacia el cielo
que ves convertirse en la costra
que antes fuiste tú.

Aquel beso fue un beso
entre todos los besos,
tu beso
y perdido, porque es tímido.
Solo puedes llegar al desnudo
intentando marcharte
del térmico primer piso.

De cuando tuve un motivo
he sacado destinos que no definieron…
a donde quiera que voy
la noche de las flores,
con alabanza a la espina incluida,
se conjura de nuevo.
Con los brazos rotos de una tarde.

Si lo prefieres
a las mil maravillas,
la vida te da ese día
que no puedes olvidar;
al que no puedes volver.
Te apaga.
Eres un cigarrillo;
pero te apaga en la piel del Himalaya.

Omar Alej. 

jueves, 19 de octubre de 2017

No, yo no creo.

Sí, ya sé que tienes.
Mercancía buenísima, ya sabes, mascotas.
Esculturas rústicas de afuera.
(No van a ver a nadie).

Anteproyecto y similares. John Ashbery


Por toda la frente de un edificio metálico,
que hasta ayer era un picadero al uso,
aparece una mujer robot; recreada con focos cenitales
y estrobos de led que repite en bucle
lo que viene a ser un mensaje de consagración.
Me pide que abra my heart,
que salga, que llegue, que vea
y que crea. Supongo que creer
es, más que nunca, un acto de fe.  

<<Se llama Luz Ligth>>
me dice un delgado hombrecillo
que tiene en las manos una copa de espuma
y sobre las pestañas restos de hueva de pez.
Prefiero seguir mirando de frente,
sin girar a verlo
y sin responder. Divagando, sospecho que la estrafalaria
tecnología de los dioses tiene algo que ver
con Blade Runner; pero con el tiempo
es normal que uno empiece una cruzada
contra los progresos
y además, aquella nota de despedida
sobre el espejo de la sala comedor
influye en todo desde entonces…

Tengo que caminar adelante,
los grupillos de gente, sensata o no, me atropellan
y me siento debajo de una espesa nube
que se abre, para no lloverme a mí.
¿Qué son esas calmas que tanto promueven?
¿Cómo es ese amor que tanto nos pide?
¿Qué tan propio es ese mojón de lo que se dice nuestro?

Toda la autoestima, puesta en automático
como esas melodías de los ascensores,
me resulta graciosa;
pero en el fondo me inquieta
que haya alguien diciendo que llegará a ser lo que es.

Yo no quiero ir a Nepal
o a ninguno de esos lugares
terriblemente excitantes
que sostienen la moneda corriente
de la espiritualidad.
Hay muchos días en mis días
en los que -sin ser amargo,
sé que hay algo más que la libertad
¿Qué es? No lo sé. A mí me importa seguir cayendo
y a ver si consigo hacer escalas de tu piel a otra piel.

No, yo no vivo en el aire.
No, yo no voy y vengo.
El viento soy yo
y yo soy el lugar.
Yo no quiero ser como tú.

Omar Alej. 

miércoles, 18 de octubre de 2017

Preparando Muertos.

¿Quién no habla de un asunto muy importante,
muriendo de costumbre y llorando de oído?
¡Yo que solamente he nacido!

Altura y pelos. Cesar Vallejo. 


Debo decir que no están en la hojaldra
ni en el luto ni el duelo
ni en los altares;
ni si es dos de noviembre
ni si se llega la fecha
del día en que nacieron,
tantas muertes atrás…

Los muertos no están ni en sus tumbas
se han ido de parranda
y es esa fiesta la que florece
con rosas, violetas, jazmines y en girasoles;
pero los muertos no están en los jardines.

Pintamos sus voces,
escuchamos sus olores,
saboreamos su color
y ya hemos llegado a tocar
lo que se quedan mirando,
desde donde nunca están.

A los muertos los acompañan,
los perros muertos
y caminan por valles de árboles muertos
que sirven, para hacer nido,
a los pájaros muertos.
Eso ya lo sabemos;
pero los muertos no explican las cosas
de muertos. Porque son educados
y no hablan con la boca llena
de pan de muertos.

Como tantos otros tontos
he querido encontrarlos
y aunque encontré un aquelarre
con sus señores fantasmas;
los muertos, ausentes,
que están donde no hay ni muertos,
eran verdad científica y tristeza mágica.

Pregunte a los libros cerrados
y los libros cerrados
abrirán sus páginas hondas
y un signo caliente,
de fría interrogación,
le dirá que los muertos estaban ahí
y que los muertos
a esas horas no están.

Para los muertos se busca la cura;
pero yo sé qué encontrar.

Hay una parte de mí
en la que los muertos tiran sus redes
a la memoria  
y están en mis ojos
que no ven a los muertos,
porque los muertos no mueren.

Omar Alej. 

martes, 17 de octubre de 2017

El paisaje.

Y qué es un hombre saliendo de la nada
y volviendo solo a la habitación.

Ars Magna. Leopoldo María Panero. 


Siempre a punto de no escribir más,
no quiero sumar a las malas palabras
mucho menos herir lo que fue muy bien dicho…  
a punto de no respirar,
a punto de decir lo que quiero
y querer a quien me quiere;
pero veo un vello púbico en mi Cuba,
en los posters de Fidel,
en la boina mítica del Che.
Veo un bello púbico en mi ron
y mi sed desaprende hartazgo; paradójico contrato.

Hay un bello a púbico en todo lo que veo
y es como regreso de habitante
a esta patria en la que nadie más habita.

Vellos púbicos en globos infantiles.
Vellos púbicos en pegotes de vinyl.
Vellos púbicos en fuentes.
Vellos púbicos en diplomas de maestrías.
Vellos púbicos en chorro por los lavabos
de un antro en San Andrés.

Voy comiendo de mí mismo,
renegando de mis propios renuncios
y levantándole la voz a mi silencio.
Siempre a punto de partir
Llega el otoño venidero
y siempre regresando de aquel paso,
de su huida, cruzan hueso; el invierno
y el verano.

Veo vello púbico en todo;
pero no tengo cerca ningún aparato reproductor,
de hombre o de mujer,
que haya visto o no. Eso es lo que me queda
y con lo que masturbo lo real que está debajo
de la deformada realidad.

En ese miserable y patético, mensaje
que se anuncia; como conteniendo
la razón sobre la muerte que aun en vida nos persigue.
Veo vello púbico
en las palomitas de maíz...

Sobre el auge de las almas
del profundo contenido universal
y en los rieles que conducen
la llegada del destino celestial
(todos los dioses licuados hasta quedar en uno solo).
Veo vello púbico.

Y lo que me asusta
es que busco en mis ojos;
si es que en ellos
está el rito de acabar con la versión estimulada
de una clínica de limpia;
pero no.
Es un vello púbico lo que hace de advertencia
y yo lo veo.

Omar Alej. 

lunes, 16 de octubre de 2017

Pantalla oculta.

En la resaca no podíamos escoger. En la resaca lo mirábamos todo como realmente era y qué falta me hacía entonces la esperanza; ese pequeño roedor hecho con los huesos de la necesidad, derrota y cientos de noches contra la ventana, creyendo que la luna era solo mía. Ahora ¿Dónde estaba?

Diario de un Moto/Circuito (2017)
Omar Alej. 


Tomen de regalo
lo que quede de esperanza
en mis desiertos;
no he podido sostener el entusiasmo
y además me falta el aire.

Voy a posponer
esas líneas que querían estar vivas,
para hablar sobre la ruta que los muertos
han tomado por salida;
voy a centrarme en sobrevivir
a ésta resaca, porque justo acá
jamás hubo nadie
tan dispuesto, como yo,
a la brigada de exterminio.

Y se siente solo,
es la verdad maldita,
de que muchos estamos a dos segundos
de empezar a rompernos.
Me toma por el pecho;
como pueden que hagan
las garras del halcón
al desterrar a sus presas…

Tengo la -cada vez
menos insólita, necesidad
de abrir el grifo del agua
y comprobar mi aliento.
Mis ansias persiguen
el recuerdo
de los pliegues interiores
de aquel cuerpo inclinado hacia adelante,
representando la última voluntad
de un condenado.

Estoy intentando sacarme del ánimo
la densidad del silencio
y que mis ojos dejen de mirar
el rotulo falso en cada estación
que dice que esto es el infierno,
lo que está en todos lados.

El poder disuasivo,
de la sobriedad que le sigue al exceso,
acomoda el final
como si solo el final tuviera sentido.

Omar Alej. 

viernes, 13 de octubre de 2017

Lo más hondo que viajé en el amor.

¡Y un olor de imposible, de placer no extinguido
y saciado, ese más que tiene la belleza,
laberinto sin clave, sin fin y sin sentido,
que nace con locura y muere con tristeza!

Acabas de salir de tu alcoba... Yo he entrado. Juan Ramón Jiménez. 


A veces las letras llenas
y la vida vacía;
pero también al revés.
También viceversa.

Empuño tu cuello,
tus huesos se sienten
como una cadena de hielo.
Confirmo que el aire
es uno entre dos.

Me pasaron cosas
y las palabras que iban contando
lo que pasaría
empezaron a sonar fuera,
eran nada o eran todo;
esa fue la palabra distancia…

Alguna gente tiene vanidad,
egoísmo mezquindad y la necesidad suficiente,
para llegar a ser un miserable.
Habremos otros
que simplemente no tenemos lo necesario,
para tener dignidad.

Entonces colmo
y la tensión se dispersa
como en un riesgo hace el ruido.

No sé qué hubiera querido por siempre.
Una vez fuiste tú
de una lujuria poseída
y ahora estoy profundamente herido
de una debilitante sensación.

Con esta tibieza levantas el tiempo
hasta hacerlo visible.
Dueña de un reloj en reversa,  
en tu andar hacia el lago, seca,
recuerdo la Nouvelle vague.

Se sentía como si un juez borracho
presidiera la sala. No parecía eso;
así se sentía
y tus gemidos eran despecho
y tus suspiros eran despecho
y tus silencios eran despecho.

Temblé porque tu piel no temblaba.

Porque soñaba con verte llegar a ese punto,
donde no te veo,
te canté las canciones
que antes te cantaba.

Tú no has llegado
y mientras tanto he hecho todo el camino
 que nos trajo aquí, París-Texas.

Hermana, sé que no estás excitada
y eso es lo más hondo que viajé en el amor.
Omar Alej. 

jueves, 12 de octubre de 2017

Territorio agreste.

Cómo llenarte, soledad,
sino contigo misma... 
Como llenarte, soledad. Luis Cernuda. 


Resistí hasta el final
como un dinosaurio;
pero un rocket llegó
y prefiero viajar
a los lomos de un policía,
antes que regresar a subirme a tu auto.

Debe ser ¿qué sucede?
Es mejor lo peor, tantas veces.

No me tomes a broma
porque bajo a mi alma
a recoger el infierno
y aunque no te lo creas
tengo bronca muy mala
y si me provocan
desconozco mis leyes.
Soy aquel incapaz
de durar una tregua.

Hay un punto en común
y la mitad es mío;
lo que tengo en las manos
lo teledirijo,
para liberarlo del sueño
en el que queda dormido
compartiendo la cama.

Soy cualquier otro
llegando de noche,
borracho;
pero también soy yo
-ya lo sabes.

Ahora empiezo en el día
en el que lo que ocurre
-si acaso, es la muerte
de la caperuza
y la muerte del lobo:

Moriremos antes.

Desde siempre hubo historias
en las que el desenlace sucede
sobre las cosas rotas.
Si me rompes la cara,
uso mascaras llenas
de auto-preservación.

Omar Alej.