viernes, 22 de junio de 2018

A golpes de sombra.

ahora se debilita
ahora desaparece
rabia hormonal
inquieta canción.

Necesito la velocidad. (El Libro del Anhelo). Leonard Cohen. 


En resaca,
la justa;
la que es militancia en los restos,
en la ceniza.
Esa sensación
de que nada ha pasado
y que el tiempo se acaba
como una película muda:
con letrerito y todo...

¡Oh!
También puede ser infernal
el volar de una mosca;
el crujir de la vida
hace que los animales
se muevan en grupos
y después solitarios.

En resaca,
la cresta de los gallos
a través de la invisibilidad
como si un dios
hubiera pedido asilo acá.

Diré que las ramas
son todas cojas
y que en un cascaron de nuez
las mentiras son menos verdad;
pero no habrá fuerza humana,
para prolongarme.

A vuelo de pez,
cubierto de escamas
que me he adherido
con baba de las olas.
Hace ya doce años
que no voy a la playa,
me repudia la escena
del pecho descubierto
en un vulgar camastro.
Yo vacaciono adentro,
al fondo, donde las ratas,
en lo hondo, donde los gigantes enanos.
En resaca.

Estos ojos que arden
a golpes de sombra
es lo que yo siento
exclusivamente mío.
Tal vez la potencia se pierda
y es un regusto de miedo,
acaso una trampa…
vuelco y pasa,
una nube que pasa.

En resaca.
Asumo el final,
son cinco minutos
los que le restan a esta hora
y durante ese tiempo,
como si fuera una hormiga
caminándome la piel
y mordiendo,
el mundo habrá desaparecido.

Para bien y para mal.
Es el fin.

Omar Alej. 

jueves, 21 de junio de 2018

Verdad, para un hombre feo.

Tengo mil años
para ser tu idéntico
el amoroso ser en el espejo
que nació contigo.

La niebla de la pornografía (El libro del anhelo). Leonard Cohen. 


A Xolo le faltan dos dientes del frente,
un colmillo, una muela;
no tiene conciencia social
y a veces bromea diciendo
que solo sus huesos
son de puro alambre.

Se cubre las marcas de golpes
que solía recibir,
con palos y cables,
porqué algunos precios no bajan
jamás…
no es que quiera hacer daño;
pero no puede olvidar
y apenas despierta
ya siente que el día
no verá la luz.

Lo pone muy bravo la risa
de algunos
y tan solo la lluvia
le ofrece momentos
de tranquilidad.

Es un hombre feo,
temeroso del tiempo,
siente algo de dicha en su ausencia;  
sostiene con poca ilusión
su postura cansada
y esos largos silencios
con los que ocupa una tarde.

Cuando era más joven
la gente que había
-con la que lidiaba,  
solía molestarlo y decían
que no iba a echar polvos
ni en días de fiesta.

Quizá él lo creyera,
de cualquier manera
el espejo
degrada la autenticidad.
Tal vez ya sabía
que algunas mujeres
son fuerzas de amor
que no se detienen
por ver que el horror
viaja en carne propia.

La besa en los hombros,
despacio y paciente;
susurra a su oído
palabras que inventa.
Le cuenta que sueña
que está bajo tierra
y que ahí enterrado
se sueña con ella
vistiendo faldones morados,
el color favorito de Venus.

Xolo le canta,
sabe natural su miedo a perderla,
y en medio de todo
la mira a los ojos
con una mirada que advierte
que Venus puede irse
si en un nubarrón
se le abre una puerta.

Hay cientos de amores que tienen
mucho más para dar;
pero a quien le importa
tener suvenires
si el hombre en la radio
montó en un camión
sin una sola maleta.

Venus se sienta en sus piernas
y le pide que cuente su historia;
sabe que en realidad
la verdad
no está completa sin ellos
dos.

Omar Alej. 

miércoles, 20 de junio de 2018

Aburrido de mi.


Ni doblado de amor
Comprenderá la súbita misericordia
Que inunda la habitación
Y se disipa ahora
En la tradicional luz dorada.

La tradición ( El Libro del Anhelo). Leonard Cohen. 

Aburrido de mí,
de mis ojos y voz;
solo cosas filosas
para ver si me cortan
y consigo otra forma
de deserción…

Apenas soporto otro día
calzando mis antiguos pies
y sintiendo en ellos que vengo
o que voy;
en otra parte es más de lo mismo.
Sigo siendo yo.  

Se ha agotado la euforia,
se vino abajo la nube
que reflejaba en mí el cielo
y ya no tengo ese gusto
por mi compañía.

Si he de sincerarme,
está vez la mentira
no me puede salvar;
la verdad está hecha
y no puedo defender un escondite  
a plena luz del día.

Parece que he despertado
en el sitio de siempre
y que el piso en el techo
y el techo en el piso
han persuadido a mi historia,
para desplomarse.
Ya no puedo apuntar a ese mundo
del que me sentía heredero
y no recuerdo el porvenir.

Hubiera querido que mi historia de amor
no fuera en contra mía.
Si de la luna, que estaba hundida en el lago,
no hubiera visto la cara,
no hubiera desenmascarado mi rostro
ni hubiera hecho una antorcha
con mí camisa de seda.

Ahora me sonrío;
pero podría estar llorando;
la misma diatriba contra todo lo que soy
me resulta familiar.

Esta mañana, al pasar la plazuela
y dar vuelta en la rotonda,
que tiene la estatua de un independiente,
seguí el humo de un incendio
y al llegar a la calle en llamas
descubrí que sabiendo quien soy
más me hubiera gustado
cambiar vidas con el aire.

Omar Alej. 

martes, 19 de junio de 2018

Ya a nadie le gusto.

A veces una simple lista
De mis hechos
Es más sagrada que la Declaración de Derechos
Y más intensa.

Querido Diario (El Libro del Anhelo). Leonard Cohen. 


He perdido el favor de los dioses
que una vez me mimaron
como si fuera su fuego
en mi pecho…  
Ahora quien me mira
se despista muy pronto,
ve las aves volando en el cielo  
y nada despierto en su instinto.

No es que haya sido
aquel sueño dorado del mundo,
no fue que al pasar
mi estela dejara
en ruinas la luz.  
No fui un niño hermoso
ni un joven completamente joven
y no estoy ahora
con viento a favor;
pero alguna vez
había quien sintiera  
que yo podía darle
un vistazo a los ojos  
de sus sensaciones…

Oponía rebeldía  
y podía asegurar,
con cierta embriaguez,
algunos minutos lejanos
que se sucedían
en exóticas lunas.  
Entonces cabía esperar
que se pasaran por alto
mis deformidades
y mis cicatrices.

Hoy entro solo en las noches,
busco mi trago en la barra
donde ya solo están
los que no encuentran formas
qué reproducir.  
Ni siquiera cruzamos palabras,
ya no soy lo que buscan
y ellos no están donde quiero que estén;  
nos hermana el dolor
de saber que pasaron de largo las caricias
y el humo de aquellas despedidas.

Si hubiera un nombre,
para los que creímos tener el poder del amor;
la superstición ya lo hubiera tomado
como su bandera.

Estoy yendo de espaldas,
quizá vuelva cierta
mi encarnación de la fe
y un día regresen
los tiempos de estar
deshojando mi vida;
como si hubiera una selva
que me espera desnuda
y en total humedad.

Omar Alej. 

lunes, 18 de junio de 2018

Puntos de muerte cerebral.

Te saludo
Valiente espíritu
Que ha tragado tanto
Y saboreado tan poco.

Durante el día (El Libro del Anhelo). Leonard Cohen. 


No puedo escribir
se me han fugado las manos
y en su lugar hay calambres 
además llueven rotas gotas de lluvia.
Ando y desando,
pierdo los ojos en puntos
que no logro encontrar
porque son puntos de muerte cerebral;
me alargo vacío
con apenas fuerza
para respirar.

En los excesos de antes
no encontré la cordura
y se han ido sumando
como una fractura sobre otra fractura,
o soy idiota
o me he aficionado al castigo
de las navajas entre la piel
que me deja la noche
borracha.

Si llega el juicio final
alegaré que el destino
con el que tuve que hacer
mis días en la tierra
no tenía más que fuerzas
destructoras.
Así es muy difícil levantarse,
ver el sol
y continuar entre calles
que se sienten como una marcha fúnebre.

Podría haber usado este texto
y hablar de que luego
imaginar
es mucho más difícil
y uno tarda en conseguir
luz que no duerme.
No estoy exagerando otra vez.
En estas palabras no sangro
porqué mi sangre dejo de volver;
ya solo hace el camino de ida.
Personalmente siento
que nada se conecta conmigo.

A esto hay quien lo llama resaca;
pero para mí es la ausencia de mensajes
y ver que aumenta la ansiedad
con tan solo cerrar los ojos.

Omar Alej. 


viernes, 15 de junio de 2018

No quiero ser feliz.

Yo que todo lo prostituí, aún puedo
prostituir mi muerte y hacer
de mi cadáver el último poema.

Dedicatoria. Leopoldo María Panero. 


Ayer te pensé
y mientras tanto,
pensaba…
como no iba a poder
dejar de pensarte,
me puse a pensar
en las cosas que pienso
cuando llego al punto
que no había pensado,
pudiera llegar.

No quiero ser feliz,
mírame dibujar con las uñas
un círculo azul
en mi corazón.
Ya no quiero la vida
y no puedo matarme;
morirme significaría
que amaba vivir de ese modo
que no sucedió.

No quiero la luna
ni las musas que orbitan
a su alrededor.
No quiero poesía,
ojala que mientras escribo esto
el recuerdo de un poeta se borre.
No quiero la victoria
ni a su degenerada hermana,
la derrota.  

No quiero caer
y después levantarme
como si fuera una mosca…

No quiero sentir
ni quiero el arrullo
bajo el que se duermen
las serpientes de cascabel.

No quiero este trago
ni luz en lo roto
ni bajar caminando
hasta el cementerio,
para saber que un amigo
se ha muerto de muerte.
No quiero escucharlo
pedir que mi vida
le devuelva algo
que me fue embargado
cuando él se murió.

No quiero,
estoy triste
y cualquiera ya sabe
que entre la tristeza
se mueven los reinos
caídos a manos
de la barbaridad.

Ya no quiero ni la grieta
por la que entra la luz;
he quedado a las ocho
-pasado mañana.
Voy a abrirme la boca
y quedar en silencio,
después de esa ronda
de charlatanería
me incrustare como un ciego
en la noche oscura.

No quiero decirte cuanto he venido diciendo,
durante más de sesenta meses;
ayer encendí un cigarrillo
con los manteles de día de campo,
no he querido menospreciar el calor
de las cosas que me arden
entre la piel y los huesos.

No quiero escribir más obituarios
que escondí de memoria,
ignorando los temas que le importan al juez.
Si llega dios que le digan
que ya no estoy bajo el cielo;
no quiero que me perdone
ni yo quiero perdonarlo,
porqué cuando todo se pudre
no quiero lamentar nada.

Ayer te pensé
y mientras tanto,
pensaba…
como no iba a poder
dejar de pensarte,
me puse a pensar
en las cosas que pienso
cuando llego al punto
que no había pensado,
pudiera llegar.

Omar Alej. 

jueves, 14 de junio de 2018

Los perros ladraban en francés.

Todo el mundo
súbito y brillante
un momento antes que Dios
te girara hacia adentro.

La playa de Kamini (El Libro del Anhelo). Leonard Cohen. 


He dinamitado la isla
solo me queda la nave;
si te llamo
es para esclarecer mi silencio
y no convertirme en tu voz.

Hoy por la mañana en la calle,
con una lluvia tópica
del sentimentalismo de antes,
me di cuenta que los perros
ladraban en francés.
Yo no hablo en ese idioma
y como cualquier impresionable,
al escucharlos,
me creí que recitaban versos
de poetas malditos
y que estaban extasiados
por la forma en que Chet Baker
había convertido en un estilo
la impostura.

Uno de ellos era blanco,
de pelo duro,
y tres más se evaporaron
antes de que la memoria los pudiera registrar.
Hace tiempo me he habituado,
lo que pasa
no tiene nada que ver
con lo que pasó.   

Me gustan las calles
bajo la luz de la ausencia del sol;
en ese tono tan muerto,
mientras no pasa nadie,
parecen ser lo que resistió
a la aniquilación de la humanidad.
Hay algo en la gama de grises
que me hace pensar
en cuanto me gustaría  
una ciudad donde nadie
se cruza conmigo.
Ya no voy a decirte
de lo que me duele,
algunas palabras no tienen la culpa
y la forma del cansancio...
eso es algo que no enfocan los ojos
de los otros.

Podría pedir perdón;
pero lo más importante en un alegato de olvido
es soltar el peso que nos hunde
y en mi caso es humillante
el poder caminar sobre las aguas.
No fui lo suficiente,
para detenerme a hablar
con aquel que decía
haber ido en busca del sol
y haber quemado su sombra.
Algunos caprichos son sogas que atan,
se anudan a vientos que borran las huellas;
después se camina el desierto
y hay más soledad ahí adentro
que en cualquier devoción.

Agito las aguas,
tiro los huesos…
no creo que el destino esté ahí,
a veces el fuego derrite el hielo
y otras veces pasa al revés.

Omar Alej.